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jueves, 12 de febrero de 2026

CULCAS, EL ÚLTIMO REY TURDETANO

Culcas o Culchas fue el último rey o régulo turdetano que se resistió a la "pax romana".

El principal autor clásico que narra los hechos relacionados con Culcas es Tito Livio en su obra "Ab Urbe condita libri" (Historia de Roma desde su fundación) en los libros XXXIII y XXXIV. Y el principal libro moderno es el que escribió José Martínez Gázquez, "La campaña de Catón en Hispania", de la Universidad de Barcelona.

Hay poca información sobre él pero suficiente para hacernos una idea de su importancia. Fue un régulo ibero turdetano de finales del siglo III a.C. y principios del II a.C. que gobernó hasta 28 ciudades (oppida), al parecer desde Jaén hasta Carmona y Huelva. En el año 209 a.C., en el marco de la Segunda Guerra Púnica entre Roma y Cartago, aportó al ejército romano de Escipión alrededor de 3.000 infantes y 500 jinetes procedentes de su dominio sobre tantas ciudades.

Pero pasados unos años y establecido el dominio romano ocurrió la Revuelta Ibera (197-195 a.C.), que fue una rebelión de los pueblos iberos de las provincias Ulterior y Citerior, creadas poco antes en Hispania por la república romana para regularizar el gobierno de estos territorios. Se levantaron contra esa dominación romana principalmente por haber establecido un impuesto, el stipendium, que no fue aceptado por abusivo por las tribus iberas que todavía gozaban de una cierta estructura política y capacidad de reacción.


La rebelión fue encabezada por Culcas, que regía por entonces 17 ciudades en la Hispania Ulterior, y se extendió rápido hacia el noreste, la Citerior. Entre los otros régulos de la Ulterior que se unieron a su causa destacó por su importancia Luxinio. Culcas y Luxinio contrataron inicialmente a 10.000 guerreros celtíberos, conocidos por su especial valor y dureza en la batalla, quienes fueron mandados por sus propios cabecillas, Budar y Besadino, para que se sumaran a sus tropas turdetanas. La revuelta hizo que los romanos perdiesen el control efectivo sobre numerosas regiones.

Iniciada la revuelta en la provincia Ulterior, Roma envió a los pretores Cayo Sempronio Tuditano a la provincia Citerior y Marco Helvio Blasión a la Ulterior. Poco después de que la rebelión se propagase por la Citerior, Cayo Sempronio Tuditano murió en combate. Sin embargo, Marco Helvio Blasión, que al llegar a su provincia Ulterior se dio de bruces con la revuelta, consiguió una importante victoria sobre los celtíberos en la batalla de Iliturgi (muy posiblemente Mengíbar, Jaén). La situación seguía lejos de estar controlada y Roma envió a los pretores Quinto Minucio Termo y Quinto Fabio Buteón en un nuevo intento de solucionar el conflicto. No obstante, aunque éstos lograron algunas victorias, como en la batalla de Turda (quizá Requena, Valencia), donde Quinto Minucio logró incluso capturar al general hispano Besadino, tampoco consiguieron resolver del todo la situación.

Fue entonces cuando Roma hubo de enviar en el 195 a.C. al cónsul Marco Porcio Catón al mando de un ejército consular a suprimir la revuelta. Cuando llegó a Hispania encontró toda la provincia Citerior en rebeldía, con las fuerzas romanas controlando solo algunas ciudades fortificadas. Catón estableció una alianza con Bilistages, rey de los ilergetes, y contaba también con el apoyo de Publio Manlio, recién nombrado pretor de Hispania Citerior y enviado como ayudante del cónsul. Catón había llegado a Hispania desembarcando en Rhode (Rosas, Gerona) y sofocó la rebelión en esta antigua colonia griega. Posteriormente se trasladó con su ejército a Emporion (Ampurias, Gerona), donde libraría la mayor batalla de la guerra contra un ejército indígena ampliamente superior en número. Después de una larga y difícil batalla, el cónsul consiguió una victoria total, inflingiendo 40.000 bajas en las filas hispanas. Después de la gran victoria de Catón en esta batalla decisiva, que había diezmado las fuerzas hispanas, la provincia Citerior cayó de nuevo bajo control de Roma.

Marco Porcio Catón, político, militar y escritor romano (234 a.C. - 149 a.C.), conocido tras su muerte como Catón el Viejo.


Por otro lado, la provincia Ulterior seguía sin estar controlada por Roma, y el cónsul Catón tuvo que dirigirse hacia allí para apoyar a los pretores Publio Manlio y Apio Claudio Nerón. Catón intentó establecer una alianza con los celtíberos, que actuaban como mercenarios pagados por los turdetanos encabezados en un principio por Culcas y Luxinio, pero no logró convencerles. Los encuentros se realizaron en la zona minera de Sierra Morena. Tras una demostración de fuerza, pasando con las legiones romanas por el territorio celtíbero, les convenció para que volvieran a sus tierras, y los turdetanos fueron vencidos. Así acabó la guerra en la Hispania Ulterior.

La sumisión de los iberos en la Citerior era solo en apariencia y cuando corrió el rumor de la salida de Catón hacia Roma, la rebelión se reanudó. Catón tuvo que actuar de nuevo, lo cual hizo con decisión y efectividad, venciendo a los sublevados definitivamente en la batalla de Bergium (posiblemente Berga, Barcelona). Finalmente, Catón vendió a los cautivos como esclavos y los indígenas de la provincia fueron desarmados.

Un total estimado de unos 80.000 combatientes hispanos más un número indeterminado de civiles muertos costó la victoria de Roma. Además, el botín de guerra que se llevó a Roma fue enorme. Para evitar posibles revueltas futuras, Catón rebajó los impuestos en la Hispania romana. Pronto Roma inició su expansión por el resto de Hispania, que le costó mucho más de lo que pensaba.

Y sobre Culcas no se sabe qué fue de él durante el conflicto, pues Tito Livio ya no lo nombra más en su obra durante el proceso de la Revuelta Ibera. No se sabe si murió en alguna importante batalla como la de Iliturgi o en otra menor cuando llegó Catón a Sierra Morena y el Alto Guadalquivir. O si fue apresado en algún momento del conflicto y ajusticiado posteriormente, o sobrevivió aunque despojado de todos o gran parte de sus poderes y privilegios.


Culcas es un personaje tan destacado como poco conocido de nuestra historia, y solo tiene un monumento que lo recuerde. Se trata del metálico Guerrero Ibero que hizo el artista José Ríos para Jaén, situándose en lo alto del Cerrete de los Lirios, en un parque de la capital jiennense. Inspirado en el Guerrero de la doble armadura, destacada escultura del siglo V a.C. hallada en la necrópolis de Cerrillo Blanco de la antigua ciudad ibera de Ipolca (la romana Obulco, actual Porcuna, Jaén), José Ríos lo dedicó a Culcas, que, como se ha dicho, su mandato abarcó hasta la actual provincia de Jaén, seguramente la parte occidental turdetana y túrdula, incluyendo posiblemente, por tanto, la ciudad de Jaén, la ibera Aurgi. Ahí está el guerrero de más de 6 metros de altura, con su escudo con la figura del lagarto - dragón, símbolo de origen inmemorial de la ciudad de Jaén, oteando firme el horizonte, vigilando la ciudad, el último que se resistió ante unas legiones que finalmente impusieron el poder de Roma que nunca más se puso en cuestión por estas tierras.


jueves, 30 de enero de 2025

LIBRO "JAÉN SAGRADO Y MISTERIOSO"

 


El día 18 de diciembre de 2024 se publicó mi tercer libro, también dedicado a la ciudad de Jaén, aunque también aparecen lugares de algunas poblaciones de la provincia por su relación con ella.

Esta obra recoge el testigo de "El Dragón de Jaén" y "Jaén paranormal" tomando la información más destacada que aparece en ellos pero actualizándola, ampliándola y mostrando temas y datos inéditos fruto de la investigación en estos últimos años, para así convertirse "Jaén sagrado y misterioso" en el libro más completo de los que se han realizado de estas temáticas. Es el libro de los enigmas de la ciudad de Jaén y sus lugares históricos y sagrados.

Líneas ley o corrientes de energías telúricas y los lugares históricos por donde pasan, las leyendas fundamentales y más significativas, correlaciones estelares en la ciudad, a destacar la del Dragón y la Virgen de la Capilla, la Mesa de Salomón, Jaén como centro sagrado ancestral desde al menos la época ibera, misterios y leyendas paranormales...

Como se dice en el texto de la contraportada:

Esta obra es una guía de los lugares sagrados de la ciudad de Jaén y de cómo se relacionan en conjunto en la geografía del municipio, que de esta manera se muestra con una sorprendente geografía sagrada que este libro plasma como si fuera un atlas.

Por sus páginas aparecen lugares muy conocidos y otros no tanto o nada, desde la catedral hasta yacimientos prehistóricos, pasando por iglesias o palacios, exponiéndose historia y leyendas, religión y mitos, santos y dioses, arte y símbolos, ortodoxia y heterodoxia, pues todo convive en un Jaén de origen pentamilenario, que es una de las ciudades más antiguas y enigmáticas de España, la ciudad del Lagarto - Dragón, y que pudo ser el centro sagrado ancestral de un amplio territorio.

En sus manos tiene amplia información basada en la documentación y la investigación, la cual ha dado como frutos nuevos datos y reveladores descubrimientos que hasta ahora no se habían publicado sobre la capital del Santo Reino.


Disponible en las librerías de Jaén: Escolar, Metrópolis, Delfos y Don Libro.

Compra online para España peninsular:
https://www.libreriadonlibro.com/libro/jaen-sagrado-y-misterioso_1418676

martes, 2 de octubre de 2018

CONFERENCIA "LA PRIMIGENIA JAÉN CALCOLÍTICA Y LA LEYENDA HISTÓRICA DE LA ATLÁNTIDA" DE GEORGEOS DÍAZ-MONTEXANO.

En la tarde del jueves 27 de septiembre de 2018 se celebró en Jaén con gran éxito de público la esperada conferencia del investigador hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano tras la emisión hace un año y medio del documental de National Geographic "El resurgir de la Atlántida", producido por James Cameron y dirigido y presentado por Simcha Jacobovici, en el que se incluye a Jaén como uno de los lugares significativos en su búsqueda de la historicidad de la Atlántida. Georgeos Díaz participó apareciendo en diversos momentos del documental trabajando como asesor y guionista de buena parte de este, concretamente en la correspondiente al sur de España, que es donde encuentran los indicios más claros de que la civilización atlante existió y que se trataría de la cultura de la Edad del Cobre y el Bronce que se desarrolló en el sur de la Península Ibérica. La capital debería estar en algún lugar del amplio Golfo de Cádiz, es decir, más allá de las Columnas de Hércules, que es el Estrecho de Gibraltar, y el yacimiento de Marroquies Bajos, en la ciudad de Jaén, sería una ciudad hermana de la capital atlante, es decir, perteneciente a esa cultura, pues por su datación y diseño encaja perfectamente en esta teoría. Como muchos ya sabrán, Marroquíes Bajos, la macroaldea o, mejor, ciudad de la Edad del Cobre con casi 5.000 años de antigüedad hallada en Jaén, tiene un diseño sorprendente y perfectamente ejecutado a base de círculos concéntricos de fosos junto a murallas con amplio espacio entre círculos para habitar, teniendo un diámetro total por su parte más extensa de unos 1.200 metros, lo que supone un trabajo de una gran dificultad técnica. Este diseño es lo más parecido que se ha encontrado hasta ahora a lo que Platón describió para la capital atlante, por eso la relación clara que se ha propuesto. Con todo esto empezó su conferencia Georgeos Díaz, que quiso explicar de forma sencilla y sin alargarse en exceso por la gran cantidad de público que tuvo que quedarse incómodamente de pie. También se contó en la charla con la presencia de la arqueóloga Estela Pérez, que en la parte del documental en la que se habla de Marroquíes Bajos es la que in situ explica brevemente el diseño de la ciudad calcolítica. Tanto Georgeos Díaz como Estela Pérez se mostraron sorprendidos y emocionados por la magnífica respuesta de la gente llenando el salón del hotel Xauen, que se quedó pequeño, lo que demuestra que hay muchas más personas interesadas en este tema y en que se proteja Marroquíes Bajos de lo que en ciertos círculos creen o les gustaría.


A Georgeos Díaz-Montexano hay que reconocer y agradecer que consiguiera que National Geographic se interesara e incluyera a Marroquíes Bajos como parte fundamental de su documental. También consiguió que se interesaran por otro paraje jiennense, pues en otro momento del documental van a la Cueva del Toril, en Otíñar, y Georgeos Díaz muestra a Simcha Jacobovici uno de los destacados petroglifos que allí hay, donde abundan los círculos concéntricos, dándole la interpretación de que se trata del símbolo ancestral que derivó en la Menorá judía, tratándose básicamente de unos círculos concéntricos partidos por la mitad. Pero en la conferencia Georgeos Díaz explicó además algo muy significativo que ya se publicó en el Diario Jaén el 19 de marzo de 2017. Se trata de que se percató de que en esta Cueva del Toril se encuentran junto a un pequeño símbolo de tres círculos concéntricos con un trazo radial (posible símbolo de la capital de Atlantis) tres signos que se hallan presentes en la escritura tartesia pero con un aspecto más arcaico y que se corresponderían con los signos que representan la vocal A, la sílaba TA y la consonante L, o sea, ATAL. Escritos de derecha a izquierda, como era habitual en ambos estilos. Al haber sido inscritos casi en espiral se pueden leer de manera continua (empezando siempre por el signo superior y a la derecha) lo mismo como ATAL que como ATALA. La inscripción está muy desgastada por la erosión debido al paso de mucho tiempo y presenta la misma pátina que cubre los cercanos círculos concéntricos. Comenta Georgeos Díaz que podría tratarse de la versión indígena ibera, Atal o Atl, del nombre de la isla Atlantis que en el Critias de Platón se dice había derivado del nombre del rey Atlas. Y parece mucha casualidad que justo encima se aprecie un símbolo de tres círculos concéntricos con un posible canal central, similar al diseño de la metrópolis de la Atlántida.
Y siguió explicando que también otros símbolos que se encuentran inscritos en uno de los abrigos del Cerro de la Llana, cercano a la ciudad, se traducen incluyendo otra referencia a ATAL o ATL junto a un círculo que parece tener otro concéntrico. Las pruebas se acumulan a favor de la teoría atlante y Georgeos Díaz pudo comentar alguna más durante la conferencia. Todos estos datos y evidencias junto a más interesantes informaciones relacionadas con la Atlántida conforman un libro que ha realizado Georgeos Díaz y que presentó y ofreció a Jaén en esta charla en formato pdf: “Jaén atlante. La primigenia Jaén y la leyenda histórica de la Atlántida”. http://atlantidahistorica.com/blog/jaen


Como muchos sabrán, el documental “El resurgir de la Atlántida” de National Geographic supuso un revuelo en buena parte de la sociedad y las administraciones jiennenses. Sirvió para que una cantidad importante de gente se diera cuenta de la gran importancia del yacimiento, de que lamentablemente se haya perdido un parte considerable y que hay que conservar lo que queda, que no es poco, y para comprobar que desde que se descubrió y se empezó a excavar y estudiar hace algo más de 20 años no se haya protegido debidamente por los intereses inmobiliarios de unos y la desidia de otros a pesar que se supo de su gran valor desde el principio. Georgeos Díaz también dio este tono reivindicativo a la charla, pues indudablemente era necesario y más viendo la magnífica respuesta con la gran asistencia de público al acto. Y si en su momento, hace más de un año, se abrió un debate en Jaén por estos motivos además de por el de la interpretación histórica del yacimiento, seguido y ampliado por los medios de comunicación locales, con opiniones y declaraciones muy acertadas de algunos pero también muy desafortunadas de otros, también en la segunda parte de la charla en que se pasó a las intervenciones del público se abrió un debate reivindicativo, algunas veces indignado pero siempre esperanzador para que pongamos en valor este magnífico yacimiento arqueológico que tenemos, hartos de la dejadez y la incompetencia durante tantos años de tantas instituciones. Un público que asistió ansioso por conocer y por apoyar un resurgimiento de Marroquíes Bajos y de Jaén cual ancestral Atlántida. Y, por supuesto, todos muy agradecidos a Georgeos Díaz-Montexano por su labor de investigación y en favor de nuestra tierra, y a los organizadores que han hecho posible este encuentro. Muchas gracias a todos.



Artículo compartido con el blog de Modesto Martínez:

viernes, 21 de abril de 2017

EL ANTIGUO JAÉN Y LA ATLÁNTIDA

El documental de National Geographic "El resurgir de la Atlántida", estrenado en España el 5 de marzo, producido por James Cameron y dirigido y presentado por Simcha Jacobovici, ha incluido a Jaén como uno de los lugares significativos en su búsqueda de la historicidad de la Atlántida. El documental llega pronto a centrarse en el sur de España donde ya encuentran los indicios más claros de que la civilización atlante existió y que se trataría de la cultura de la Edad del Cobre y el Bronce que se desarrolló en el sur de la Península Ibérica. La capital debería estar en algún lugar del amplio Golfo de Cádiz, es decir, más allá de las Columnas de Hércules, que es el Estrecho de Gibraltar, y el yacimiento de Marroquies Bajos, en la ciudad de Jaén, sería una ciudad hermana de la capital atlante, es decir, perteneciente a esa cultura, pues por su datación y diseño encaja perfectamente en esta teoría. Como muchos ya sabrán, Marroquíes Bajos, la macroaldea de la Edad del Cobre, es decir, con unos 5.000 años de antigüedad en su inicio, hallada en Jaén, tiene un diseño sorprendente y perfectamente ejecutado a base de círculos concéntricos de fosos junto a murallas con amplio espacio entre círculos para habitar, teniendo un diámetro total por su parte más extensa de unos 1.200 metros, lo que supone un trabajo de una gran dificultad técnica. Este diseño es lo más parecido que se ha encontrado hasta ahora a lo que Platón describió para la capital atlante, por eso la relación clara que se ha propuesto. En la parte en la que se habla de Marroquíes Bajos, que nombran como la antigua Jaén, se cuenta con la colaboración de la arqueóloga Estela Pérez para que explique brevemente el diseño de la ciudad, y con la presencia de Georgeos Díaz-Montexano, investigador y escritor, en cuya teoría sobre la Atlántida se basa principalmente el documental y que consiguió que National Geographic se interesara e incluyera a Jaén como parte fundamental de su reportaje. Luego hay otro pequeño trozo del documental en el que van a la Cueva del Toril, en el paraje de Otíñar de la Sierra Sur de Jaén, en el que Georgeos Díaz muestra a Simcha Jacobovici uno de los destacados petroglifos que allí hay, donde abundan los círculos concéntricos, dándole la interpretación de que se trata del símbolo ancestral que derivó en la Menorá judía, tratándose básicamente de unos círculos concéntricos partidos por la mitad.
Aquí tienen las partes del documental en donde aparece Jaén:




El documental ha supuesto cierto revuelo en la sociedad y las administraciones jiennenses. Ha servido para que mucha gente se diera cuenta de la gran importancia del yacimiento, de que lamentablemente se haya perdido un parte considerable y que hay que conservar lo que queda, que no es poco, y para comprobar que desde que se descubrió y se empezó a excavar y estudiar hace algo más de 20 años no se haya protegido debidamente por los intereses inmobiliarios de unos y la desidia de otros a pesar que se supo de su gran valor desde el principio. Se abrió un debate en Jaén por estos motivos además de por el de la interpretación histórica del yacimiento, seguido y ampliado por los medios de comunicación locales, con opiniones y declaraciones muy acertadas de algunos pero también muy desafortunadas de otros. Pero eso es otro tema que no procede para este artículo. Por ahora, por lo menos, se ha conseguido cierta concienciación ciudadana y la acción por parte del Ayuntamiento de la ciudad de paralizar por el momento los permisos de obras en la zona arqueológica y pedir a la Junta de Andalucía que se hagan parques arqueológicos, entre ellos uno prometido hace años que protegería lo que es el centro de la milenaria macroaldea.

Vista de buena parte del yacimiento de Marroquíes Bajos, que está en gran medida destruído o cubierto por edificaciones o parques modernos. La parte central de la antigua ciudad de la Edad del Cobre es el solar del fondo, que ahora ya está rodeado por su cuatro lados de edificios pues se ha construído delante un Centro de Salud. En primer plano el gran solar en donde rodó National Geographic, donde estaba prevista la construcción de la Ciudad de la Justicia y que ahora se ha abortado. Se puede observar cómo la avenida de delante tiene forma curvada, al igual que algunas otras de la zona, debido a que se han adaptado al terreno que originó la forma circular de los fosos y murallas de la antigua ciudad calcolítica.

Durante este tiempo tras el estreno del documental y con el debate originado, Georgeos Díaz-Montexano, el investigador que llamó la atención a National Geographic sobre Jaén, ha aparecido en algunos artículos de medios locales dando su opinión y aportando algunos datos adicionales de su estudio que no aparecieron en el documental. El más interesante fue el que se publicó por el Diario Jaén el 19 de marzo y que luego él amplió dándole difusión por las redes sociales.
Se trata de que Georgeos Díaz se percató de que en la Cueva del Toril, en donde como ya se sabe hay interesantes petroglifos, se encuentran, junto a un símbolo de tres círculos concéntricos con un trazo radial (posible símbolo de la capital de Atlantis), tres signos que se hallan presentes en las escrituras tartesia e ibérica meridional, pero con un aspecto más arcaico, y que se corresponderían con los signos que representan la vocal A, la sílaba TA y la consonante L, o sea, ATAL. Escritos de derecha a izquierda, como era habitual en ambos estilos. Al haber sido inscritos casi en espiral se pueden leer de manera continua (empezando siempre por el signo superior y a la derecha) lo mismo como ATAL que como ATALA.
La inscripción está muy desgastada por la erosión debido al paso de mucho tiempo y presenta la misma pátina que cubre  los cercanos círculos concéntricos. Los arqueólogos que han estudiado la cueva no han identificado los signos con algo conocido.
Quizás, comenta Georgeos Díaz, podría tratarse de la versión indígena ibera, Atal o Atl, del nombre de la isla Atlantis que en el Critias de Platón se dice había derivado del nombre del rey Atlas. ¿Es mera coincidencia fortuita que justo encima, con el mismo aspecto de erosión y pátina, se aprecie un símbolo de tres círculos concéntricos con un posible canal central, similar al diseño de la metrópolis de la Atlántida?

La inscripción comentada de la Cueva del Toril, 
Otíñar, Sierra Sur de Jaén. Fotografía: Scientific Atlantology International Society (SAIS).

Como se puede observar en la doble fotografía, la de la izquierda es la original y la de la derecha con la interpretación de Georgeos Díaz, hay lo que podría ser el símbolo simplificado de la ciudad de la Atlántida con sus tres canales o fosos circulares rodeando la isla central donde se hallaba la acrópolis sagrada y un posible trazo horizontal que parece representar el canal central que conectaba la acrópolis con el exterior de los canales y el puerto marítimo. Y justo debajo los tres signos de escritura lineal pretartésica, que he comprobado y considero que es cierto, que se corresponden con las letras A-TA-L, es decir, ATAL, o simplemente ATL, claramente la palabra o raiz que designa a aquella antigua y misteriosa civilización que los griegos denominaron Atlantis o Atlántida por el dios Atlas o Atlante.

El hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano, heterodoxo por su firme creencia en la Atlántida pero científico en sus métodos de estudio, que él denomina "Atlantología Científica", se basa en diversas fuentes antiguas, entre ellas los códices con los textos más antiguos conocidos de Platón y otros autores clásicos. Su estudio de las fuentes primarias lingüísticas y materiales le han llevado a interpretar algunos detalles importantes de una manera distinta a la conocida y aceptada. Su hipótesis es que la Atlántida fue un imperio entre Iberia y el norte de África occidental que se enfrentó con los griegos y que sufrió un cataclismo que hizo desaparecer su capital y buena parte de su territorio compuesto de islas frente al estrecho de Gibraltar, en el Océano Atlántico, junto a las costas gaditanas. Este desastre, posiblemente un terremoto y tsunami, ocurrió hacia el 1.550 a.C., en la Edad del Bronce, con lo que cronológicamente esta civilización podría encajar en la ortodoxia, pero el problema es que el origen de esta cultura lo sitúa en una época cercana al fin de la era glacial, teniendo en cuenta los textos platónicos basados en los egipcios, es decir, hacia el 9.500 a.C., con lo que aumenta la oposición y negación por lo general de la comunidad científica oficial, que ya tiene en contra de principio por la sencilla razón de nombrar a la Atlántida.

Esquema general de la capital de la Atlántida según Platón.

Se puede estar más o menos a favor o en contra de las teorías de Georgeos Díaz, pero es de valorar y reconocer su larga y constante investigación llevada con rigurosidad, y en cuanto a Jaén y los jiennenses, es de agradecer que haya conseguido que una institución como National Geographic haya puesto sus ojos en esta ciudad, en su importante y excepcional yacimiento de Marroquíes Bajos. Además, fue él el primero en publicar que esta ciudad calcolítica estaba diseñada de forma similar a la capital de la Atlántida que describió Platón.

Gráfico realizado por Georgeos Díaz-Montexano.

Sobre la relación de la Atlántida con Jaén, ya en este blog di mi opinión sobre este tema en dos artículos de 2009 y 2010:

¿Fue Jaén una ciudad de la Atlántida?

La exposición sobre las excavaciones arqueológicas de la Ciudad de la Justicia de Jaén

Pero anteriormente, en mi libro "El Dragón de Jaén" (febrero de 2009), en su último capítulo, "Un ancestral lugar de poder", hablo sobre el tema y propongo unas teorías. Hago unos extractos de ese capítulo:

El viejo Jaén parece agarrarse a las faldas del sagrado monte de Santa Catalina mientras que el nuevo se expande hacia el norte por los primeros llanos que anuncian el Valle del Guadalquivir, pero resulta que la zona más moderna es también el viejo Jaén, pues en todos esos terrenos, conocidos como Marroquíes Bajos, se ha descubierto inesperadamente, desde hace poco más de una década, la existencia de una macro aldea de la Edad del Cobre que empezó a poblarse como poco hace 5.000 años y que constituye uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa y el mundo por su gran tamaño, por lo que está aportando al conocimiento del pasado y por la única, por el momento, y sorprendente configuración con la que fue construida, consistente en una serie de seis grandes fosos circulares y concéntricos, de 1.200 metros de diámetro máximo, que recogían las aguas remanentes del Raudal de la Magdalena para surtir a la población en todas su necesidades incluidas las agrícolas, haciendo al mismo tiempo una labor defensiva; una obra de ingeniería impresionante para la época. Una ciudad que a partir del segundo milenio a.C. se fue despoblando y perdiendo su estructura concéntrica, que en época musulmana mantuvo una población más pequeña pero bien establecida junto a numerosas huertas y que en la Baja Edad Media se quedó solo como terrenos para la agricultura hasta nuestros días. Y ahora se está desenterrando ese asombroso pasado, encontrándose utensilios, viviendas, almazaras, enterramientos familiares y en necrópolis, etc. de diversas épocas, pero lo que no se han encontrado todavía son templos, y es que se sospecha que Marroquíes Bajos fue una zona para vivir, una zona donde se estableció el grueso de la población sobre todo en sus orígenes, mientras que a los pies del monte de Santa Catalina siempre estuvieron los templos, junto al sagrado nacimiento de las aguas de la Magdalena y al lado de otras aguas sacralizadas como el raudal de Santa María, espacio el del monte y sus faldas habitado quizás por la élite social y que cuando fue necesario, seguramente por motivos defensivos, tuvo que acoger al resto de la población, como se sabe que ocurrió en época ibérica. Quizás hubo alguna vez un templo en Marroquíes Bajos, con mayor probabilidad en las épocas romana y musulmana, para cubrir las necesidades religiosas cotidianas de la población residente en el lugar, pero, como he dicho, es más que una sospecha que los recintos sagrados importantes estuvieron arriba, junto al cerro, desde el principio, desde hace no se sabe cuantos milenios.

Dibujo de cómo fue la ciudad calcolítica de Marroquíes Bajos (III milenio a.C.), realizado por el arqueólogo Narciso Zafra.

Y hay un dato, molesto para la mayoría de los arqueólogos pero esperanzador para los investigadores más abiertos de mente, que abre un camino increíble: esta extensa ciudad calcolítica de Marroquíes Bajos con forma circular y compuesta por anillos concéntricos de tierra y fosos con agua se parece mucho a la ciudad principal de la Atlántida que el griego Platón describió en sus obras “Timeo” y “Critias”. Para los que creen que la Atlántida es un fantasioso mito o una alegoría filosófica de Platón esto no es más que una casualidad, pero para los que creemos en la posibilidad de que existió, este dato es algo que hace pensar en una relación entre ambas; eso no quiere decir que haya que creer directamente que Jaén fue la capital atlante, pues esta, según Platón, estaba en una isla o península junto al mar, y este no es el caso, pero sí se puede pensar que la ciudad de Marroquíes Bajos fue una de las poblaciones que siguió el modelo atlante porque estuvo bajo la influencia de aquella civilización milenios atrás o de alguna heredera, como las todavía poco conocidas turdetana y tartéssica, aunque estas se consideran oficialmente posteriores a la Edad del Cobre.
Es como poco curioso que esta ciudad de Marroquíes Bajos se hiciera, digamos, al estilo atlante, al modo de la capital de la Atlántida, la ciudad que fundó Atlas… el padre de las tres o siete Atlántides de Occidente, es decir, las Hespérides, las “ninfas del poniente”, con las cuales tanta relación esotérica tiene Jaén, como he demostrado a lo largo de esta obra: las tres morillas – Hespérides, las esferas – manzanas de oro, el lagarto – dragón, el héroe – Hércules… y la correlación con las constelaciones del mito, que son el Dragón, Hércules, Osa Mayor – manzano y Osa Menor – Hespérides. Este mito aparece tan insistentemente en el Jaén oculto y sagrado que no hay más remedio que pensar que esta ciudad andaluza es una seria candidata a que era o se le consideraba el Jardín de las Hespérides, fuera este lugar algo real o simbólico. Un jardín o paraíso, es lo mismo, a donde estaba prohibido entrar excepto para el padre de las ninfas que lo habitaban, Atlas, el cual fue engañado, según una versión, por Hércules para que entrara en el jardín y le consiguiera las tres manzanas de oro; en la otra versión Hércules penetró en el jardín y para conseguir los preciados frutos mató al dragón que los protegía. ¿No es fascinante que en Jaén, tan relacionado con el mito del Jardín de las Hespérides, hubiera una ciudad al estilo de Atlas, el padre de las Hespérides y el único que podía entrar en el jardín? Abajo la ciudad atlante surtiéndose de las sagradas aguas del monte y arriba el monte, sus nacimientos de aguas, los templos, el dragón, el Árbol de la Vida y sus frutos: abajo una ciudad de Atlas y arriba el sagrado Jardín de las Hespérides.

La ciudad al estilo atlante de Marroquíes Bajos y el sagrado Jardín de las Hespérides. Los fosos de Marroquíes Bajos se surtían de las aguas del Raudal de la Magdalena, cuyo curso coincide con la línea ley del Árbol de la Vida del Monte de Santa Catalina (a cuyos pies están el Dragón y la Cruz-Árbol que forman los templos de la ciudad), llegando hasta el penúltimo foso, quizás el principal porque tenía las murallas defensivas más sólidas.

Cuando se atiende a las breves descripciones clásicas que existen del Jardín de las Hespérides y su situación, solo hay un dato que podría contrariar a la hipótesis de su localización jiennense, el de que estaba cerca del océano, por lo que se suele pensar que estaría en la zona de Cádiz-Huelva, como la capital tartéssica y, según una conocida teoría, la capital de la Atlántida si esta hubiera existido. Pero esta no es más que una teoría también, basándose en la creencia griega de que los dos trabajos occidentales de Heracles, que fueron el robo de los rebaños de Gerión y el robo de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides, ocurrieron allí porque en esa parte de la actual Andalucía existía un importante culto a Melkart – Heracles – Hércules. [...] Solo el hecho de que se considere que su situación era cerca del océano contraría la teoría aurgitana, porque evidentemente lo de occidental, en Hesperia, lo cumple. Y, junto a esto último, los otros pocos datos existentes sobre el jardín de los dioses también los podría cumplir, pues el mito cuenta que pertenecía a Atlas, formando parte de un extenso territorio bajo su dominio en el que la ganadería destacaba, que estaba cercado por unos muros para protegerlo, que era de una gran frondosidad, por lo que se deduce que tenía abundantes aguas, y, lo más importante, que se situaba en las laderas o a los pies del monte Atlas, el monte que habitaba este titán y desde el que sostenía la bóveda celeste, el monte en el que los caballos del carro del Sol terminaban su viaje todos los días, es decir, por donde se ponía el Sol… (y monte y sierra destacados tiene Jaén al oeste). [...] De todas formas, lo más importante es saber que estamos hablando de un entorno habitado y seguramente sacralizado desde hace milenios, una zona que se extiende hacia el sur, siempre con impresionantes montes al oeste entre los que destaca Jabalcuz; una zona donde existen numerosos restos antiguos que incluyen asentamientos, dólmenes y pinturas rupestres interesantísimas, algunas ciertamente enigmáticas, constituyendo uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España, en donde subsiste todavía la actividad ganadera, como se sabe que existe desde muy antiguo, y en el que hay parajes bellísimos y frondosos con nombres tan sugerentes como Valparaíso, un valle muy próximo al casco urbano de Jaén, por lo que todo en conjunto hace pensar en el mítico Jardín de las Hespérides y el monte Atlas a cuyos pies se extendía, y más cuando se tiene en cuenta que muchos de los lugares más significativos de esta zona están prácticamente alineados a lo largo de 10 kilómetros partiendo desde la ciudad de Jaén en dirección sur sureste hasta Otíñar, otro lugar, sin duda, especial, constituyendo la línea ley de la Sierra de Jaén.
Todo esto, por supuesto, no quiere decir que Jaén fuera el Jardín de las Hespérides, porque lo que tenemos son indicios y no pruebas, y, además, ni siquiera sabemos si en realidad alguna vez existió este jardín sagrado. No me atrevería a decir que se trata de un lugar ficticio, porque aunque sobre lo real se impone claramente lo simbólico, lo que nos transmite esto último en esencia es que era un lugar o lugares donde se guardaba celosamente el preciado Conocimiento, ya que desde siempre ha habido sitios especiales relacionados con lo esotérico, los lugares de poder, y uno de ellos era Jaén.

Hasta aquí los extractos del libro "El Dragón de Jaén" que dejan clara mi opinión al respecto de la relación entre Jaén y la Atlántida, que no es otra que, básicamente, el antiguo Jaén y su entorno, quizás una especie de Jardín de las Hespérides, son herederos de la cultura de la Atlántida que desapareció antes, quizás muy anteriormente, con lo que Jaén no pudo ser, obviamente, la capital de aquella civilización, de la cual además Platón dijo que estaba junto a las costas oceánicas; pero, sin duda, el antiguo Jaén, cuyo nombre más antiguo conocido es Auringi y Orongi - Oringi, fue un lugar muy destacado, un lugar sagrado, fuera coetáneo o posterior a la Atlántida.

Plano de la ciudad de Marroquíes Bajos, Jaén.

Mi opinión, contrastando diversas informaciones de todo tipo, es que la Atlántida fue una civilización atlántica, valga la redundancia, próxima a Iberia y el norte de África, tanto que incluso estos dos territorios fueron parte de esa cultura, cuyo origen hay que remontarlo a una época indeterminada anterior al fin de la era glacial, es decir, anterior al 10.000 a.C., que posiblemente sucumbió en esa época de grandes cambios planetarios o muy extensos que ya la ciencia empieza a corroborar y cuyo recuerdo es el Diluvio presente en todas las tradiciones y mitos. Pero unos pueblos atlantes supervivientes hicieron que su memoria y parte de su legado se transmitiera a lo largo de los milenios durante el Neolítico hasta formar otra civilización propia y llegando hasta el principio de las civilizaciones históricas conocidas, como Egipto, Sumeria, Mesoamérica o Sudamérica, cuyos inicios fueron repentinos y con un nivel de conocimientos extrañamente muy alto y parecido, inicio que en Europa fue quizás, como poco, con la época dolménica y la denominada Edad del Cobre hace más de 5.000 años, con lo que ya, al menos, se empareja con las demás civilizaciones conocidas, y cuyo foco principal y más antiguo pudo ser Iberia, como podría demostrar hallazgos como la estructura atlante de la ciudad calcolítica de Jaén. Luego, Tartessos no sería más que el último florecimiento de la herencia atlante en lo que fue parte de su territorio.
Pero cabe la posibilidad que doy por muy aceptable de que la civilización atlante comenzara poco después del 10.000 a.C., justo tras el final de la era glacial, y que durante el Neolítico se desarrolló hasta que en la Edad del Cobre o en la del Bronce sufrió el cataclismo que acabó con su capital y núcleo principal.
Es significativo y hay que tener en cuenta que el historiador y geógrafo griego Estrabón escribió sobre los turdetanos, herederos inmediatos de los tartesios, que "son considerados los más cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y, según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años de antigüedad." Esto es algo que rompe esquemas y nos lleva a deducir que al menos deberíamos remontarnos al 6.000 a.C. para encontrar los orígenes de la civilización en Iberia, muy posiblemente relacionada de un modo u otro con la Atlántida, de lo cual cada vez tenemos más indicios arqueológicos que van mostrando estudios y documentales como el de National Geographic.


Esquema y dibujo de la Atlántida según la descripción de Platón.

martes, 26 de agosto de 2014

LOS FANTASMAS DE LOS BAÑOS ÁRABES Y EL PALACIO DE VILLARDOMPARDO EN JAÉN

Los conocidos como los “Baños del Niño” (Hadman al Walad) del siglo XI se encuentran en los bajos del palacio de Villardompardo que mandó edificar a finales del siglo XVI Fernando de Torres y Portugal, primer conde de Villardompardo y virrey del Perú. Permanecieron ocultos hasta que fueron descubiertos en parte por Enrique Romero de Torres en 1913. Tras declararlos Monumento Nacional se pasó a restaurarlos, labor que realizó el arquitecto Luis Berges Roldán, descubriéndose la mayoría de las salas enterradas y acabando las obras en 1984; su gran trabajo mereció el prestigioso premio “Europa nostra”. Estos baños árabes son los más grandes de España y uno de los mejor conservados, siendo visita ineludible para todos los jiennenses y turistas.



Se supone en la ciudad que fue el rey moro Alí el que construyó estos baños y que murió asesinado en ellos, a pesar de que la biografía de este personaje esté poco clara. Gonzalo Argote de Molina (finales del s. XVI) en “Nobleza de Andalucía” nos relata la historia-leyenda de Alí:
“En los años luego siguientes aunque la Historia General dice en el año 1022, siendo rey en Córdoba Alhatán, cuenta la misma historia que le hizo la guerra un poderoso moro llamado Alí y que habiéndose dado en aquel año la batalla el uno al otro, Alhatán fue vencido y Alí vencedor, fuese a Jaén con todos los suyos donde lo recibieron por señor. El cual reinando quieta y pacíficamente, estándose recreando en unos baños que había hecho, entraron dentro del baño unos eunucos vasallos de Alhatán y lo mataron allí…”
Aunque teniendo en cuenta otras fuentes históricas parece ser que el rey Alí fue en realidad Alí ben Hammud, primer califa no omeya de al-Ándalus, trono al que había llegado por medio de una traición que culminó degollando él mismo al califa omeya Sulaymán al-Musta’in en 1016. Al poco tuvo que enfrentarse con el antes aliado Jayrán por el dominio de Almería y Jaén, y murió asesinado en 1018 en los baños del Alcázar de Córdoba en manos de unos siervos pagados por Jayrán, quizás formando parte de una conspiración de los seguidores de los omeyas.
Como vemos, seguramente la historia real fue al contrario de lo que dice la leyenda, con lo que el rey Alí murió asesinado en unos baños de Córdoba por unos esclavos sobornados por un reyezuelo rival de Jaén.
¿Y cómo murió Alí según la leyenda? Se dice que estaba recreándose en los baños a esto de las doce del mediodía cuando entraron tres enemigos y, mientras uno cerraba las puertas, otro hacía lo mismo con las ventanas del techo (lucernas) clausurando las salidas, mientras que un tercero avivaba el fuego de la caldera, con lo que se dirigía mucho más caudal de aire caliente al entramado de conductos que hay bajo el suelo, de tal modo que la temperatura aumentó tan considerablemente que el pobre Alí se puso a sudar y a sudar hasta que no le quedó gota de sudor, muriendo. Es por eso que su fantasma se siente a esa hora concreta y absorbe la energía de los visitantes.


Otra versión dice que estando en la sala caliente le sorprendieron los eunucos fieles a Alhatán y le dieron unos espadazos que lo dejaron malherido, y, siguiendo una costumbre musulmana, le dijeron donde quería ser rematado para morir, eligiendo Alí una de las columnas de la sala templada contigua, y allí mismo en efecto fue rematado y murió. Hay personas sensibles que dicen que una de las columnas en la bella sala templada emana calor e incluso cierta energía positiva, precisamente la columna junto a la cual la leyenda dice que el rey Alí eligió morir. En cambio, de la sala caliente, la que está junto a las calderas, se considera que emite energía negativa.
Estando de visita por los baños, muchas personas se han sentido mal, con pocas fuerzas y algunas hasta casi se han desvanecido. Se han experimentado bajadas bruscas de temperatura, y además alguna vez, sin motivo aparente, se han descargado baterías de móviles o cámaras, o se han velado películas fotográficas. Es decir, estaríamos ante casos de pérdida de energía en personas y máquinas debido a la presencia de algún/os espíritu/s de bajo nivel o/y por ser un lugar con energía negativa, aunque hay zonas, como la sala templada o por lo menos parte de ella, donde la leyenda relata que murió Alí, que se considera con energía positiva.
Se suele pensar, por tanto, que el fantasma del rey Alí es el que vaga por el edificio, sobre todo por la sala templada de los baños y a la hora del “Ángelus”, las doce del mediodía, cuando la leyenda dice que murió, absorbiendo la energía de sus visitantes, aunque otras veces no han sentido eso los pocos testigos que han podido ver al fantasma… porque sí, se le ha visto, aunque siempre ha sido con tal naturalidad que no se ha sospechado inicialmente que fuera una aparición espectral. Quizás el caso más destacado fue aquel en el que hace unos años unas mujeres veinteañeras que visitaban los baños formando parte de un grupo, estando en la sala caliente vieron como un hombre vestido con una especie de túnica o bata larga hasta los pies pasaba repetidamente por delante de la puerta de esta sala en donde estaban, es decir, que el misterioso hombre estaba en la sala templada, y las miraba vigilante, pero las chicas al cruzar la puerta y asomarse para ver quién era, no veían a nadie, con lo que el miedo empezó a apoderarse de ellas y la inquietud en el resto del grupo con lo que contaban; para rematar el extraño suceso, cuando el grupo ya se disponía a terminar su visita e iban saliendo de la sala templada, de repente se apagaron las luces quedando casi a oscuras, imagínense la escena de pavor, nervios y casi histeria que se originó hasta que el guía que lo acompañaba fue hasta el lugar donde estaban los interruptores y volvió a dar la luz; seguidamente el guía preguntó al personal que trabajaba allí y que estaban en el palacio, encima de los baños, el motivo de apagar las luces, pero todos dijeron y casi juraron que nadie había bajado hasta los baños y menos aún habían apagado las luces en un momento en el que decenas de personas estaban visitándolos… ¿quién fue entonces? Muchos pensaron con un escalofrío que había sido el extraño hombre, quizás era el mismísimo rey Alí, que se había dejado ver por esas chicas mostrando impaciencia, y que fue él quien apagó las luces “invitando” a los visitantes a que abandonaran sus baños cuanto antes.
Sea cual sea la identidad de la presencia fantasmal y aparte de que se hayan dado muy puntualmente casos como el narrado más arriba, lo cierto es que el lugar en general provoca sensaciones extrañas a una significativa proporción de las personas que lo visitan o que trabajan allí aunque no lleguen a ser testigos de un hecho paranormal. Se puede achacar que esas sensaciones son debidas a que los baños son una construcción subterránea, con lo que ello conlleva de humedad, temperatura, etc., pero esas sensaciones van claramente más allá de lo normal… Sentirse observado, incómodo, destemplado, es algo relativamente habitual, a muchos turistas le ha pasado, llegando a casos extremos de desmayos como ya se ha dicho, y a algunos miembros del personal que trabaja allí por supuesto que también, ellos son los que más saben de la extrañeza del edificio pues son los que más tiempo pasan allí. Es una pena que la normal discreción con el asunto se haya convertido más bien en un estúpido tabú debido principalmente a ciertas órdenes de “arriba”; en otras latitudes el tener fama de lugar encantado se considera un valor atractivo y turístico, en cambio aquí, como en tantos otros sitios de nuestro país, parece ser un motivo de descrédito, una mancha que hay que ocultar.


Pues se quiera o no, los fenómenos están ahí, y no se limitan a los baños árabes sino que se extienden por todo el edificio que era el antiguo palacio del conde de Villardompardo, el cual a partir de 1751 se convirtió en el Hospicio, al que se le sumó luego también la Casa Cuna y Maternidad, y que ahora, tras una buena labor de restauración, acoge el Museo de artes y costumbres populares, y el Museo de arte Naif. La casa palaciega es grande, con muchas salas, escaleras y recovecos de sabor antiguo que se disponen alrededor de un bello patio renacentista.


Un susurro por una escalera, un objeto del museo que se mueve levemente en alguno de los salones, una sombra que cruza un pasillo, un rostro que durante un instante se asoma desde una ventana a uno de los pequeños patios… y todo ello sin que haya nadie… los visitantes al palacio son escasos, algunas veces nadie anda por sus viejas habitaciones y solo el vigilante permanece allí...


Como aquella vez que fiel a su trabajo permanecía un vigilante de sala sentado leyendo el periódico esperando la hora del cierre que ya estaba cercano; un hombre vestido con colores oscuros discretamente pasó frente a él con lo que apenas si lo miró; el hombre se había metido en una sala del museo y pronto la hora de las visitas llegó a su fin con lo que el trabajador se dirigió hacia ella para avisar al visitante que tenía que ir abandonando el edificio, pero allí no había nadie… y de la sala solo se podía salir pasando de nuevo por delante del puesto del vigilante. ¿El espectro de Fernando de Torres y Portugal, conde de Villardompardo? ¿Alguno de sus descendientes? La tradición y testimonios actuales no dicen o aclaran nada al respecto, puede ser no uno sino varios los fantasmas que estén en la casona palaciega, han sido tantas las personas que han vivido allí a lo largo de los siglos…

Fernando de Torres y Portugal. Cuadro en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, Lima.


Extraído de uno de los capítulos del libro "Jaén paranormal".

jueves, 12 de diciembre de 2013

LAS CLAVES ESOTÉRICAS DE LA ALHAMBRA

El palacio de la Alhambra, el gran monumento emblemático de la ciudad de Granada, tiene un significado esotérico que impregna toda la construcción, el cual una parte se refleja en su configuración y belleza pero otra permanece discreta y paciente.
Muhammad I, el fundador de la dinastía nazarí, más conocido como Alhamar y que nació en la también enigmática Arjona (Jaén), empezó las obras del palacio de la Alhambra a mediados del siglo XIII que hasta entonces solo era una fortaleza. Y Muhammed V, aliado de Pedro I en la guerra civil castellana y que tan belicoso fue con las tierras jiennenses cuna de su estirpe real, mandó construir el Patio de los Leones en 1377, finalizándose en 1390, siendo el culmen del palacio granadino. En poco más de un siglo la Alhambra tomó su forma fundamental conteniendo todas sus claves esotéricas. Para presentar estas claves, que vamos a considerar como siete, me apoyaré en el profesor y escritor Antonio Enrique, autor del "Tratado de la Alhambra hermética "(Port Royal, 2004).
Emplazada en un lugar privilegiado de al-Ándalus, confluencia de tres ríos y siete colinas que valió a diversos autores de la Antigüedad compararlo con los míticos Campos Elíseos, la Alhambra yergue sus contornos de fantasía bajo el palio de las nieves perpetuas de Sierra Nevada y sobre los verdes de su Vega legendaria, desde la cual parece un fantástico navío encallado en la colina de la Asabika, donde el palacio se asienta.


Y esta es la primera clave del monumento: la Alhambra surge ante nuestra vista como una prolongación natural y armónica del paisaje donde se asienta, no como una imposición humana de poder sobre un territorio. Existe, pues, continuidad entre paisaje y monumento, como si la Alhambra no hubiese sido tallada por mano humana, sino construida por la propia fuerza de los elementos telúricos.


Una segunda clave, ya en el interior, nos llevaría al mágico aserto de que «lo de arriba es igual a lo de abajo». Es así como la Alhambra semeja suspendida en el aire. La razón es muy concreta: la construcción posee superestructura (arcos, bóvedas, techumbres) mucho más sólida que la infraestructura (columnas, basas, capiteles) donde se apoya. Luego su efecto visual es este: la masa no parece pesar; de alguna manera la construcción semeja burlar las leyes gravitatorias. Así, el gótico europeo invierte aquí el sentido de su equilibrio, puesto que no se adelgaza hacia arriba, sino al contrario: de arriba hacia abajo. Lo cual redunda en la escenificación mágica del desdoblamiento espacial debido al reflejo de la construcción en las aguas de los estanques que le anteceden. Tal es el sentido del palacio de Comares, sobre el estanque de los Arrayanes, o de la torre de las Damas sobre la alberca del Partal.



La tercera clave ha de referirse forzosamente a la proporción de todos y cada uno de los volúmenes que se integran y articulan en la Alhambra. Absolutamente todas sus partes conforman un código de medidas áuricas. Como paradigma, pudiéramos referirnos al salón del Trono, inserto en la torre de Comares. La altura de la pirámide que corona tan increíble estancia es igual al radio del perímetro de sus cuatro lados, la suma de los cuales equivale a la altura total de la torre en cuyo interior se ubica. Antiguamente se denominaba cuadratura del círculo a tal efecto. La epínomis universal puede perfectamente constatarse en el patio de los Arrayanes, cuyo cociente entre ancho y largo nos ofrece el resultado de la mitad del número pi, esto es, la epínomis. Y si desde el mismo patio, contemplamos la torre sobre su arcada, arriba del estanque, podemos constatar que el total (suma de la altura total más la altura desde el suelo al listón que separa frontal de la torre y techumbre de la arcada) es igual a la mayor (altura total), como la menor (altura hasta el listón) es igual a la mayor.


La cuarta clave es para su simbolismo. Existe un simbolismo teológico y otro escatológico, como también de orden cromático y geométrico, y aún botánico, pues en la Alhambra todo es en razón a cuanto representa. El teológico contempla el salón del Trono como su mejor emplazamiento. Su techumbre es toda una escenificación del Paraíso, tal como lo establece la sura coránica que ornamenta una de las cenefas de sus muros. Pero lo es en la secuenciación geométrica, no figurativa. Vemos ahí, en este supremo artesonado, los siete cielos de su estructura, con origen en el último, o más alto, un cupulino que, en su centro, representa el ojo de Alá, el cual no es sino dos cuadrados cruzados en un octógono. Y es de aquí, de esta célula madre, de donde parte toda geometría prolongando sus segmentos, los cuales configuran polígonos sin fin, las ruedas de sus lacerías (zafates y candilejos), como plasmación de un firmamento constelado. El sultán se situaba en majestad exactamente debajo de este trono divino, como su contrapartida humana y tal como si hubiese de recibir su inspiración sagrada. Toda la Alhambra no es sino la prolongación de los ejes e intersecciones laberínticas que parten de este octógono; sus volúmenes se insertan en ellos, graduándose conforme una visualidad que confunde los perfiles. El simbolismo escatológico contempla, análogamente, el palacio de Comares como la representación de los distintos tránsitos de una jina, o itinerario astral, según el Libro copto de los Muertos: las siete puertas del Amenti (los siete arcos del Pórtico norte), el propio Amenti (sala de la Barca, con su artesonado de barca invertida), el Ialou (salón del Trono con las siete esferas de su bóveda), a lo que hay que añadir el iconográfico mar de Num (el propio estanque de Arrayanes, planta asociada –como el ciprés– a la inmortalidad). De manera que, caminando, trasponemos el Espacio al Tiempo. Mayor metáfora de eternidad no existe.


Otro tanto podría decirse del patio y palacio de los Leones. El arquetipo no es ya el Edén, sino su referencia coránica en el mundo terrenal: el oasis sagrado de Sabá, Iram de las Columnas, el palacio de Salomón. Pues es lo cierto, por inquietante que parezca. La Alhambra está concebida como Templo y Palacio de Salomón, según lo define el Libro de los Reyes. Y su proporción es exacta. El Templo de Salomón es Comares y el Palacio de Salomón Los Leones, con su fuente de mar de bronce. La célebre Fuente de los Leones es, sin duda alguna, uno de los elementos más misteriosos de la Alhambra. La fuente se ha comprobado con la reciente restauración que es un conjunto del siglo XIV realizado con mármol de Macael (Almería); por tanto, es contemporánea al palacio aunque posiblemente imita modelos más antiguos. Lo que parece indudable es que la fuente y sus leones constituyen una evocación salomónica. Al igual que el célebre Mar de Bronce (aunque con leones y no toros), son 12 los animales que sustentan la fuente. Estos tendrían también una significación astrológica, identificándose con los 12 signos del zodiaco y los 12 meses del año. Este detalle vendría refrendado por el hecho de que 3 de los leones miran hacia el norte, 3 hacia el sur, 3 hacia el oeste y 3 hacia el este, mirando los centrales de cada terna exactamente a esos puntos cardinales; además, de la fuente surgen los cuatro ríos del Paraíso señalados por los cuatro leones cardinales, ríos que fluyen cada uno a las cuatro estancias que rodean al patio. Todo ello sin olvidar que en la frente de algunos de estos leones descubrimos enigmáticos símbolos grabados...



Con ello, damos de pleno en la quinta clave, que no es sino la de su eclecticismo ideológico e iconográfico. ¿Eran conscientes los nazaríes del Reino de Granada de constituir el ápice de sabiduría, resultante de la transmisión cultural de todos los pueblos precedentes en al-Ándalus? ¿Fueron, por otra parte, como se especula, ciertos sus contactos con la orden templaria, desde sus encomiendas en la serranía de Cazorla, a través de familias jiennenses depositarias de su legado? Pues la Alhambra es una síntesis estilizada de elementos de muy diversa extracción: persas, egipcios, romanos, mozárabes, hebreos. Sobre todo, hebreos. Granada se llamaba entonces Gárnatha al-yeud, la Granada de los judíos. En la Alhambra, en su excepcional programa iconográfico, en su ocultismo cabalístico, dejaron constancia, puede decirse, de su código genético.


La sexta clave es para la luz, la luminosidad como elemento arquitectónico dinámico, implícito en la construcción misma. Esta luminosidad, inseparable del agua, que la refracta y reverbera, medida con precisión, minuciosa y primorosamente, es lo que provoca la sensación de irrealidad que nos asalta. Es una irrealidad, sin embargo, que se palpa, que se siente: una irrealidad, por así decir, tangible. El efecto es de espejismo. Los perfiles son nítidos en Comares, pero ondulantes, insinuantes, en Los Leones, porque en la Alhambra, como en todo edificio iniciático, existe una zona yang (épica, ascética, masculina) y otra yin (femenina y lírica, mística). Hay un vapor de oro que todo lo anega, procedente de las aéreas arcadas, que gradúan toda luminosidad, e irisa y descompone en todos los matices del espectro. Así puede observarse en los ajimeces y celosías de los cielos suntuarios de las salas de Abencerrajes y Dos Hermanas, ésta última constituida en crisol de operación alquímica bajo la regencia del signo de Géminis, según consta en el poema inscrito en sus estucos de Ibn Zamrac. E igualmente por la noche, cuando el agua de las fuentes y mil hontanares cesa, y los mármoles irradian el plateado fulgor lunar, y el azul de las estrellas más remotas.



Y clave séptima final: la soledad, el sigilo, el recogimiento interior. Como todo monumento sagrado, la Alhambra transforma. Simplemente, hay que dejarse ir. La lección de la Alhambra consiste en constatar que no existe nada más apremiante para el ser humano de hoy que la constatación del gozo interior, recobrar el sentido del júbilo y la alegría de vivir. Comenzando por uno mismo, es posible entregar a los demás lo más positivo de nosotros mismos. Recuperando el instinto estético, en el más universal de los monumentos españoles, contribuimos a la paz y el entendimiento entre Oriente y Occidente, porque la Alhambra significa eso mismo: coexistencia, armonía, equilibrio entre lo uno y lo otro, y entre lo que se ve y no puede verse: la pura magia de los sentidos.


jueves, 18 de julio de 2013

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA, DE RAYMOND MOODY

Raymond Moody (Georgia, EE.UU., 1944) es un médico psiquiatra y licenciado en filosofía que se hizo famoso por su libro "Vida después de la vida", publicado en 1975, una obra que fue un best seller y que destaca por ser el primer libro que dio a conocer al gran público el tema de las experiencias cercanas a la muerte (ECM), abriendo camino a otras muchas investigaciones y publicaciones.
"Vida después de la vida" es un informe sobre un estudio cualitativo en el que Moody entrevistó a 150 personas que habían sufrido una experiencia cercana a la muerte. El libro presenta un conjunto de narraciones sobre lo que se siente al morir y pasar al otro lado de la existencia aunque al final esas personas volvieron a la vida terrenal, por lo que, evidentemente, pudieron contarlo. Basándose en su recolección de casos, Moody identificó un conjunto de elementos comunes en las ECM: Sonidos tales como un zumbido; una gran sensación de paz y bienestar, y ausencia de dolor; estar fuera del cuerpo físico; flotar a la deriva y en un túnel de luz; sentimiento de ascender al cielo; ver a familiares ya fallecidos; ver una luz dorada; encontrarse y, a menudo, comunicarse con un ser de luz; tener una rápida sucesión de imágenes de su pasado en forma de revisión de su vida; experimentar otro mundo de mucha belleza; y aversión con la idea de volver a la vida terrenal. La persona que ha tenido una experiencia cercana a la muerte casi siempre cambia su mentalidad, pierde el miedo a la muerte, enfoca la vida de otra manera, se hace más espiritual, da igual cuales fueran sus creencias antes de la experiencia.
Esta obra pionera levantó la polémica sobre la continuidad de la vida después de la muerte y la existencia, pues, de una conciencia o alma que continúa la vida en otros planos o dimensiones. Otros muchos investigadores y científicos siguen hasta el día de hoy con este tema con nuevos casos, datos y evidencias, manteniendo vivo este debate que ya en muchos casos no es solo religioso o de creencias, sino también de análisis y ciencia, aunque los que han tenido una ECM lo tienen muy claro que es cierto.
Aquí tenéis el estupendo documental, todo un clásico imprescindible, que se hizo basándose en el libro "Vida después de la vida" en el que el mismo Raymond Moody participa junto a algunas de las personas que con su testimonio nos informan de las experiencias cercanas a la muerte.







jueves, 24 de mayo de 2012

LIBRO "JAÉN PARANORMAL". HISTORIAS Y LEYENDAS DEL MÁS ALLÁ.

Tantos siglos de historia en las intrincadas calles de Jaén han generado numerosas leyendas de fantasmas, desde suspirantes damas hasta espectrales caballeros, religiosos o niños. Palacetes y casonas, antiguos conventos y hospitales, el castillo y la catedral… Pero ¿son solo leyendas? En muchos casos son algo más, pues así lo atestiguan las personas que se han encontrado cara a cara con el misterio.
En este libro encontrará el curioso lector las leyendas de fantasmas de la ciudad de Jaén y su entorno pero también podrá conocer la posible base real de cada una de ellas; en unas se pierde en el tiempo y en otras sigue en el presente, mostrándose todavía en los lugares los fenómenos paranormales que provocan las supuestas entidades que los habitan. Entre otras, la catedral y su niño fantasma; el Colegio de Arquitectos (antiguo palacio de los Vélez) y su joven dama; el palacio de Villardompardo y sus baños árabes con el vigilante rey Alí; el antiguo Hospital de San Juan de Dios y sus variados fenómenos extraños; el Parador del Castillo de Santa Catalina y su dama mora...
Para los testigos los espíritus son tan reales como la vida misma, recordándonos que el Más Allá está más cerca de lo que pensamos y que el misterio de la vida después de la muerte se asoma en cada rincón de nuestra ciudad y de nuestras vidas.
También hay espacio en esta obra para las apariciones o intervenciones de los seres más elevados, las divinidades, desde santa Catalina hasta Nuestro Padre Jesús, pasando por la Virgen María, tan importantes en la enigmática historia de la ciudad y en la devoción popular.
Es el primer libro de este tipo publicado en Jaén y recoge en muchos de los casos expuestos información y testimonios en exclusiva.
La obra está compuesta de diferentes capítulos para cada lugar o edificio con su historia y/o leyenda, y casuística paranormal hasta el día de hoy, ordenados de tal manera que pueda servir de guía del Jaén encantado a todos aquellos que quieran pasear por sus calles desde un punto de vista distinto.