viernes, 21 de abril de 2017

EL ANTIGUO JAÉN Y LA ATLÁNTIDA

El documental de National Geographic "El resurgir de la Atlántida", estrenado en España el 5 de marzo, producido por James Cameron y dirigido y presentado por Simcha Jacobovici, ha incluido a Jaén como uno de los lugares significativos en su búsqueda de la historicidad de la Atlántida. El documental llega pronto a centrarse en el sur de España donde ya encuentran los indicios más claros de que la civilización atlante existió y que se trataría de la cultura de la Edad del Cobre y el Bronce que se desarrolló en el sur de la Península Ibérica. La capital debería estar en algún lugar del amplio Golfo de Cádiz, es decir, más allá de las Columnas de Hércules, que es el Estrecho de Gibraltar, y el yacimiento de Marroquies Bajos, en la ciudad de Jaén, sería una ciudad hermana de la capital atlante, es decir, perteneciente a esa cultura, pues por su datación y diseño encaja perfectamente en esta teoría. Como muchos ya sabrán, Marroquíes Bajos, la macroaldea de la Edad del Cobre, es decir, con unos 5.000 años de antigüedad en su inicio, hallada en Jaén, tiene un diseño sorprendente y perfectamente ejecutado a base de círculos concéntricos de fosos junto a murallas con amplio espacio entre círculos para habitar, teniendo un diámetro total por su parte más extensa de unos 1.200 metros, lo que supone un trabajo de una gran dificultad técnica. Este diseño es lo más parecido que se ha encontrado hasta ahora a lo que Platón describió para la capital atlante, por eso la relación clara que se ha propuesto. En la parte en la que se habla de Marroquíes Bajos, que nombran como la antigua Jaén, se cuenta con la colaboración de la arqueóloga Estela Pérez para que explique brevemente el diseño de la ciudad, y con la presencia de Georgeos Díaz-Montexano, investigador y escritor, en cuya teoría sobre la Atlántida se basa principalmente el documental y que consiguió que National Geographic se interesara e incluyera a Jaén como parte fundamental de su reportaje. Luego hay otro pequeño trozo del documental en el que van a la Cueva del Toril, en el paraje de Otíñar de la Sierra Sur de Jaén, en el que Georgeos Díaz muestra a Simcha Jacobovici uno de los destacados petroglifos que allí hay, donde abundan los círculos concéntricos, dándole la interpretación de que se trata del símbolo ancestral que derivó en la Menorá judía, tratándose básicamente de unos círculos concéntricos partidos por la mitad.
Aquí tienen las partes del documental en donde aparece Jaén:




El documental ha supuesto cierto revuelo en la sociedad y las administraciones jiennenses. Ha servido para que mucha gente se diera cuenta de la gran importancia del yacimiento, de que lamentablemente se haya perdido un parte considerable y que hay que conservar lo que queda, que no es poco, y para comprobar que desde que se descubrió y se empezó a excavar y estudiar hace algo más de 20 años no se haya protegido debidamente por los intereses inmobiliarios de unos y la desidia de otros a pesar que se supo de su gran valor desde el principio. Se abrió un debate en Jaén por estos motivos además de por el de la interpretación histórica del yacimiento, seguido y ampliado por los medios de comunicación locales, con opiniones y declaraciones muy acertadas de algunos pero también muy desafortunadas de otros. Pero eso es otro tema que no procede para este artículo. Por ahora, por lo menos, se ha conseguido cierta concienciación ciudadana y la acción por parte del Ayuntamiento de la ciudad de paralizar por el momento los permisos de obras en la zona arqueológica y pedir a la Junta de Andalucía que se hagan parques arqueológicos, entre ellos uno prometido hace años que protegería lo que es el centro de la milenaria macroaldea.

Vista de buena parte del yacimiento de Marroquíes Bajos, que está en gran medida destruído o cubierto por edificaciones o parques modernos. La parte central de la antigua ciudad de la Edad del Cobre es el solar del fondo, que ahora ya está rodeado por su cuatro lados de edificios pues se ha construído delante un Centro de Salud. En primer plano el gran solar en donde rodó National Geographic, donde estaba prevista la construcción de la Ciudad de la Justicia y que ahora se ha abortado. Se puede observar cómo la avenida de delante tiene forma curvada, al igual que algunas otras de la zona, debido a que se han adaptado al terreno que originó la forma circular de los fosos y murallas de la antigua ciudad calcolítica.

Durante este tiempo tras el estreno del documental y con el debate originado, Georgeos Díaz-Montexano, el investigador que llamó la atención a National Geographic sobre Jaén, ha aparecido en algunos artículos de medios locales dando su opinión y aportando algunos datos adicionales de su estudio que no aparecieron en el documental. El más interesante fue el que se publicó por el Diario Jaén el 19 de marzo y que luego él amplió dándole difusión por las redes sociales.
Se trata de que Georgeos Díaz se percató de que en la Cueva del Toril, en donde como ya se sabe hay interesantes petroglifos, se encuentran, junto a un símbolo de tres círculos concéntricos con un trazo radial (posible símbolo de la capital de Atlantis), tres signos que se hallan presentes en las escrituras tartesia e ibérica meridional, pero con un aspecto más arcaico, y que se corresponderían con los signos que representan la vocal A, la sílaba TA y la consonante L, o sea, ATAL. Escritos de derecha a izquierda, como era habitual en ambos estilos. Al haber sido inscritos casi en espiral se pueden leer de manera continua (empezando siempre por el signo superior y a la derecha) lo mismo como ATAL que como ATALA.
La inscripción está muy desgastada por la erosión debido al paso de mucho tiempo y presenta la misma pátina que cubre  los cercanos círculos concéntricos. Los arqueólogos que han estudiado la cueva no han identificado los signos con algo conocido.
Quizás, comenta Georgeos Díaz, podría tratarse de la versión indígena ibera, Atal o Atl, del nombre de la isla Atlantis que en el Critias de Platón se dice había derivado del nombre del rey Atlas. ¿Es mera coincidencia fortuita que justo encima, con el mismo aspecto de erosión y pátina, se aprecie un símbolo de tres círculos concéntricos con un posible canal central, similar al diseño de la metrópolis de la Atlántida?

La inscripción comentada de la Cueva del Toril, 
Otíñar, Sierra Sur de Jaén. Fotografía: Scientific Atlantology International Society (SAIS).

Como se puede observar en la doble fotografía, la de la izquierda es la original y la de la derecha con la interpretación de Georgeos Díaz, hay lo que podría ser el símbolo simplificado de la ciudad de la Atlántida con sus tres canales o fosos circulares rodeando la isla central donde se hallaba la acrópolis sagrada y un posible trazo horizontal que parece representar el canal central que conectaba la acrópolis con el exterior de los canales y el puerto marítimo. Y justo debajo los tres signos de escritura lineal pretartésica, que he comprobado y considero que es cierto, que se corresponden con las letras A-TA-L, es decir, ATAL, o simplemente ATL, claramente la palabra o raiz que designa a aquella antigua y misteriosa civilización que los griegos denominaron Atlantis o Atlántida por el dios Atlas o Atlante.

El hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano, heterodoxo por su firme creencia en la Atlántida pero científico en sus métodos de estudio, que él denomina "Atlantología Científica", se basa en diversas fuentes antiguas, entre ellas los códices con los textos más antiguos conocidos de Platón y otros autores clásicos. Su estudio de las fuentes primarias lingüísticas y materiales le han llevado a interpretar algunos detalles importantes de una manera distinta a la conocida y aceptada. Su hipótesis es que la Atlántida fue un imperio entre Iberia y el norte de África occidental que se enfrentó con los griegos y que sufrió un cataclismo que hizo desaparecer su capital y buena parte de su territorio compuesto de islas frente al estrecho de Gibraltar, en el Océano Atlántico, junto a las costas gaditanas. Este desastre, posiblemente un terremoto y tsunami, ocurrió hacia el 1.550 a.C., en la Edad del Bronce, con lo que cronológicamente esta civilización podría encajar en la ortodoxia, pero el problema es que el origen de esta cultura lo sitúa en una época cercana al fin de la era glacial, teniendo en cuenta los textos platónicos basados en los egipcios, es decir, hacia el 9.500 a.C., con lo que aumenta la oposición y negación por lo general de la comunidad científica oficial, que ya tiene en contra de principio por la sencilla razón de nombrar a la Atlántida.

Esquema general de la capital de la Atlántida según Platón.

Se puede estar más o menos a favor o en contra de las teorías de Georgeos Díaz, pero es de valorar y reconocer su larga y constante investigación llevada con rigurosidad, y en cuanto a Jaén y los jiennenses, es de agradecer que haya conseguido que una institución como National Geographic haya puesto sus ojos en esta ciudad, en su importante y excepcional yacimiento de Marroquíes Bajos. Además, fue él el primero en publicar que esta ciudad calcolítica estaba diseñada de forma similar a la capital de la Atlántida que describió Platón.

Gráfico realizado por Georgeos Díaz-Montexano.

Sobre la relación de la Atlántida con Jaén, ya en este blog di mi opinión sobre este tema en dos artículos de 2009 y 2010:

¿Fue Jaén una ciudad de la Atlántida?

La exposición sobre las excavaciones arqueológicas de la Ciudad de la Justicia de Jaén

Pero anteriormente, en mi libro "El Dragón de Jaén" (febrero de 2009), en su último capítulo, "Un ancestral lugar de poder", hablo sobre el tema y propongo unas teorías. Hago unos extractos de ese capítulo:

El viejo Jaén parece agarrarse a las faldas del sagrado monte de Santa Catalina mientras que el nuevo se expande hacia el norte por los primeros llanos que anuncian el Valle del Guadalquivir, pero resulta que la zona más moderna es también el viejo Jaén, pues en todos esos terrenos, conocidos como Marroquíes Bajos, se ha descubierto inesperadamente, desde hace poco más de una década, la existencia de una macro aldea de la Edad del Cobre que empezó a poblarse como poco hace 5.000 años y que constituye uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa y el mundo por su gran tamaño, por lo que está aportando al conocimiento del pasado y por la única, por el momento, y sorprendente configuración con la que fue construida, consistente en una serie de seis grandes fosos circulares y concéntricos, de 1.200 metros de diámetro máximo, que recogían las aguas remanentes del Raudal de la Magdalena para surtir a la población en todas su necesidades incluidas las agrícolas, haciendo al mismo tiempo una labor defensiva; una obra de ingeniería impresionante para la época. Una ciudad que a partir del segundo milenio a.C. se fue despoblando y perdiendo su estructura concéntrica, que en época musulmana mantuvo una población más pequeña pero bien establecida junto a numerosas huertas y que en la Baja Edad Media se quedó solo como terrenos para la agricultura hasta nuestros días. Y ahora se está desenterrando ese asombroso pasado, encontrándose utensilios, viviendas, almazaras, enterramientos familiares y en necrópolis, etc. de diversas épocas, pero lo que no se han encontrado todavía son templos, y es que se sospecha que Marroquíes Bajos fue una zona para vivir, una zona donde se estableció el grueso de la población sobre todo en sus orígenes, mientras que a los pies del monte de Santa Catalina siempre estuvieron los templos, junto al sagrado nacimiento de las aguas de la Magdalena y al lado de otras aguas sacralizadas como el raudal de Santa María, espacio el del monte y sus faldas habitado quizás por la élite social y que cuando fue necesario, seguramente por motivos defensivos, tuvo que acoger al resto de la población, como se sabe que ocurrió en época ibérica. Quizás hubo alguna vez un templo en Marroquíes Bajos, con mayor probabilidad en las épocas romana y musulmana, para cubrir las necesidades religiosas cotidianas de la población residente en el lugar, pero, como he dicho, es más que una sospecha que los recintos sagrados importantes estuvieron arriba, junto al cerro, desde el principio, desde hace no se sabe cuantos milenios.

Dibujo de cómo fue la ciudad calcolítica de Marroquíes Bajos (III milenio a.C.), realizado por el arqueólogo Narciso Zafra.

Y hay un dato, molesto para la mayoría de los arqueólogos pero esperanzador para los investigadores más abiertos de mente, que abre un camino increíble: esta extensa ciudad calcolítica de Marroquíes Bajos con forma circular y compuesta por anillos concéntricos de tierra y fosos con agua se parece mucho a la ciudad principal de la Atlántida que el griego Platón describió en sus obras “Timeo” y “Critias”. Para los que creen que la Atlántida es un fantasioso mito o una alegoría filosófica de Platón esto no es más que una casualidad, pero para los que creemos en la posibilidad de que existió, este dato es algo que hace pensar en una relación entre ambas; eso no quiere decir que haya que creer directamente que Jaén fue la capital atlante, pues esta, según Platón, estaba en una isla o península junto al mar, y este no es el caso, pero sí se puede pensar que la ciudad de Marroquíes Bajos fue una de las poblaciones que siguió el modelo atlante porque estuvo bajo la influencia de aquella civilización milenios atrás o de alguna heredera, como las todavía poco conocidas turdetana y tartéssica, aunque estas se consideran oficialmente posteriores a la Edad del Cobre.
Es como poco curioso que esta ciudad de Marroquíes Bajos se hiciera, digamos, al estilo atlante, al modo de la capital de la Atlántida, la ciudad que fundó Atlas… el padre de las tres o siete Atlántides de Occidente, es decir, las Hespérides, las “ninfas del poniente”, con las cuales tanta relación esotérica tiene Jaén, como he demostrado a lo largo de esta obra: las tres morillas – Hespérides, las esferas – manzanas de oro, el lagarto – dragón, el héroe – Hércules… y la correlación con las constelaciones del mito, que son el Dragón, Hércules, Osa Mayor – manzano y Osa Menor – Hespérides. Este mito aparece tan insistentemente en el Jaén oculto y sagrado que no hay más remedio que pensar que esta ciudad andaluza es una seria candidata a que era o se le consideraba el Jardín de las Hespérides, fuera este lugar algo real o simbólico. Un jardín o paraíso, es lo mismo, a donde estaba prohibido entrar excepto para el padre de las ninfas que lo habitaban, Atlas, el cual fue engañado, según una versión, por Hércules para que entrara en el jardín y le consiguiera las tres manzanas de oro; en la otra versión Hércules penetró en el jardín y para conseguir los preciados frutos mató al dragón que los protegía. ¿No es fascinante que en Jaén, tan relacionado con el mito del Jardín de las Hespérides, hubiera una ciudad al estilo de Atlas, el padre de las Hespérides y el único que podía entrar en el jardín? Abajo la ciudad atlante surtiéndose de las sagradas aguas del monte y arriba el monte, sus nacimientos de aguas, los templos, el dragón, el Árbol de la Vida y sus frutos: abajo una ciudad de Atlas y arriba el sagrado Jardín de las Hespérides.

La ciudad al estilo atlante de Marroquíes Bajos y el sagrado Jardín de las Hespérides. Los fosos de Marroquíes Bajos se surtían de las aguas del Raudal de la Magdalena, cuyo curso coincide con la línea ley del Árbol de la Vida del Monte de Santa Catalina (a cuyos pies están el Dragón y la Cruz-Árbol que forman los templos de la ciudad), llegando hasta el penúltimo foso, quizás el principal porque tenía las murallas defensivas más sólidas.

Cuando se atiende a las breves descripciones clásicas que existen del Jardín de las Hespérides y su situación, solo hay un dato que podría contrariar a la hipótesis de su localización jiennense, el de que estaba cerca del océano, por lo que se suele pensar que estaría en la zona de Cádiz-Huelva, como la capital tartéssica y, según una conocida teoría, la capital de la Atlántida si esta hubiera existido. Pero esta no es más que una teoría también, basándose en la creencia griega de que los dos trabajos occidentales de Heracles, que fueron el robo de los rebaños de Gerión y el robo de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides, ocurrieron allí porque en esa parte de la actual Andalucía existía un importante culto a Melkart – Heracles – Hércules. [...] Solo el hecho de que se considere que su situación era cerca del océano contraría la teoría aurgitana, porque evidentemente lo de occidental, en Hesperia, lo cumple. Y, junto a esto último, los otros pocos datos existentes sobre el jardín de los dioses también los podría cumplir, pues el mito cuenta que pertenecía a Atlas, formando parte de un extenso territorio bajo su dominio en el que la ganadería destacaba, que estaba cercado por unos muros para protegerlo, que era de una gran frondosidad, por lo que se deduce que tenía abundantes aguas, y, lo más importante, que se situaba en las laderas o a los pies del monte Atlas, el monte que habitaba este titán y desde el que sostenía la bóveda celeste, el monte en el que los caballos del carro del Sol terminaban su viaje todos los días, es decir, por donde se ponía el Sol… (y monte y sierra destacados tiene Jaén al oeste). [...] De todas formas, lo más importante es saber que estamos hablando de un entorno habitado y seguramente sacralizado desde hace milenios, una zona que se extiende hacia el sur, siempre con impresionantes montes al oeste entre los que destaca Jabalcuz; una zona donde existen numerosos restos antiguos que incluyen asentamientos, dólmenes y pinturas rupestres interesantísimas, algunas ciertamente enigmáticas, constituyendo uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España, en donde subsiste todavía la actividad ganadera, como se sabe que existe desde muy antiguo, y en el que hay parajes bellísimos y frondosos con nombres tan sugerentes como Valparaíso, un valle muy próximo al casco urbano de Jaén, por lo que todo en conjunto hace pensar en el mítico Jardín de las Hespérides y el monte Atlas a cuyos pies se extendía, y más cuando se tiene en cuenta que muchos de los lugares más significativos de esta zona están prácticamente alineados a lo largo de 10 kilómetros partiendo desde la ciudad de Jaén en dirección sur sureste hasta Otíñar, otro lugar, sin duda, especial, constituyendo la línea ley de la Sierra de Jaén.
Todo esto, por supuesto, no quiere decir que Jaén fuera el Jardín de las Hespérides, porque lo que tenemos son indicios y no pruebas, y, además, ni siquiera sabemos si en realidad alguna vez existió este jardín sagrado. No me atrevería a decir que se trata de un lugar ficticio, porque aunque sobre lo real se impone claramente lo simbólico, lo que nos transmite esto último en esencia es que era un lugar o lugares donde se guardaba celosamente el preciado Conocimiento, ya que desde siempre ha habido sitios especiales relacionados con lo esotérico, los lugares de poder, y uno de ellos era Jaén.

Hasta aquí los extractos del libro "El Dragón de Jaén" que dejan clara mi opinión al respecto de la relación entre Jaén y la Atlántida, que no es otra que, básicamente, el antiguo Jaén y su entorno, quizás una especie de Jardín de las Hespérides, son herederos de la cultura de la Atlántida que desapareció antes, quizás muy anteriormente, con lo que Jaén no pudo ser, obviamente, la capital de aquella civilización, de la cual además Platón dijo que estaba junto a las costas oceánicas; pero, sin duda, el antiguo Jaén, cuyo nombre más antiguo conocido es Auringi y Orongi - Oringi, fue un lugar muy destacado, un lugar sagrado, fuera coetáneo o posterior a la Atlántida.

Plano de la ciudad de Marroquíes Bajos, Jaén.

Mi opinión, contrastando diversas informaciones de todo tipo, es que la Atlántida fue una civilización atlántica, valga la redundancia, próxima a Iberia y el norte de África, tanto que incluso estos dos territorios fueron parte de esa cultura, cuyo origen hay que remontarlo a una época indeterminada anterior al fin de la era glacial, es decir, anterior al 10.000 a.C., que posiblemente sucumbió en esa época de grandes cambios planetarios o muy extensos que ya la ciencia empieza a corroborar y cuyo recuerdo es el Diluvio presente en todas las tradiciones y mitos; pero unos pueblos atlantes supervivientes hicieron que su memoria y parte de su legado se transmitiera a lo largo de los milenios llegando hasta el principio de las civilizaciones históricas conocidas, como Egipto, Sumeria, Mesoamérica o Sudamérica, cuyos inicios fueron repentinos y con un nivel de conocimientos extrañamente muy alto y parecido, inicio que en Europa fue quizás, como poco, con la época dolménica y la denominada Edad del Cobre hace algo más de 5.000 años, con lo que ya, al menos, se empareja con las demás civilizaciones conocidas, y cuyo foco principal y más antiguo pudo ser Iberia, como podría demostrar hallazgos como la estructura atlante de la ciudad calcolítica de Jaén. Luego, Tartessos no sería más que el último florecimiento de la herencia atlante en lo que fue parte de su territorio. Es significativo y hay que tener en cuenta que el historiador y geógrafo griego Estrabón escribió sobre los turdetanos, herederos inmediatos de los tartesios, que "son considerados los más cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y, según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años de antigüedad." Esto es algo que rompe esquemas y nos lleva a deducir que al menos deberíamos remontarnos al 6.000 a.C. para encontrar los orígenes de la civilización en Iberia, muy posiblemente relacionada de un modo u otro con la Atlántida.


Esquema y dibujo de la Atlántida según la descripción de Platón.