IANUA CAELI
Una puerta abierta a las variadas facetas del conocimiento heterodoxo y el misterio. Desde los temas locales (Jaén, España) hasta los universales. BIENVENIDOS.
sábado, 21 de abril de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
LA CLAVE DEL MISTERIO DE LA VIDA
En este buen documental, científicos, la mayoría biólogos moleculares y bioquímicos, cuestionan con argumentos la teoría de la evolución de Charles Darwin como explicación del origen, funcionamiento y diversidad de la vida y, por tanto, de los seres vivos. Espero que os guste y que, como poco, os haga pensar más allá de teorías que cómodamente y de una forma poco científica están asentadas, por no decir impuestas, en nosotros.
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lunes, 27 de febrero de 2012
VENUS. LA DIOSA Y EL ARTE. 5ª parte.
Venus - Afrodita está, como ya sabemos, muy relacionada con Cupido - Eros.
Afrodita y Eros. Copia romana de un original griego. Siglo II. Hermitage, San Petersburgo.
Cupido, que significa "deseo", también conocido como Amor, es el equivalente romano de Eros, el dios griego primordial responsable del amor, la atracción sexual y el sexo, venerado también como un dios de la fertilidad.
Aunque Cupido se representaba más bien como un niño, en Grecia Eros era un bello joven alado armado con arco y flechas, aunque sus adoradores lo simbolizaban algunas veces simplemente con una columna. A veces era llamado, como Dioniso, Eleuterio, "el libertador".
Eros Farnesio. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
En algunos mitos era hijo de Afrodita y Ares o Hermes, pero, según Platón, fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. Alguna vez también se le considera hijo de Iris y Céfiro. En general, este Eros era un ayudante de Afrodita que dirigía la fuerza del amor y la llevaba a los mortales.
La adoración de Eros era poco común en la Grecia más antigua, por lo menos eso se cree, pero más tarde llegaría a estar muy extendida. En Atenas compartió con Afrodita un culto muy popular y se le consagraba el cuarto día de cada mes. Fue adorado fervientemente por un culto a la fertilidad en Tespia, y jugó un importante papel en los Misterios Eleusinos, en donde era adorado como Protógono, "el primero en nacer". Con el tiempo degeneró su visión por parte de los griegos, hasta el punto que Eros se consideraba solo patrón del amor entre hombres y Afrodita entre hombres y mujeres.
En el pensamiento griego había otro aspecto en la concepción de Eros. Se trata de una deidad primordial que encarna no solo la fuerza del amor erótico sino también el impulso creativo de la siempre floreciente naturaleza, la Luz primigenia que es responsable de la creación y el orden de todas las cosas en el cosmos. En la Teogonía de Hesíodo, Eros surgió tras el Caos primordial junto con Gea (la Tierra) y Tártaro (el Inframundo). De acuerdo con Aristófanes, Eros brotó de un huevo puesto por Nix (la Noche), quien lo había concebido con Érebo (la Oscuridad). Esto es como la versión órfica de Eros, la del huevo brillante primigenio y la creación del Universo.
Eros. Carrete ático de figuras rojas, siglo V a.C. Museo del Louvre, París.
También en este sentido de dios primigenio se le consideraba hijo de Ilitía - Eritía, la diosa de la vida, del nacimiento.
Desde este punto de vista del orfismo, Eros originalmente se representaba más bien como un hermafrodita (de Hermes y Afrodita), pues se decía que era una hermosa doncella por delante y un hombre sabio anciano por detrás: la Diosa Madre y el Dios Padre.
Y en cuanto a considerarlo como Luz primigenia, se le puede relacionar, por tanto, con Fanes, la luz cósmica, el dios nacido del huevo que dividieron Ananké y Cronos, siendo Fanes la deidad primigenia de la procreación y la generación de la nueva vida. Aparece como una hermosa deidad de alas doradas pero era incorpórea por naturaleza e invisible incluso entre los dioses. Su representación es parecida a la de Eros. Es una deidad hermafrodita surgiendo de un huevo cósmico; una serpiente se enrosca alrededor de su cuerpo y hay una luna creciente con puntas saliendo desde detrás de sus hombros y un sol sobre su cabeza. Tres cabezas de animales cruzan su cuerpo en su pecho: león, cabra y toro. Alrededor de todo esto está el círculo de los signos zodiacales. En las esquinas se sitúan los cuatros dioses griegos de los vientos.
Fanes
domingo, 29 de enero de 2012
LAS TUMBAS SAGRADAS DE CACHEMIRA
En la historia e identidad de Moisés, personaje clave en el judaísmo y el cristianismo como es bien sabido, casi todo está rodeado de misterio. De su nacimiento solo se sabe que apareció siendo un bebé en una canastilla en las aguas del Nilo. Se sospecha que fuera hijo de alguien muy importante, hasta el punto de que era de la familia real egipcia y que se convirtió en faraón, pues en realidad se trataba de Amenofis IV, conocido como el faraón hereje Akenatón, pues proclamó el monoteísmo, es decir, que existe un solo Dios, en una época en la que el politeísmo dominaba absolutamente. Fuera o no la misma persona, la cuestión es que Moisés defendió el monoteísmo al igual que Akenatón. Y los dos tuvieron unas vidas apasionantes. Centrándonos en Moisés, este fue el libertador de los judíos en el Éxodo, todo ello motivado por sus encuentros con Yahvé, el supuesto Dios único. Era el único que lo podía ver en la cumbre del monte Sinaí, en donde se situaba la nube en la que se desplazaba el dios de los judíos.
De esta manera, hasta su muerte y enterramiento también son un enigma. Cuenta el Deuteronomio que, al concluir el Éxodo, Moisés subió al monte Nebo y contempló la tierra prometida, y allí mismo murió, cumpliéndose lo que le dijo Yahvé, que vería la tierra soñada por Abraham e Isaac pero no la pisaría. Fue enterrado en las cercanías pero nadie vio su cuerpo ni se sabe dónde está la tumba.
Incluso se duda de la localización del monte Nebo. Se suele identificar con la montaña Abarim, pero el Nebo solo es uno de sus picos. Además, en los relatos bíblicos se citan otras ubicaciones próximas que son difíciles de identificar en la región.
Lo curioso es que existe un monte Nebo en una zona lejana de Oriente Próximo, en una conflictiva región entre Pakistán y la India: Cachemira. Pero lo impactante es que varios libros antiguos sitúan allí la tumba de Moisés. Por ejemplo, en el Hashmat-i-Kashmir, cuyo autor no conocía lo que se relata en la Biblia, se puede leer que "Mussa (Moisés) llegó a Cachemira y la gente lo escuchó. Unos continuaron creyendo en él; otros no. Murió y fue enterrado aquí. La gente de Cachemira llama a su tumba el santuario del Profeta del Libro".
En los años setenta del pasado siglo el investigador hispano-germano Andreas Faber-Kaiser viajó a Cachemira con objeto de comprobar una serie de informaciones sorprendentes. Una de ellas situaba a Jesús de Nazaret en aquella tierra durante sus años perdidos, entre los doce y los treinta años de edad, periodo sobre el cual no informan los Evangelios. Y otra, también relatada en libros muy antiguos, asegura que Jesús sobrevivió a la crucifixión, tras la cual regresó a esta región, en la que falleció a una avanzada edad. Por lo menos eso parece, pues la similitud de la historia de Jesús con el santón Yuza Asaf, del que se habla en esos textos tradicionales, es muy grande. Faber-Kaiser descubrió en la ciudad de Srinagar una tumba que es venerada con pasión como la auténtica sepultura de Issa - Jesús, pues parece ser que también divulgó su mensaje en esta zona con un relativo buen éxito. Sobre todo esto Andreas Faber-Kaiser escribió el libro "Jesús vivió y murió en Cachemira".
Lo curioso es que a unas decenas de kilómetros de allí se encuentra la citada más arriba supuesta tumba de Mussa - Moisés, que está en lo alto del monte Nebo, de más de tres mil metros de altura. Es adorada, al igual que la de Issa - Jesús, sin ningún tipo de conflicto junto a otras tumbas de personajes importantes para el Islam.
Para la religión judía y cristiana es difícil considerar y aceptar que las tumbas de Moisés y Jesús puedan estar en una tierra distante de Israel, pero la tradición heterodoxa contenida en algunos viejos libros cuenta que Moisés pudo llegar hasta allí tras la pista de las diez tribus perdidas de Israel y que Jesús posiblemente hizo lo mismo además de seguir al mismo tiempo los pasos de Moisés, recalando ambos en una región de antigua tradición espiritual en la que, en tiempos de Jesús, el budismo imperaba. A pocos estudiosos y lectores atentos, sean creyentes o no, se les escapa que las enseñanzas de Jesús tienen aspectos y hasta un fondo claramente similares al budismo...
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