Este texto sería uno de los muchos atribuidos a este sabio primordial, pero este se considera la base de la alquimia, pues en él está condensado el arte de la Gran Obra, objetivo de la alquimia o arte del perfeccionamiento. Como la Tabla Esmeralda contiene el secreto de la Gran Obra, todo adepto se esfuerza en seguir sus preceptos para así elevar sus conocimientos en el camino hacia la perfección.
Una puerta abierta a las variadas facetas y misterios de la historia, la religión, la espiritualidad y el conocimiento heterodoxo. Desde los temas locales (Jaén, España) hasta los universales. BIENVENIDOS.
jueves, 7 de agosto de 2014
LA TABLA ESMERALDA
Este texto sería uno de los muchos atribuidos a este sabio primordial, pero este se considera la base de la alquimia, pues en él está condensado el arte de la Gran Obra, objetivo de la alquimia o arte del perfeccionamiento. Como la Tabla Esmeralda contiene el secreto de la Gran Obra, todo adepto se esfuerza en seguir sus preceptos para así elevar sus conocimientos en el camino hacia la perfección.
sábado, 31 de diciembre de 2011
LA TECNOLOGÍA IMPOSIBLE DE EGIPTO
jueves, 22 de diciembre de 2011
EL DISEÑO SAGRADO DEL CAMINO DE SANTIAGO. UNOS APUNTES E IMÁGENES PARA LA REFLEXIÓN
Pero Zaragoza no forma parte oficial de la vía principal del Camino, sí de alguno secundario, lo que no quita su fundamental importancia, más oculta que evidente, en esta ruta sagrada.
Otro crismón, como no podía ser menos, centra la portada principal de la pequeña iglesia de Santiago en Roncesvalles, el lugar que encabeza el inicio del Camino francés en España. Por desgracia, está deteriorado pero deja ver sus seis radios, y parece muy similar al de Frómista...
Y Finisterre, el final de la tierra, donde un importante santuario celta hubo en honor al Sol, lo que los romanos llamaban "ara solis". Un lugar privilegiado para observar el ocaso del Sol, cómo este se sumerge y oculta en el horizonte del mar, espectáculo que a los romanos que por primera vez lo vieron les llenó de temor y respeto.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
EL DISEÑO SAGRADO DEL CAMINO DE SANTIAGO
Estos serían los ejes básicos pero hay que tener en cuenta otros lugares fundamentales. Chartres, uno de los sitios oficiales inicio del Camino, estaría en su alineación con Zaragoza a 90º de Padrón, el lugar donde la leyenda cuenta que llegó el apóstol Santiago en barca; y a 63º de Carnac, la gran zona megalítica francesa. Y la línea de París, ciudad también inicio destacado del Camino, estaría a 90º de Muxía, donde la Virgen María se apareció de nuevo a Santiago. De esta manera, se unen Amiens, Chartres y París con los tres sitios básicos del fin del Camino en la costa gallega, Finisterre, Padrón y Muxía, a través del centro que constituye Zaragoza, que además marca los pasos pirenáicos de la ruta en España, Somport - Jaca y Valcarlos - Roncesvalles.
Numerosos son los lugares que parecen seguir los ejes entre Zaragoza y la costa de Galicia, no solo porque estén en la franja que marcan sino porque entre ellos hay muchos que están de forma bastante exacta en la alineación central que se dirige a Finisterre. Unos, al inicio, no forman parte del Camino, por lo menos del oficial heredado de la Edad Media, como Veruela, Ágreda, Valdeavellano de Tera, Salas de los Infantes o Lara de los Infantes. Los demás son sitios del Camino como Frómista, Sahagún, León, Astorga, Ponferrada o El Cebrero. En realidad, todos los lugares del Camino a partir de Frómista siguen, serpenteando, el eje de Zaragoza.
De esta forma, tenemos ya el diseño sagrado básico del Camino de Santiago. Pero hay más detalles que analizar.
Hay poco margen a la casualidad, la probabilidad de que tantos y tan señalados lugares sagrados estén formando parte de este diseño, a base de alineaciones que parecen hechas a escuadra y cartabón, es muy poca. Las preguntas fundamentales para mí son: ¿Quiénes hicieron esto? ¿Cuándo y para qué? Puede tratarse de una ruta iniciática en busca de conocimiento (exterior e interior) que iba desde el este al oeste, hacia la puesta del Sol, hacia el reino de los muertos, de los antepasados de la Edad de Oro. Todo pensado por unos antiguos sabios de hace milenios, quizás hace 12, donde sitúan los datos que tenemos de diversas fuentes antiguas o de estudios actuales el probable final de la civilización madre y el principio de esta en la que vivimos, en una lejana epoca en medio de cataclismos y grandes dificultades. Esos sabios que quisieron salvaguardar y transmitir el conocimiento sagrado fueron los siete Shebtiu y los Shemsu Hor, los maestros herméticos seguidores de Horus... pero esa es una historia muy larga y complicada que llega hasta nuestros días... ¿Tenemos eco de ellos en el Camino con los siete Infantes de Lara o Salas, y sobre todo con los siete Varones Apostólicos de Santiago?
sábado, 26 de marzo de 2011
ENFRENTE DEL TORO ESTÁ EL TESORO
El barrio de la Magdalena a los pies del monte y el castillo de Santa Catalina.
Uno de los toros ibéricos encontrados en Cerrillo Blanco, en Porcuna, Jaén. Museo de Jaén.
Probablemente no sea más que otra de las numerosas leyendas de Jaén, pero quizás nos esté queriendo contar algo más allá de lo evidente, como es normal en las verdaderas leyendas, pues estas buscan transmitir un mensaje a través del tiempo. Y sospecho que a lo mejor esta leyenda del toro y el tesoro oculta una idea, pues son varios los detalles que parecen indicarlo.
Primero, el lugar y su advocación, en lo alto del sagrado monte de Santa Catalina, donde se encuentra el castillo del mismo nombre, siendo una santa esotérica como pocas, de origen egipcio y en general del Mediterráneo oriental, sincretismo de las diosas de la sabiduría como eran Isis y, sobre todo, Hécate.
En este lugar dedicado, por tanto, a la Diosa del Conocimiento estaba la cabeza del toro, animal de ancestral culto en la Península Ibérica y que es símbolo del dios masculino, solar, de la fertilidad y la muerte, y también del conocimiento. Entonces hay una especie de dualidad femenina-masculina tan común en todos los cultos antiguos.
En Egipto, el toro sagrado era Apis, sobre cuya frente se colocaba el ureus y el disco solar, indicativos de su divinidad. Era símbolo de todo lo que he dicho anteriormente y era heraldo del dios primigenio Ptah. Luego, en época ptolemaica, el toro Apis se sincretizó con Osiris, dando origen a Serapis, manteniendo la figura del toro como su símbolo principal. Y es que para Grecia, de donde era originaria la dinastía ptolemaica, el toro también estaba unido a sus principales deidades masculinas, como Zeus, Poseidón o Helios, los grandes dioses del poder, el conocimiento y el Sol respectivamente.
Para los habitantes de Oriente Próximo el toro tenía un significado similar, como por ejemplo en relación al gran dios masculino Baal / Bel de los fenicios y cartagineses.
Y en todos los cultos al toro se incluían los sacrificios del animal en honor al dios que representara, para de esta forma conseguir su beneplácito y sus dones.
Hasta en la mítica civilización madre, la Atlántida, se contaba que el culto al toro era fundamental, incluyendo los sacrificios rituales.
De esta manera, el toro es el dios masculino, del conocimiento solar, cuyo símbolo es el dorado disco del Sol, la luz dorada, el oro...
Toro Apis, con disco solar y ureus sobre su frente. Museo Nacional de Roma.
Sabiendo todo esto no sería entonces tan extraño pensar que esta leyenda nos informa de antiguos cultos en Jaén a la deidad masculina simbolizada por el toro, el cual se sacrificaba (¿en la leyenda, fuerte golpe en la frente?) para recibir los dones de fertilidad o/y conocimiento (¿el tesoro de monedas de oro que surje de la frente, la cabeza, la parte más sagrada del animal?).
No hay que olvidar que hay una significativa referencia histórica al toro en Jaén: en el barrio de la Magdalena, el lugar fundacional de la ciudad en donde está el sagrado nacimiento de agua a los pies del monte de Santa Catalina, existían unos famosos baños, y estos eran conocidos como los del toro pues se decía que estaban presididos por una gran escultura de este animal...
jueves, 16 de diciembre de 2010
LA SORPRENDENTE TECNOLOGÍA TARTESIA
"Tesoro de Villena", Museo Arqueológico de Villena, Alicante.
Otra muestra impresionante es el hallazgo que se hizo en el pueblo sevillano de Lebrija en 1923, donde aparecieron seis piezas elaboradas con una chapa de oro finísima, todas ellas absolutamente idénticas con un peso de 1,3 kg. Ofrecen una altura de 70,3 cm., una anchura de 9,6 cm. y 11,3 cm. de ancho en la base; a lo largo de su tallo se ven 44 molduras paralelas, que rematan en el platillo de la parte superior. Son huecas y les dieron el nombre de "candelabros", aunque se sabía que esta no era su utilidad. Fueron realizadas con un torno sobre un molde, del que después se extrajo la pieza. El simple hecho de contemplarlos de cerca parece que se tenga delante unos objetos de nuestra moderna industria.
Tres de los candelabros de Lebrija, en el Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
Otra peculiaridad tecnológica la podemos encontrar en los llamados "anillos tartésicos", porque la piedra preciosa quedaba articulada sobre un eje, de tal forma que pudiera mantenerse bien puesta tanto en los dedos de la portadora como en el estuche. Cualquier joyero actual sabe que para conseguir estos resultados es preciso realizar un trabajo muy complicado, pero si intentaran repetirlo seguramente no lograrían lo mismo que los antiguos españoles que habitaban en el sur de la península. No hay duda de que el ingenio de los tartesios era sobresaliente y sorprendente. Y a pesar de que se insista desde los medios oficiales que el alto grado de desarrollo en el sur peninsular fue debido principalmente al contacto con otros pueblos mediterráneos, no deja de ser cierto que entre estos es muy difícil encontrar piezas arqueológicas de la calidad e incluso tipología de las halladas en los territorios tartésicos, lo que parece indicar que ya por sí solos su nivel cultural era muy elevado y que pudiera tener un origen más antiguo y posiblemente autóctono, como los mismos fenicios y griegos narraban en sus historias semilegendarias.
viernes, 1 de octubre de 2010
EL REDESCUBRIMIENTO DEL LABERINTO DE EGIPTO
Para empezar, tiene una docena de palacios interiores, de los cuales seis se hallan alineados en el lado norte y seis en el lado sur. Están construidos de modo tal que sus portales quedan enfrentados. Una pared exterior sin aberturas rodea todo el complejo. El edificio mismo consta de dos pisos y 3.000 habitaciones, de las cuales la mitad está en el subsuelo y las restantes 1.500, en la planta baja.
Visité y vi personalmente las mil quinientas habitaciones de la planta baja, por lo tanto, estoy hablando desde mi experiencia personal, pero en cuanto a las habitaciones del subsuelo, debo confiar en la autoridad de los demás, porque los egipcios no me permitieron entrar. Allí, pueden hallarse las tumbas de los doce reyes que originalmente construyeron el laberinto y de los sagrados cocodrilos. Por lo tanto, nunca estuve en ese sitio y todo lo que sé, lo sé de oídas. Por cierto, me habían mostrado las habitaciones que se encontraban encima de estas; resultaba difícil creer que hubieran sido construidas por manos humanas. Los pasadizos que interconectaban las habitaciones y los senderos zigzagueantes que iban de una recámara a la otra, me dejaron sin aliento, por su colorida variedad, mientras caminaba en completa admiración desde el patio hacia las habitaciones, desde las habitaciones hacia los peristilos y de los peristilos nuevamente a las otras habitaciones, y desde allí hacia los otros patios. El cielo raso de todos estos lugares está hecho de piedra, al igual que las paredes cubiertas con figuras en relieve. Cada patio está rodeado por una hilera de columnas de mármol blanco sin juntas.
Justo en la esquina donde el laberinto termina, se levanta una pirámide de al menos setenta y cinco metros de alto, decorada con figuras en relieve de grandes animales. Se puede llegar a ella a través de un pasadizo subterráneo”.
Estrabón, cuatrocientos años después, también describió brevemente el laberinto, destacando su magnitud e importancia, al igual que algunos otros historiadores y geógrafos.
La mayoría de los egiptólogos opinan que el laberinto fue descubierto en 1843 por el famoso arqueólogo alemán Richard Lepsius. Se trataba del descubrimiento de Lepsius sobre la pirámide sepulcral, con ruinas circundantes del faraón Amenemhet III (1844-1797 a.C.), no lejos del oasis El Fayum. En 1888 el egiptólogo Petrie también excavó la zona, llegando a una conclusión parecida al anterior: que el laberinto tuvo que estar allí pero que estaría destruído bajo tierra.
En 1997, Geryl y Ratinckx, fueron a Egipto y localizaron el lugar exacto donde piensan estuvo el laberinto, en la zona donde antes ya Lepsius y Petrie habían excavado algo. Se trata de Hawara, a unos 90 km. al sur de El Cairo, en el oasis de Al Fayum. Hicieron unos escaneos del terreno y comprobaron que efectivamente allí había algo destacado, pero la falta de medios les impidió seguir.
Unos años después, animado por estas conclusiones, el artista e investigador Louis De Cordier financió el proyecto Mataha (laberinto en árabe), lo que supuso que en 2008 la Universidad de Gante (Bélgica) con la colaboración de las autoridades egipcias encabezadas por Zahi Hawass, hicieran un escaneado más exhaustivo del terreno donde se supone está el laberinto, consiguiendo unos resultados sorprendentes que les confirman que allí hay una construcción importante que habría que excavar.
En 2009 un proyecto polaco excavó en la zona descubriendo algunos destacados indicios de los que muy poco se sabe, pero Hawass decidió no dejar continuar la excavación a estos investigadores y parece ser que un grupo egipcio se ha hecho cargo. La dificultad del lugar es que está atravesado por un canal moderno que trasvasa aguas del Nilo al lago del Al Fayum, el antiguo Moeris o Meris, por lo que el yacimiento subterráneo del laberinto está inundado aparte de los metros de arena que tiene encima. Se ha decidido desviar el canal por unas conducciones nuevas y drenar el agua del yacimiento arqueológico. Según noticias dadas por Patrick Geryl esto debería concluir para octubre de 2010, es decir, ya. Una vez drenada el agua, entonces las excavaciones en busca del laberinto de Hawara podrán continuar. Estaremos atentos a las posibles novedades sobre este trascendental hallazgo no solo para la egiptología sino también muy posiblemente para todo el mundo.
martes, 22 de junio de 2010
EL LAGARTO DE LA CATEDRAL DE SEVILLA
Por tanto, en una catedral de estas características hay que suponer que muchos de sus elementos están ahí por alguna razón más allá de la aparente. Y hay uno que si para la mayoría de los turistas pasa desapercibido o solo es una simple curiosidad, como tantos otros que hay en el templo, para los "buscadores" puede significar algo más, y no digo ya si es de Jaén como es mi caso. Tiene la torre de la Giralda, maravilloso sincretismo artístico de la España musulmana y cristiana, dos puertas junto a ella para entrar al recinto catedralicio: la Puerta de la Epifanía o de los Palos, y una discreta puerta secundaria que da al Patio de los Naranjos, la Puerta del Lagarto.
En cuanto supe de su existencia no pude remediar el acordarme del Lagarto de la Magdalena, protagonista de la principal leyenda de la ciudad de Jaén y que es la base de la investigación que me llevó a escribir "El Dragón de Jaén"; el lagarto - dragón que es su símbolo inmemorial y que está presente hasta en el escudo de la catedral y en el de algunos de sus obispos desde recién conquistada la ciudad por Fernando III el Santo allá por 1246. Por eso, en mi visita reciente a la catedral sevillana me documenté sobre este asunto y me sorprendí gratamente con el Lagarto de Sevilla. Resulta que no solo es el nombre de una puerta sino también de toda la nave a la que esa entrada da en un lateral del Patio de los Naranjos, y es que en esa nave, junto a la puerta hay un cocodrilo colgado del techo, el popular lagarto; ahora se trata de una reproducción en madera pero en su día fue un auténtico cocodrilo disecado el que presidía la nave... En Jaén, como representación del lagarto que murió reventando por el cebo con yesca ardiendo que devoró, la piel de un cocodrilo o caimán se mostraba en uno de los muros de la iglesia de San Ildefonso.
El Lagarto de la catedral de Sevilla.
¿Cuál es la historia del Lagarto de la catedral de Sevilla? Hay que remontarse a la Edad Media, y es una historia semilegendaria. Parece ser que el soberano de Egipto, Al-Malec, tenía gran interés en que el rey castellano Alfonso X el Sabio le concediera la mano de su hija, doña Berenguela. De esta manera, Al-Malec envió a Sevilla un lujoso cortejo en 1261 con grandes y exóticos regalos para convencer al rey español. Pero otro motivo para la llegada de este magnífico cortejo lo apunta el mismo Alfonso X en su Libro del Tesoro, conocido como "el Candado" por su difícil interpretación. Alfonso X oyó hablar de un importante astrólogo de Egipto y lo mandó a buscar. Entonces, el cortejo se debería a la llegada a Sevilla del gran astrólogo. Es conocido el interés que tenía por las ciencias y especialmente las esotéricas el rey Alfonso X, que por eso se le apodó como el Sabio, hijo del también enigmático Fernando III el Santo, conquistador de Sevilla y Jaén, ciudades ambas en las que tanto el padre como el hijo dejaron un legado histórico y esotérico destacado.
De entre los animales que ese lujoso séquito traía como regalo se incluía un cocodrilo vivo, es decir, un enorme lagarto a los ojos de los españoles, que al poco murió y fue disecado y puesto donde ahora sigue estando su copia en madera, dando nombre a una puerta y una zona de la catedral hispalense. Con estos personajes de por medio y sabiendo la significación religiosa que tiene el cocodrilo en el antiguo Egipto, no sería de extrañar que el reptil estuviera dando otra pista más del mensaje hermético de la catedral... El dios cocodrilo Sobek, señor de las aguas, dios de la fertilidad y la vegetación, que en su faceta oscura es un demonio asociado a Seth; el monstruo Ammit con cabeza de cocodrilo, el devorador de los corazones de los difuntos que no superan el Juicio de Osiris en el inframundo; y la diosa Taueret con cabeza de hipopótamo y cola de cocodrilo, diosa de la fertilidad, la Grande, la Misteriosa del horizonte, que, como Sobek, se le relaciona con las estrellas del Polo Norte, siendo representada junto a un cocodrilo como una constelación circumpolar, precisamente la que después los griegos denominaron como la del Dragón...







































