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jueves, 30 de enero de 2025

LIBRO "JAÉN SAGRADO Y MISTERIOSO"

 


El día 18 de diciembre de 2024 se publicó mi tercer libro, también dedicado a la ciudad de Jaén, aunque también aparecen lugares de algunas poblaciones de la provincia por su relación con ella.

Esta obra recoge el testigo de "El Dragón de Jaén" y "Jaén paranormal" tomando la información más destacada que aparece en ellos pero actualizándola, ampliándola y mostrando temas y datos inéditos fruto de la investigación en estos últimos años, para así convertirse "Jaén sagrado y misterioso" en el libro más completo de los que se han realizado de estas temáticas. Es el libro de los enigmas de la ciudad de Jaén y sus lugares históricos y sagrados.

Líneas ley o corrientes de energías telúricas y los lugares históricos por donde pasan, las leyendas fundamentales y más significativas, correlaciones estelares en la ciudad, a destacar la del Dragón y la Virgen de la Capilla, la Mesa de Salomón, Jaén como centro sagrado ancestral desde al menos la época ibera, misterios y leyendas paranormales...

Como se dice en el texto de la contraportada:

Esta obra es una guía de los lugares sagrados de la ciudad de Jaén y de cómo se relacionan en conjunto en la geografía del municipio, que de esta manera se muestra con una sorprendente geografía sagrada que este libro plasma como si fuera un atlas.

Por sus páginas aparecen lugares muy conocidos y otros no tanto o nada, desde la catedral hasta yacimientos prehistóricos, pasando por iglesias o palacios, exponiéndose historia y leyendas, religión y mitos, santos y dioses, arte y símbolos, ortodoxia y heterodoxia, pues todo convive en un Jaén de origen pentamilenario, que es una de las ciudades más antiguas y enigmáticas de España, la ciudad del Lagarto - Dragón, y que pudo ser el centro sagrado ancestral de un amplio territorio.

En sus manos tiene amplia información basada en la documentación y la investigación, la cual ha dado como frutos nuevos datos y reveladores descubrimientos que hasta ahora no se habían publicado sobre la capital del Santo Reino.


Disponible en las librerías de Jaén: Escolar, Metrópolis, Delfos y Don Libro.

Compra online para España peninsular:
https://www.libreriadonlibro.com/libro/jaen-sagrado-y-misterioso_1418676

viernes, 31 de octubre de 2014

TODOS LOS SANTOS EN JAÉN... SAMAÍN.

Era costumbre, y sigue siendo todavía en buena medida para mucha gente, celebrar en Jaén el día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, con una gran cena familiar de casi la misma importancia que la de Navidad. Antiguamente ese día el sonido de las campanas dominaba toda la ciudad. Desde las tres de la tarde, después de los credos, doblaban a muerto en la catedral, en las iglesias, en los conventos; lentas, reiterativas, las campanas se hacían dueñas de la población y encogían los ánimos; también durante la noche, y en lo alto de las torres los campaneros encendían fuegos que arrojaban siniestros resplandores.



Las visitas al cementerio, el desfile de coronas y de flores, de mantos y lutos, los responsos entre las tumbas, las carteleras de “Don Juan Tenorio”, todo contribuía a impresionar, a predisponer a las gentes para conmemorar el inmediato día de los Fieles Difuntos y asistir a las tres misas de privilegio.


Por las calles de la ciudad se situaban las castañeras, los paveros y los vendedores de mieles. Después de cantadas en los templos las vísperas de difuntos, las familias se reunían para rezar el rosario, comenzar la novena o el mes de ánimas. Se juntaban en casa de los abuelos o de los padres, si aquéllos faltaban, y se encendían lamparillas, una por el alma de cada allegado, otras por todos los difuntos. También se prendían las mariposas, muchas veces puestas dentro de las calabazas y melones ahuecados que tanto les gustaban, y gustan, a los niños para pasearlos por las calles. Y con ocasión de estas reuniones familiares se cenaban los platos propios del otoño. Una sopa sustanciosa, una verdura y el pavo de los Santos, acompañado de las primeras aceitunas de cornezuelo y de buenos vinos, y de postre castañas y batatas asadas, y las gachas con picatostes; luego se incorporaron dulces como los huesos de santo o los buñuelos. Después de la cena tan copiosa el tiempo transcurría entre los recuerdos de los que se fueron, hasta el momento de irse a dormir en una noche que para muchos era de sobrecogimiento y temor. El miedo a las almas errantes hacía que en la noche de vísperas del día de difuntos las gentes taparan las cerraduras de las puertas con las típicas gachas, para así evitar que en aquella inquietante noche entraran por ellas a sus casas.
Y este recuerdo de los queridos difuntos se estiraba devoto durante todo noviembre en una ciudad en donde había muchas cofradías dedicadas a las benditas Ánimas del Purgatorio; era el mes de Ánimas, el dichoso mes, que entra con los Santos y sale con san Andrés.
El tiempo fue suavizando las costumbres de aquel día, los rezos empezaron a relegarse y la cena fue perdiendo su carácter solemne y de tristes o respetuosos recuerdos. Y ahora solo queda una sombra de esta tradición, tan presionada por superficiales y comerciales costumbres estadounidenses, pero a pesar de todo sigue sobreviviendo y teniendo su encanto… Por cierto, parece ser que el hecho de hacer una gran cena familiar era costumbre peculiar de la ciudad de Jaén y no de otros lugares del entorno, teniendo un origen y motivación desconocidos pero de raiz muy popular… Quizás habría que remontarse al Samaín…
El Samaín, como se dice en Galicia, o Samhain para los británicos o Samonios para los galos, es la festividad de origen celta que está en la base de las tradiciones de los días de Todos los Santos y de Difuntos. Era la más importante de la antigua religión que no solo hay que considerar celta y que dominó Europa hasta la llegada e imposición del cristianismo a partir de finales del siglo II, celebrándose en tiempos más recientes siempre en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre pero que originalmente abarcaba tres noches que oscilaban alrededor del 5 de noviembre, en medio del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, cuando hubiera Luna llena. En el Samhain, que en su etimología gaélica significa “fin del verano”, se celebraba el final de la temporada de cosechas y sobre todo el Año Nuevo celta, que comenzaba con la estación oscura o invernal de seis meses que duraba hasta primeros de mayo; además era la fecha clave para reverenciar a los antepasados. Por tanto, era una fiesta de transición, por el paso de un año a otro, y también de apertura al otro mundo, el de los muertos, con una serie de festividades que duraban tres días con sus noches y que finalizaban con la fiesta de los espíritus en la noche de Luna llena, y con ello se iniciaba el Año Nuevo.


Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los cuales los sacerdotes druidas, sirviendo como médium, se comunicaban con los antepasados esperando su guía en esta vida o la preparación para la otra en el Más Allá. Se creía que los espíritus de los ancestros venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares y la comunicación con ellos era más fácil. Se encendían velas y se dejaban en las habitaciones o en las ventanas para ayudar a guiar al hogar a los espíritus de los antepasados y de los seres queridos fallecidos. Incluso algunos ponían más sillas en las mesas y alrededor de las chimeneas para los invitados invisibles. En algunos sitios se preparaba una comida especial para los difuntos, que solía ser algún tipo de pastel o torta. Para los espíritus perdidos o que no tenían descendientes se ponían manzanas en las calles y en los caminos, y para mantener a otros espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares dejaban comida fuera, en las puertas o en los altares. Se vaciaban nabos o melones, posteriormente también calabazas tras el descubrimiento de América, para ponerles velas dentro como recordatorio de los difuntos y hacer una especie de procesión de almas. Algunas de estas costumbres siguen vivas con el sabor original en zonas de Galicia (donde ya se ha dicho se llama Samaín) y también de León, Zamora y el norte de Cáceres. Y Samhain o Samonios es como se llamaba para los antiguos celtas su primer mes del año, el que ahora es el mes de noviembre, con lo que todo el mes podría estar dedicado a las ánimas, como era costumbre en Jaén.
En la mitología celta, los áes sidhe o pueblos feéricos, es decir, de las hadas, también celebraban Samhain y dejaban más abierta la posibilidad de interactuar con los humanos. En la víspera de noviembre las hadas, de aspecto y altura humanos, podían tomar maridos mortales y se abrían todas las grutas de las hadas para que cualquier hombre que fuera lo suficientemente valiente pudiera entrar y admirar sus palacios llenos de tesoros. Pero eran muy pocos los hombres que se aventuraban voluntariamente en aquel reino encantado, pues sentían por las hadas un gran respeto mezclado con temor.


De esta manera, en Samhain o Samaín se abría el portal hacia el mundo de los muertos y otras dimensiones, era el momento perfecto para la comunicación, la adivinación y las invocaciones.

Extraído de uno de los capítulos del libro "Jaén paranormal".

martes, 26 de agosto de 2014

LOS FANTASMAS DE LOS BAÑOS ÁRABES Y EL PALACIO DE VILLARDOMPARDO EN JAÉN

Los conocidos como los “Baños del Niño” (Hadman al Walad) del siglo XI se encuentran en los bajos del palacio de Villardompardo que mandó edificar a finales del siglo XVI Fernando de Torres y Portugal, primer conde de Villardompardo y virrey del Perú. Permanecieron ocultos hasta que fueron descubiertos en parte por Enrique Romero de Torres en 1913. Tras declararlos Monumento Nacional se pasó a restaurarlos, labor que realizó el arquitecto Luis Berges Roldán, descubriéndose la mayoría de las salas enterradas y acabando las obras en 1984; su gran trabajo mereció el prestigioso premio “Europa nostra”. Estos baños árabes son los más grandes de España y uno de los mejor conservados, siendo visita ineludible para todos los jiennenses y turistas.



Se supone en la ciudad que fue el rey moro Alí el que construyó estos baños y que murió asesinado en ellos, a pesar de que la biografía de este personaje esté poco clara. Gonzalo Argote de Molina (finales del s. XVI) en “Nobleza de Andalucía” nos relata la historia-leyenda de Alí:
“En los años luego siguientes aunque la Historia General dice en el año 1022, siendo rey en Córdoba Alhatán, cuenta la misma historia que le hizo la guerra un poderoso moro llamado Alí y que habiéndose dado en aquel año la batalla el uno al otro, Alhatán fue vencido y Alí vencedor, fuese a Jaén con todos los suyos donde lo recibieron por señor. El cual reinando quieta y pacíficamente, estándose recreando en unos baños que había hecho, entraron dentro del baño unos eunucos vasallos de Alhatán y lo mataron allí…”
Aunque teniendo en cuenta otras fuentes históricas parece ser que el rey Alí fue en realidad Alí ben Hammud, primer califa no omeya de al-Ándalus, trono al que había llegado por medio de una traición que culminó degollando él mismo al califa omeya Sulaymán al-Musta’in en 1016. Al poco tuvo que enfrentarse con el antes aliado Jayrán por el dominio de Almería y Jaén, y murió asesinado en 1018 en los baños del Alcázar de Córdoba en manos de unos siervos pagados por Jayrán, quizás formando parte de una conspiración de los seguidores de los omeyas.
Como vemos, seguramente la historia real fue al contrario de lo que dice la leyenda, con lo que el rey Alí murió asesinado en unos baños de Córdoba por unos esclavos sobornados por un reyezuelo rival de Jaén.
¿Y cómo murió Alí según la leyenda? Se dice que estaba recreándose en los baños a esto de las doce del mediodía cuando entraron tres enemigos y, mientras uno cerraba las puertas, otro hacía lo mismo con las ventanas del techo (lucernas) clausurando las salidas, mientras que un tercero avivaba el fuego de la caldera, con lo que se dirigía mucho más caudal de aire caliente al entramado de conductos que hay bajo el suelo, de tal modo que la temperatura aumentó tan considerablemente que el pobre Alí se puso a sudar y a sudar hasta que no le quedó gota de sudor, muriendo. Es por eso que su fantasma se siente a esa hora concreta y absorbe la energía de los visitantes.


Otra versión dice que estando en la sala caliente le sorprendieron los eunucos fieles a Alhatán y le dieron unos espadazos que lo dejaron malherido, y, siguiendo una costumbre musulmana, le dijeron donde quería ser rematado para morir, eligiendo Alí una de las columnas de la sala templada contigua, y allí mismo en efecto fue rematado y murió. Hay personas sensibles que dicen que una de las columnas en la bella sala templada emana calor e incluso cierta energía positiva, precisamente la columna junto a la cual la leyenda dice que el rey Alí eligió morir. En cambio, de la sala caliente, la que está junto a las calderas, se considera que emite energía negativa.
Estando de visita por los baños, muchas personas se han sentido mal, con pocas fuerzas y algunas hasta casi se han desvanecido. Se han experimentado bajadas bruscas de temperatura, y además alguna vez, sin motivo aparente, se han descargado baterías de móviles o cámaras, o se han velado películas fotográficas. Es decir, estaríamos ante casos de pérdida de energía en personas y máquinas debido a la presencia de algún/os espíritu/s de bajo nivel o/y por ser un lugar con energía negativa, aunque hay zonas, como la sala templada o por lo menos parte de ella, donde la leyenda relata que murió Alí, que se considera con energía positiva.
Se suele pensar, por tanto, que el fantasma del rey Alí es el que vaga por el edificio, sobre todo por la sala templada de los baños y a la hora del “Ángelus”, las doce del mediodía, cuando la leyenda dice que murió, absorbiendo la energía de sus visitantes, aunque otras veces no han sentido eso los pocos testigos que han podido ver al fantasma… porque sí, se le ha visto, aunque siempre ha sido con tal naturalidad que no se ha sospechado inicialmente que fuera una aparición espectral. Quizás el caso más destacado fue aquel en el que hace unos años unas mujeres veinteañeras que visitaban los baños formando parte de un grupo, estando en la sala caliente vieron como un hombre vestido con una especie de túnica o bata larga hasta los pies pasaba repetidamente por delante de la puerta de esta sala en donde estaban, es decir, que el misterioso hombre estaba en la sala templada, y las miraba vigilante, pero las chicas al cruzar la puerta y asomarse para ver quién era, no veían a nadie, con lo que el miedo empezó a apoderarse de ellas y la inquietud en el resto del grupo con lo que contaban; para rematar el extraño suceso, cuando el grupo ya se disponía a terminar su visita e iban saliendo de la sala templada, de repente se apagaron las luces quedando casi a oscuras, imagínense la escena de pavor, nervios y casi histeria que se originó hasta que el guía que lo acompañaba fue hasta el lugar donde estaban los interruptores y volvió a dar la luz; seguidamente el guía preguntó al personal que trabajaba allí y que estaban en el palacio, encima de los baños, el motivo de apagar las luces, pero todos dijeron y casi juraron que nadie había bajado hasta los baños y menos aún habían apagado las luces en un momento en el que decenas de personas estaban visitándolos… ¿quién fue entonces? Muchos pensaron con un escalofrío que había sido el extraño hombre, quizás era el mismísimo rey Alí, que se había dejado ver por esas chicas mostrando impaciencia, y que fue él quien apagó las luces “invitando” a los visitantes a que abandonaran sus baños cuanto antes.
Sea cual sea la identidad de la presencia fantasmal y aparte de que se hayan dado muy puntualmente casos como el narrado más arriba, lo cierto es que el lugar en general provoca sensaciones extrañas a una significativa proporción de las personas que lo visitan o que trabajan allí aunque no lleguen a ser testigos de un hecho paranormal. Se puede achacar que esas sensaciones son debidas a que los baños son una construcción subterránea, con lo que ello conlleva de humedad, temperatura, etc., pero esas sensaciones van claramente más allá de lo normal… Sentirse observado, incómodo, destemplado, es algo relativamente habitual, a muchos turistas le ha pasado, llegando a casos extremos de desmayos como ya se ha dicho, y a algunos miembros del personal que trabaja allí por supuesto que también, ellos son los que más saben de la extrañeza del edificio pues son los que más tiempo pasan allí. Es una pena que la normal discreción con el asunto se haya convertido más bien en un estúpido tabú debido principalmente a ciertas órdenes de “arriba”; en otras latitudes el tener fama de lugar encantado se considera un valor atractivo y turístico, en cambio aquí, como en tantos otros sitios de nuestro país, parece ser un motivo de descrédito, una mancha que hay que ocultar.


Pues se quiera o no, los fenómenos están ahí, y no se limitan a los baños árabes sino que se extienden por todo el edificio que era el antiguo palacio del conde de Villardompardo, el cual a partir de 1751 se convirtió en el Hospicio, al que se le sumó luego también la Casa Cuna y Maternidad, y que ahora, tras una buena labor de restauración, acoge el Museo de artes y costumbres populares, y el Museo de arte Naif. La casa palaciega es grande, con muchas salas, escaleras y recovecos de sabor antiguo que se disponen alrededor de un bello patio renacentista.


Un susurro por una escalera, un objeto del museo que se mueve levemente en alguno de los salones, una sombra que cruza un pasillo, un rostro que durante un instante se asoma desde una ventana a uno de los pequeños patios… y todo ello sin que haya nadie… los visitantes al palacio son escasos, algunas veces nadie anda por sus viejas habitaciones y solo el vigilante permanece allí...


Como aquella vez que fiel a su trabajo permanecía un vigilante de sala sentado leyendo el periódico esperando la hora del cierre que ya estaba cercano; un hombre vestido con colores oscuros discretamente pasó frente a él con lo que apenas si lo miró; el hombre se había metido en una sala del museo y pronto la hora de las visitas llegó a su fin con lo que el trabajador se dirigió hacia ella para avisar al visitante que tenía que ir abandonando el edificio, pero allí no había nadie… y de la sala solo se podía salir pasando de nuevo por delante del puesto del vigilante. ¿El espectro de Fernando de Torres y Portugal, conde de Villardompardo? ¿Alguno de sus descendientes? La tradición y testimonios actuales no dicen o aclaran nada al respecto, puede ser no uno sino varios los fantasmas que estén en la casona palaciega, han sido tantas las personas que han vivido allí a lo largo de los siglos…

Fernando de Torres y Portugal. Cuadro en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, Lima.


Extraído de uno de los capítulos del libro "Jaén paranormal".

martes, 15 de enero de 2013

DOCUMENTAL DE MISTERIOS PARA SEVILLA OCULTA DE 20 TV

Os presento el documental, en el que he tenido la fortuna de colaborar como presentador y asesor, realizado por unos amigos, estudiantes de periodismo en la Universidad de Sevilla, que han hecho un trabajo magnífico, profesional, que ha sido premiado con su reciente emisión en la televisión local de Sevilla "20 TV", en el programa "Sevilla oculta", con la intercesión de José Manuel García Bautista, gran y conocido investigador sevillano que también colabora en el documental.
El resultado es un trabajo estupendo, con una muy buena audiencia en Sevilla, en el que en su primer capítulo se tratan los enigmas paranormales del edificio del Parlamento de Andalucía (anterior Hospital de las Cinco Llagas) y del Hogar Virgen de los Reyes (en donde presento y entrevisto a José David Flores, que nos cuenta su inquietante misterio), y una curiosa historia, ya casi leyenda, ocurrida durante la procesión de la Esperanza de Triana hace unos años. Disfrutad del documental.

jueves, 24 de mayo de 2012

LIBRO "JAÉN PARANORMAL". HISTORIAS Y LEYENDAS DEL MÁS ALLÁ.

Tantos siglos de historia en las intrincadas calles de Jaén han generado numerosas leyendas de fantasmas, desde suspirantes damas hasta espectrales caballeros, religiosos o niños. Palacetes y casonas, antiguos conventos y hospitales, el castillo y la catedral… Pero ¿son solo leyendas? En muchos casos son algo más, pues así lo atestiguan las personas que se han encontrado cara a cara con el misterio.
En este libro encontrará el curioso lector las leyendas de fantasmas de la ciudad de Jaén y su entorno pero también podrá conocer la posible base real de cada una de ellas; en unas se pierde en el tiempo y en otras sigue en el presente, mostrándose todavía en los lugares los fenómenos paranormales que provocan las supuestas entidades que los habitan. Entre otras, la catedral y su niño fantasma; el Colegio de Arquitectos (antiguo palacio de los Vélez) y su joven dama; el palacio de Villardompardo y sus baños árabes con el vigilante rey Alí; el antiguo Hospital de San Juan de Dios y sus variados fenómenos extraños; el Parador del Castillo de Santa Catalina y su dama mora...
Para los testigos los espíritus son tan reales como la vida misma, recordándonos que el Más Allá está más cerca de lo que pensamos y que el misterio de la vida después de la muerte se asoma en cada rincón de nuestra ciudad y de nuestras vidas.
También hay espacio en esta obra para las apariciones o intervenciones de los seres más elevados, las divinidades, desde santa Catalina hasta Nuestro Padre Jesús, pasando por la Virgen María, tan importantes en la enigmática historia de la ciudad y en la devoción popular.
Es el primer libro de este tipo publicado en Jaén y recoge en muchos de los casos expuestos información y testimonios en exclusiva.
La obra está compuesta de diferentes capítulos para cada lugar o edificio con su historia y/o leyenda, y casuística paranormal hasta el día de hoy, ordenados de tal manera que pueda servir de guía del Jaén encantado a todos aquellos que quieran pasear por sus calles desde un punto de vista distinto.

lunes, 22 de agosto de 2011

LAS NUEVAS CARAS DE BÉLMEZ

El jueves 18 de agosto se levantó el precinto notarial en una de las habitaciones de la casa natal de María Gómez Cámara, en la calle Cervantes nº 7 de Bélmez de la Moraleda (Jaén), la conocida como casa de las nuevas caras de Bélmez que desde hace unos años, tras el fallecimiento de María Gómez, también presenta fenómenos paranormales. Por iniciativa del GIPB (Grupo de investigaciones parapsicológicas Bélmez) la notario de Huelma Elena Ramos precintó una de las habitaciones de la planta baja, en donde se manifiestan las extrañas caras, el 18 de febrero, y tras 6 meses se ha vuelto a abrir. Con esto se quiere demostrar que allí no ha entrado nadie en todo este tiempo y que cualquier modificación que ocurriera en la pared que fue enfoscada con cemento el día del precinto no tiene nada que ver con intervención exterior alguna. De esta manera, al entrar de nuevo a la habitación se pudo ver con sorpresa por parte de la notario, miembros del GIPB, periodistas, albañiles y curiosos que la pared tiene modificaciones en forma de manchas de manera que no se pueden tachar de simples humedades, que son fácilmente distinguibles. Algunas de esas manchas parecen como radiaciones o ramificaciones desde un punto central, algo nunca visto, y otras son inicio de caras, siempre formándose a partir de dos puntos que pueden ser los ojos y otras manchitas abajo que empiezan a formar la nariz y la boca.

Os pongo dos fotografías obtenidas el día después de abrir la habitación, una general de la pared y otra de una parte de ella, para que podáis juzgar por vosotros mismos, aunque siempre lo mejor es visitar la casa, que está abierta para cualquiera que quiera verla.





¿Humedades que en esta casa, como en la anterior, tienen la extrema casualidad de formar imágenes humanas? ¿Pareidolia y ganas de ver lo que no hay? ¿Auténtico fenómeno paranormal en el que se manifiestan unos seres? Para mí el misterio sigue vivo...

domingo, 31 de octubre de 2010

LA JOVEN DAMA DEL PALACIO DE LOS VÉLEZ

Detrás de la catedral de Jaén, entre las calles Valparaíso y Almenas, se encuentra lo que queda del palacio de los Vélez, ahora muy remodelado como Colegio de Arquitectos, del que solo se conserva parte de una de las fachadas y un recoleto patio con fuente adosada a una pared. A pesar de todo, sigue siendo un lugar con encanto… De esta casona palaciega del siglo XVII se cuenta la siguiente leyenda:
Habitaba en este palacio una muy ilustre y adinerada familia de Jaén. Se dice que esta familia vivía entre grandes lujos, con una profusa decoración en todo el palacio que demostraba el elevado poder económico del linaje que en él residía.
Tenía esta familia una hermosa hija, de bellísimos ojos claros, pelo rubio y blanca piel. Reunía las mejores virtudes que pudiera ostentar una doncella casadera de la aristocracia del momento, pues era culta, bondadosa, prudente, comedida y cándida, además de caritativa en extremo con los más desfavorecidos; esta joven dama acostumbraba a tratar a todo el mundo como a iguales, sin darle importancia a su clase social, y hablaba con gran modestia, a pesar de su elevada posición, con doncellas, labriegos o pedigüeños, a los que nunca negaba una limosna y a los que gustaba ayudar en lo que podía.
El padre de la bella joven presumía de ella en los foros políticos o económicos en los que solía participar. Ostentaba de su hija aún más que de las inmensas riquezas que en tan gran número poseía. La madre hacía gala de las virtudes de su hija ante todas las damas aristocráticas de la ciudad, mostrándola, cuando paseaban juntas, como el más valioso de los tesoros que había en su casa.
Todos los más ricos y apuestos galanes de la ciudad la observaban intensamente cuando paseaba con su madre por la plaza de Santa María, quizás para asistir a misa en la Catedral, o simplemente dando un paseo por cualquiera de las calles o plazuelas cercanas a su palacio. Muchos fueron los pretendientes de la aristocracia jiennense que aspiraron a obtener su mano. Incluso se cuenta que numerosos fueron los nobles de otras ciudades que pretendieron casamiento con ella.
Un día, la hermosa dama, con su habitual sencillez, entró en una extensa conversación con un joven plebeyo, posiblemente un subordinado de la casa. La muchacha entabló una gran amistad con él, encontrando en el humilde joven una serie de grandes virtudes que no había conocido antes en los grandes nobles con los que habitualmente se relacionaba, con lo que la chispa del amor hizo mella en el corazón de ambos jóvenes. La bella aristócrata y el humilde plebeyo, como en otras muchas y antiguas historias de amor, quedaron prendados de tal modo el uno del otro que no pudieron evitar el comienzo de un hermoso romance. Unidos por el más secreto de los amores, disfrutaron durante un tiempo el uno del otro, hasta que llegó el momento fatídico para ambos.
Un día, el orgulloso padre de la dama descubrió esta relación amorosa, que para él era una verdadera humillación y vergüenza, al igual que para la madre. Entonces los padres le exigieron que cesara la relación con ese muchacho de inferior condición social, pero ellos a escondidas siguieron viéndose. Enseguida el padre pensó en aplicar una drástica solución: encerrar a su hija en la alcoba más alta de una torre que en aquel entonces tenía el palacio de los Vélez, pero no pensó en un encierro temporal o llevadero, sino en emparedarla, levantando un muro en la puerta de la alcoba y dejándola absolutamente incomunicada con el exterior. Se dice que tapió incluso la ventana, dejando un pequeño orificio por el que apenas entraba el aire a la habitación.
No se arrepentió la joven de su amor por el plebeyo, quedando pues marcado su destino. Desde entonces, dicen que la dejaron encerrada e incomunicada, para que nadie supiera de la grave afrenta que, según sus padres, había hecho su hija a su noble casa.
El joven enamorado, transido de dolor, acudía todas las noches al pie de la torre donde estaba encerrada la dama, y ella, a través del pequeño orificio que tenía en la pared de su prisión, le lanzaba a la calle mensajes de amor escritos en las hojas que arrancaba de un libro de oraciones, único bien que sus padres le dejaron, escribiendo con una astilla de madera, de la ventana tapiada, con la que se pinchaba un dedo o la muñeca para utilizar su propia sangre como tinta. Solo le quedó la ilusión de escribir mensajes al plebeyo que había ocupado su corazón de forma tan intensa.
Nadie supo más de ella. Cuentan que posiblemente murió encerrada y olvidada por todos, en aquella oscura y triste torre, de hambre, desangrada o quizás de tristeza. Y una vez que murió, el fantasma de la hermosa joven rubia pasea su tristeza por las salas del palacio de los Vélez, quizás deseando encontrar al joven enamorado, al que nunca ha podido olvidar a pesar de los siglos transcurridos.

Hasta aquí la dramática leyenda que ya recogiera Rafael Ortega y Sagrista redactándola de una manera sencilla y poética, y que fue publicada en la revista “Senda de los Huertos” en el año 1990. Pero tras ella hay una historia real que provoca fenómenos paranormales, según las personas que en este edificio han tenido y tienen ciertas experiencias. Estas van desde las simples aunque inquietantes sensaciones de presencias y de ser observados hasta las contundentes pisadas por las escaleras, puertas que se cierran o se abren, golpes, cosas que se caen o cambian de sitio y luces que se apagan y encienden. Dos empleadas del Colegio de Arquitectos son las personas que más captan este fenómeno hasta el punto que han llegado a ver al fantasma, y en efecto, como la leyenda dice, se trata de una joven dama rubia de ojos claros, de entre 18 y 20 años, bien vestida, que residió aquí en la que fuera su casa. Suele estar en la última planta del edificio, actual biblioteca, en donde la leyenda relata que fue encerrada y quizás murió; también se le ha visto o captado con cierta frecuencia bajando las escaleras del edificio. La mujer muestra tristeza y suele ser tranquila, pero cuando hay mucha gente desconocida y se hacen cambios en las cosas del edificio para obras o para organizar algo, es decir, cuando se rompe la rutina diaria y su tranquilidad, entonces muestra mucha inquietud, provocando que los fenómenos paranormales se activen.
La presencia fantasmal es un tema que se lleva entre los empleados del Colegio de Arquitectos con cierta normalidad pero con mucha discreción. Una de las empleadas que antes cito, con facultad mediúmnica, ha llegado después de muchos años a acostumbrarse a su presencia diaria hasta tal punto que se ha establecido una especie de relación de confianza mutua; a pesar de ello, la trabajadora no ha podido saber muchas cosas de ella. De la joven dama se ha podido averiguar que seguramente es del tercer cuarto del siglo XIX, y se especuló que si murió en aquella casa fue enterrada en secreto en el patio, delante de la fuente, que todavía sobrevive, pero nada de esto se ha podido confirmar. A pesar de los intentos de algunos investigadores por contactar con el espíritu de la dama para saber algo más de ella e intentar ayudarla, poco se ha conseguido con las psicofonías, que recogen frases cortas y sin novedades: empeñada en seguir viviendo en el que fuera su hogar y molesta con la presencia de desconocidos, en una de ellas dijo “marcharos de aquí”, y en otra fue algo más amable pero inquietante, “si queréis verme, subid”. Una gran médium consiguió contactar con ella pero explicó que le costaba mucho ganarse la confianza de la muchacha, que no quería hablar; la médium le dijo que ella ya no pertenecía a este mundo, que debería elevarse y buscar la luz para que descansara, que si necesitaba algo lo dijera, y la joven dama respondió, con frases cortas, que tenía mucho miedo a los hombres porque le habían hecho mucho daño, que estaba en el palacio porque era su casa, que no necesitaba nada… ¿Y tu nombre? ¿Cómo te llamas?... “Margarita”.