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viernes, 31 de enero de 2014

LOS TESOROS OCULTOS DE LOS TEMPLARIOS

Las grandes riquezas de la Orden de caballeros del Temple despertaron la codicia del rey de Francia Felipe IV el Hermoso y del papa Clemente V. La sede del Temple en París casi se había convertido en el centro monetario internacional, depósito del tesoro real francés, generando envidias, especulaciones y leyendas en torno a esta orden que parecía ya tan alejada de su lema "Non nobis, Domine, non nobis, sed nomine tuo da gloriam" (nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino para la gloria de tu nombre).



Entre las especulaciones y leyendas generadas destacaron sobremanera las referidas a la existencia y ubicación de un fabuloso tesoro una vez que la orden se disolvió en 1307, lo que motivó su búsqueda hasta incluso nuestros días. Poco antes de las detenciones, el gran maestre Jacques de Molay hizo quemar muchos libros y reglas de la orden. Hay datos que aseguran que un grupo de caballeros protagonizó una fuga organizada en la que pudieron llevarse el tesoro, sacado en secreto de la preceptoría de París, de noche, antes de las detenciones del 13 de octubre. Fue transportado hasta la costa atlántica, muy posiblemente hasta el puerto de La Rochelle, base naval de la orden, y cargado en dieciocho galeras.


Se habla de que los templarios pudieron custodiar no uno sino varios tesoros. Uno sería económico, otro de documentos y otro de reliquias, las más codiciadas de la cristiandad. A partir de aquí se ha dicho mucho de esta orden que se considera por algunos la primera banca de la historia: que estuvieron en América explotando minas de plata doscientos años antes del descubrimiento oficial; que dejaron sus secretos cifrados en el arte arquitectónico; que establecieron el culto a las vírgenes negras como símbolo de femenina sabiduría; que conservaron durante un siglo la Sábana Santa; que custodiaban el Santo Grial; que encontraron las Tablas de la Ley, el Arca de la Alianza y la Mesa de Salomón. En fin, tantas cosas que han hecho al Temple la orden más misteriosa de la historia.
Parece claro que el objetivo primordial de los nueve primeros hombres de la Orden de los Caballeros del Templo, cuando se asientan en 1118 en las caballerizas del antiguo templo de Salomón en Jerusalén, era la búsqueda de algo de capital importancia. Investigadores como Louis Charpentier creen que al cabo de nueve años de búsqueda, Hugo de Payens y sus ocho caballeros encontraron en Jerusalén el Arca junto a otras piezas de gran valor que llevaron a Francia, a la región del Languedoc, el último bastión de los cátaros antes de su exterminio a mediados del siglo XIII. Años después, tras la extinción de los templarios, una cúpula dirigente y clandestina se debió de instalar al otro lado de los Pirineos, en determinadas fortalezas templarias de los reinos de Aragón y de León, quizás con alguno de sus secretos tesoros. Desde hace muchos siglos, el Arca ha sido buscada en los subterráneos del antiguo templo de Salomón, en Aksum (norte de Etiopía), en alguna cámara secreta de las pirámides de Egipto, en la capilla de Rosslyn en Escocia, en alguna catedral gótica francesa o en castillos templarios como el de Ponferrada (León).
Para muchos, por tanto, el tesoro templario debió de ser la posesión del Arca de la Alianza durante un cierto tiempo. Arca que, además de contener las Tablas de la Ley, la vara de Aarón y el maná, podría ser un artefacto de un alto nivel tecnológico cuya existencia no podía ser revelada a nadie por la peligrosidad que confería su uso y hasta su mera posesión. Hay un relieve del Arca con una inscripción en el portal norte de la catedral de Chartres; la inscripción dice "Hic amittitur archa cederis" (Aquí queda depositada, obrarás según el Arca). ¿Una prueba de que el Arca fue encontrada por los templarios?


Para otros, el gran tesoro templario sería más bien el Santo Grial. Según la literatura griálica medieval, encabezada por el Pasifal (Parzival - Perceval) de Wolfram von Eschenbach, el brillante Grial era custodiado por un tipo de caballeros que hace pensar en los templarios. Además, el castillo donde se guardaba estaba, según los indicios, en el sur de Francia, en el Languedoc de los cátaros. Quizás estos junto a los templarios guardaron este tesoro. Se cuenta que del castillo de Montségur, uno de los últimos reductos cátaros que resistían, el día antes de caer en manos francesas en aquel tremendo asedio de 1244, escaparon por las escarpadas rocas un grupo de hombres con algo muy preciado, quizás el Santo Grial, que se llevó a las cuevas de Lombrives o más bien cruzó los Pirineos hacia otros cobijos en la península Ibérica; luego, a lo mejor, formó parte de ese tesoro templario que se trasladó a otras tierras incluso más allá del Atlántico. La leyenda o historia de los templarios como guardianes del Grial ha sido seguramente la que más literatura ha motivado, con personajes precursores como el nazi Otto Rahn, que con tanto ahínco investigó y buscó el Grial en las tierras pirenaicas.


Porque el tesoro oculto templario podría estar relacionado con sus viajes transoceánicos, lo que además explicaría otro de sus enigmas: el origen de sus inmensas riquezas que luego sirvieron para financiar la gran cantidad de templos góticos que presuntamente mandaron construir.
Y las claves podrían estar en la capilla de Rosslyn. La historia nos dice que el tercer conde de Saint Clair construyó en Rosslyn una capilla octogonal, de inspiración templaria y repleta de simbolismo esotérico, que es considerada por masones de todo el mundo como su lugar sagrado y en la que se dice enterraron los templarios sus tesoros, incluido el Santo Grial. En ella hay esculpidas mazorcas de maíz y otras plantas americanas. Esta es una de las evidencias que sustentan la autenticidad de una posible expedición realizada a América en 1398 por el noble Henry Saint Clair, con la ayuda de los hermanos Zeno, avezados navegantes venecianos. Su intención era fundar una nueva Jerusalén. En el caso de que fuera cierto este viaje se podría especular con la idea de que escondieran allí sus riquezas tanto materiales como religiosas. Uno de los indicios de la incursión templaria en América nace de una leyenda familiar en Escocia de la que tenemos datos gracias a la obra de uno de los descendientes de Saint Clair, Andrew Sinclair, titulada "La espada y el grial" (1992). Nos dice que el príncipe Henry Saint Clair partió en 1398 con trescientos colonos y doce embarcaciones. Su travesía  condujo a la expedición hasta la costa nordeste de los actuales Estados Unidos, que desembarcó en Nueva Escocia y dejó sus huellas en la costa de Massachusetts. Allí pasaron la primavera de 1399 para, después, regresar algunos de ellos a su lugar de origen. En una losa de la capilla de Rosslyn, construida en 1446 por un nieto de Henry, los miembros del clan Sinclair descubrieron la vinculación de sus antepasados con los templarios y comprobaron como, tras la disolución de la orden, un grupo de caballeros se refugió en las propiedades escocesas de los Sinclair, llevando consigo parte de sus documentos y riquezas. La familia Sinclair gastó, desde entonces, gran cantidad de dinero que, al parecer, procedían de América. Un secreto que ha quedado reflejado en un antiquísimo sello, datado en 1214, en el que puede leerse Secretum Templi al tiempo que muestra a un supuesto indio con plumas.




Y no es el único. En Francia, en el tímpano de la catedral de Vézelay, fechado alrededor de 1150, se halla representado otro amerindio con grandes orejas. O la presencia de indígenas americanos adornados con plumas en los conocidos graffitis de la catedral de Gisors.
Esta posibilidad de presencia templaria en América que muestran los Sinclair entronca con las investigaciones de Jacques de Mahieu, según el cual la flota templaria habría llegado a México en 1307 desde La Rochelle huyendo de la sabida persecución, a través de una ruta que los propios templarios ya habrían marcado desde tiempo antes, entre los años 1272 y 1294. Y el citado Charpentier cree que esas minas de plata estarían ubicadas en el Yucatán (México). Ahora bien, las islas Canarias podrían servirles de escala, vía América, y además como refugio y escondite del tesoro, ya que eran lugares seguros al no estar todavía conquistados, cosa que pasaría siglo y medio después por la corona castellana. De esta forma, el santuario de Nuestra Señora de la Candelaria contendría las claves de los tesoros materiales y espirituales que habrían sido puestos a salvo antes de la abolición de la orden. Esta tesis la mantienen investigadores españoles como Rafael Alarcón, Emiliano Bethencourt, Félix Rojas o José Antonio Hurtado, así como el noruego Thor Heyerdahl, quien afirmó en su día que Colón ya había viajado a América varios años antes de su descubrimiento oficial formando parte de una expedición danesa, pero parece más probable que más bien Colón sabía de las rutas hacia América por sus contactos, como proponen algunos, con personas que habían heredado el conocimiento templario a través de ciertas órdenes españolas y portuguesas fundadas tras la abolición de la orden del Temple.
Además, en los ropajes de la Virgen de la Candelaria original existían talladas unas extrañas letras cuyo significado aún se desconoce. La actual talla también lleva impresas estas letras. ¿Un mensaje cifrado relacionado con el Temple?



Si de las riquezas económicas poco se sabe, poco más se sabe de los tesoros religiosos o de conocimiento secreto. Ya he comentado la posibilidad del Arca de la Alianza y el Santo Grial. También estaría la Mesa de Salomón, que se cuenta no encontraron en Jerusalén sino más bien en Europa, siendo muchos los que opinan que estaba guardada en España, mayoritariamente se suele considerar que en Toledo o Jaén, ciudades a las que habría llegado de mano de los visigodos tras saquear Roma, que a su vez habría robado la Mesa del Templo de Salomón. La cuestión de si estaba en Toledo o en Jaén es fundamentalmente por el motivo de si hubo traslado de este importante objeto sagrado con la conquista árabe; hay quien cree que la Mesa no salió del mágico Toledo, en la enigmática Cueva de Hércules u otras poblaciones cercanas de la provincia, y otros piensan que sí fue trasladada por los árabes para llevársela fuera de España hasta Damasco pero que unos fieles guardianes consiguieron arrebatársela a tiempo por tierras de Jaén y allí se quedó en secreto. Luego, con el pasar de los siglos, el Temple se interesó por su paradero, quizás se quedó conforme sabiendo que estaba bien protegida, a lo mejor colaboraron, y en el tiempo de su persecución y abolición intentaron tomar la reliquia, con lo que se envió para ello desde París a un tal Petrus Verginus, o Pedro Bergino, pero parece ser que no se lo permitieron sus fieles guardianes en Jaén o Toledo. Fuera como fuese, de la Mesa de Salomón no sabemos nada seguro en nuestros días, solo leyendas y pistas que se pueden interpretar de distintas maneras.



Del gran tesoro de conocimiento y espiritual de los templarios tenemos como gran símbolo el Bafomet, esa extraña cabeza barbuda que tanto sirvió para acusarlos de herejía e idolatría. Unos dicen que sería la representación del rostro de Jesús de la Sábana Santa que ellos custodiaron durante un siglo, otros que era un ídolo de antiguos cultos oscuros, y otros que representaba el saber, la Sofía, que tanto anhelaban los caballeros templarios. ¿Conocimiento desde la oscuridad o desde la luz? El desconocimiento de lo que se traían en concreto entre manos los templarios hace que se nos muestren como ambiguos; lo que nos muestran precisamente sus supuestos tesoros, lo mismo amontonando riqueza material que espiritual, lo mismo del lado del mal que del bien, o eso parece...

lunes, 30 de noviembre de 2009

LA MESA DE SALOMÓN: ¿DÓNDE ESTÁ? 2ª parte

Decía que con la invasión musulmana, la Mesa de Salomón pasó a manos árabes, pero esto es solo una versión de lo que pudo pasar. Otra versión de la historia dice que nunca encontraron la Mesa y si lo hicieron no salió del lugar donde la encontraron. En esa línea está la opinión de que sigue en Toledo, en la famosa y secreta cueva de Hércules, la cual algunos han buscado y siguen buscando con más o menos problemas y trabas administrativas. Los godos escondieron todos sus tesoros en Toledo y alrededores al ver que los musulmanes avanzaban implacables; se encontró en el siglo XIX el tesoro de Guarrazar, cerca de Toledo, posible parte de ese gran tesoro de los godos. Otros opinan que la Mesa estuvo y está cerca de donde se encontró este tesoro, en la iglesia visigoda-mozárabe de Santa María de Melque, en la provincia de Toledo, perteneciente al pueblo de San Martín de Montalbán, en donde se cuenta la leyenda de tesoros ocultos protegidos por los templarios, que tenían allí un castillo; la Mesa estaría en túneles subterráneos que unen el castillo de Montalbán con Santa María de Melque.
Siguiendo esta versión de que no se movió de donde los visigodos la cobijaban, entonces, como también pudo ser ese lugar Jaén o Martos, quizás estuvo y esté en alguna galería subterránea o cueva de estas dos cercanas ciudades, ambas con alta peña, secretos pasadizos y cuevas de los que se sabe su existencia, y leyenda de lagarto o dragón que se cobija en ellas quizás protegiendo un tesoro como es típico de sus leyendas.
Otras populares tradiciones cuentan que estando la Mesa en Toledo, los godos la sacaron de allí y la llevaron a otro lugar, a Medinaceli (Soria), por eso fue llamada Medina Talmeida, "Ciudad de la Mesa", y Medina al Shelim, "Ciudad de Salomón", de donde viene su nombre. O en la ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria). O en Alcalá de Henares (Madrid), donde fue encontrada por Tariq tras pasar por el Monte Zulema o Gebelculema, es decir, el Monte de Salomón. O al noreste de Guadalajara, a donde Tariq llegó tras pasar el desfiladero de Torija (que quizás provenga, según algunos, del nombre de este caudillo), llegando a Zafatán y a “Al-Mayda”, “la mesa”.
Estuviera en Toledo o en alguna población o santuario cercano intentándola ocultar de los musulmanes, la versión inicial que comentaba cuenta que fue encontrada por ellos, y entonces empezó una disputa por su posesión entre los caudillos árabes Tariq y Muza. Unos dicen que la ocultaron, uno u otro, en algún lugar de los dichos anteriormente o próximos, para intentar quedarse con ella secretamente, pero otros opinan que el califa de Damasco, al que debían pleitesía, reclamó la preciada Mesa de Salomón, con lo que con una nutrida escolta fue puesta en camino hacia algún puerto andaluz para embarcar hacia oriente. La guarnición cruzó tierras manchegas, pasó Sierra Morena y llegó hasta tierras andaluzas, a la actual provincia de Jaén, y, cuenta un texto de principios del siglo pasado, que una noche pernoctó en el cenobio cristiano de Giribaile, donde fue atendida por los monjes que allí había; pero estos, sabedores del preciado objeto que llevaba, les dio a los escoltas junto a la comida y bebida un narcótico que les hizo no despertarse en toda la noche para así quitarles la Mesa. Los monjes llevaron la Mesa hasta Ossaria, un municipio jiennense que es actualmente Martos, Torredonjimeno y Jamilena. Un abad de Giribaile ocultó la Mesa en el santuario de San Nicolás en Ossaria y escribió a los obispos Totila y Rufinus, custodios de la Mesa en Toledo y conocedores del Shem Shemaforash, avisándoles para que fueran a Ossaria para continuar su labor de guardianes. Unos años después, en una guerra civil entre musulmanes, el santuario de San Nicolás fue destruido y los dos obispos y su comunidad tuvieron que irse. Totila al convento de La Negra, en Fuensanta de Martos, y Rufinus a Arjona, donde fundó una ermita de San Nicolás. No se sabe si la Mesa les acompañó y se la llevaron a uno de estos dos lugares, de todas formas al poco tiempo los árabes los expulsaron de nuevo, con lo que Rufinus se fue a Monte Sión, en Chiclana de Segura, y Totila peregrinó al monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí (Egipto), aunque murió por el camino. De esta forma, el abanico de posibles lugares de la provincia de Jaén en los que la Mesa pueda estar se hace muy grande, al que hay que sumar la posibilidad de que fuera trasladada a la ciudad de Jaén, en alguna galería oculta sobre todo debajo de la catedral, como se suele considerar; en la catedral, José Moreno encontró durante la Guerra Civil unos legajos entre los cuales figuraban una lista de “los que buscaron la cava”, es decir, una serie de nombres de los que buscaron una cueva donde se hallaba la Mesa de Salomón.
Destacados personajes han estado implicados en la historia de la Mesa en estas tierras del Alto Guadalquivir, con los caballeros calatravos siempre presentes de una manera u otra. Un fraile templario llamado Petrus Verginus (Pedro Bergino) la buscó mandado por su orden a principios del siglo XIV, estableciéndose en el desaparecido monasterio de Monte Sión, dejando inscrita cerca una gran piedra con símbolos que se relacionan con la Mesa de Salomón, la conocida como Piedra del Letrero, ya destruída, pero que fue objeto de estudio durante siglos por otros buscadores. Obispos como Nicolás de Biedma (s. XIV), Alonso Suárez de la Fuente del Sauce (s. XVI) o Baltasar Moscoso y Sandoval (s. XVII) están muy implicados en esta historia. Sociedades secretas españolas y extranjeras se han interesado vivamente en el tema, destacando la logia de los Doce Apóstoles, de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, formada por destacadas personalidades españolas y extranjeras que hicieron de la búsqueda de la Mesa su objetivo; esta logia es conocida por las notas dejadas por José Moreno en la catedral de Jaén y por los documentos de RILKO en la British Library. En sus actividades salen a relucir lugares todos de Jaén como La Iruela (cerca de Cazorla), la ermita de Santa Potenciana (Villanueva de la Reina), Espelúy, la Piedra del Letrero en Chiclana (donde estuvo el obispo Rufinus y el templario Petrus Verginus) y especialmente Arjona, en donde se les relaciona con el santuario de los Mártires san Bonoso y san Maximiano, enigmático templo que el obispo Moscoso y Sandoval mandó construir en el solar de la antigua ermita de San Nicolás, la del antiguo obispo guardián Rufinus. Esta logia fue la que hizo en 1912 la conocida como “lápida templaria” de Arjona, una de las doce que inicialmente se hicieron y que tan famosa ha hecho Juan Eslava Galán; estaba en la cripta del barón de Velasco (perteneciente a la logia), en la iglesia de San Juan en Arjona, y ahora se encuentra en el Ayuntamiento de esta localidad. En ella aparece un diseño geométrico en el que quizás se reproduzca lo que había en la Mesa de Salomón.
Ya se había disuelto la logia de los Doce Apóstoles cuando en 1926 se encontró algo excepcional: en una finca cercana a Torredonjimeno (junto con Martos, la antigua Ossaria) un campesino halló un tesoro visigodo formado por coronas, cruces y otras piezas; en algunas de ellas aparecen inscritas los nombres de Trutila y Rovine, los nombres germanizados de Totila y Rufinus, los dos obispos guardianes de la Mesa de Salomón…
Con esta segunda parte, en realidad la cuarta si sumamos las introductorias, doy por terminado por ahora este apasionante tema de la ubicación de la Mesa de Salomón, objeto sagrado que seguro de una forma u otra seguirá dando que hablar.

sábado, 28 de noviembre de 2009

LA MESA DE SALOMÓN: ¿DÓNDE ESTÁ? 1ª parte

Un objeto hecho de oro, incrustado de numerosas piedras preciosas, que contenía de forma encriptada, mediante un diseño geométrico y alfanumérico, el Nombre de Dios, el Shem Shemaforash, el Nombre de Poder secreto que es la clave o principio básico de la Creación, unas palabras que solo el sumo sacerdote conocía y que pronunciaba una vez al año al Arca de la Alianza para renovar el pacto divino. Un objeto de conocimiento y, por ello, sagrado que el sabio rey Salomón mandó hacer y que guardó en su famoso Templo de Jerusalén. Se trata de la Mesa, Espejo, Tabla o Cofre de Salomón.
Un objeto así es normal que haya levantado desde hace siglos, milenios, el interés y la codicia de los hombres, con buenas o malas intenciones.
Las numerosas crónicas y leyendas orientales y occidentales, hebreas, árabes y cristianas, que describen este objeto y hablan de sus propiedades y ubicación a lo largo del tiempo parecen confirmar su existencia, importancia y sacralidad, pero nada hay seguro y quizás no sea más que un objeto con valor material; además es posible que la Mesa, el Espejo y el Cofre fueran diferentes objetos y no las diversas denominaciones de uno solo como se suele interpretar. De todas formas, es tal la insistencia de estas historias y leyendas hasta nuestros días que no hay más remedio que darle una aceptable credibilidad. Y lo fundamental, sabiendo el supuesto enorme valor sagrado de la Mesa de Salomón, es saber dónde está, pero eso se antoja tan difícil como su significado.
La historia que se suele relatar es la siguiente:
Tras el reinado de Salomón en el siglo X a.C., Israel fue invadido y su Templo saqueado y destruído por los babilonios regidos por Nabucodonosor II en el 587 a.C. Es posible que el tesoro sagrado hubiera sido escondido por los sacerdotes judíos en algunos subterráneos secretos del Templo o cercanos. Con la construcción del segundo templo el tesoro tuvo de nuevo un lugar apropiado, pero en el año 70 las legiones de Tito Flavio toman y saquean Jerusalén incluyendo el nuevo templo y sus objetos sagrados, que esta vez parece ser que no pueden ser escondidos y son llevados a Roma, siendo colocados en el templo de Júpiter Capitolino y después en los palacios imperiales; de esto hay testimonio del historiador Flavio Josefo, que habla de una mesa de oro junto al candelabro de oro de siete brazos, apareciendo este último en las esculturas del arco triunfal de Tito en Roma. ¿Es esa mesa de oro la Mesa de Salomón?
En plena época de desmembramiento del Imperio Romano, en el 410, los visigodos de Alarico toman Roma y saquean los tesoros, que pasan a formar parte de su llamado tesoro antiguo o sagrado. Tras unos años en Italia y la Galia lo depositaron en Tolosa, en la actual Francia, la capital goda desde el 418. El destacado historiador del siglo VI Procopio de Cesarea (Palestina) confirma que Alarico escapó con los tesoros de Salomón, los que en tiempos antiguos habían sido tomados de Jerusalén por los romanos. El tesoro sagrado o antiguo era patrimonio de la nación visigoda y, por tanto, intocable, a diferencia del tesoro real, que constituía la reserva monetaria del estado. En el 507, después de la derrota ante los francos en la batalla de Vouille, los visigodos de Alarico II se instalaron definitivamente en Hispania y el tesoro fue llevado a Toledo, la nueva capital de su estado, donde fue guardado en un palacio secreto o en una cueva conocida como Gruta de Hércules.
El rey Rodrigo, según la leyenda, entró en la casa o palacio cerrado con muchos cerrojos o cueva secreta y vio la Mesa de Salomón o abrió el Cofre, viendo mágicamente las imágenes de aquellos que acabarían con su reino, que no fueron otros que los musulmanes que en el 711, al mando de Tariq, invadieron España. Estos llegaron hasta Toledo, apoderándose del tesoro antiguo godo, que estaba en la Mansión de los Monarcas, donde se dice que encontraron la mesa en la que estaba inscrito el nombre de Salomón y otra mesa de ágata, junto a un espejo mágico, grande y redondo formado por una aleación de metales, también de Salomón, en el que si se miraba se podía ver en él la imagen de los siete climas del universo. ¿Es la primera mesa con el nombre de Salomón o el espejo mágico la famosa Mesa de Salomón? ¿No será que eran dos objetos sagrados en vez de uno y que se confunden ambos?
Otras tradiciones y estudiosos situan la casa, palacio o cueva de Hércules no en Toledo sino en Jaén, sobre todo en la población, cercana a la capital, de Martos, en las cuevas del monte que domina la ciudad, la Peña; Martos es considerada legendariamente como la tercera piedra o columna de Hércules, y tuvo un importante templo dedicado al mítico héroe. Un obispo de Jaén del siglo XVII, Moscoso y Sandoval, estuvo indagando sobre estas grutas hercúleas de Martos.
Sea como fuere, la cuestión es que pasó a manos árabes, pero parece ser que por poco tiempo. Y aquí la historia del paradero de la Mesa se vuelve aún más confusa si cabe...

sábado, 7 de noviembre de 2009

LA MESA DE SALOMÓN: ¿EN TOLEDO O EN JAÉN? Segunda parte

Como segunda introducción al tema de la Mesa de Salomón considero que lo mejor es el segundo reportaje que Iker Jiménez puso en su programa "Cuarto Milenio" al poco del primero, pues ciertamente está intrigado por este tema, como todos los que de alguna manera se interesan por él, como yo mismo, que no tuve más remedio que incluir este enigma y todas sus ramificaciones principales en el libro "El Dragón de Jaén", pues en realidad todos los misterios se relacionan.
En este buen segundo reportaje las protagonistas son la lista de los buscadores de la cava que parece ser que se encontró en la catedral de Jaén y la lápida templaria de Arjona que tan famosa ha hecho Juan Eslava Galán al relacionarla con las inscripciones que podría tener la original Mesa o Espejo de Salomón, y que fue una de las que elaboraron la logia de los Doce Apóstoles, quizás herederos de ese antiguo conocimiento salomónico y/o hermético. En el interesante debate que le sigue continua la "guerra" entre Toledo y Jaén por la ubicación de la Mesa y su verdadera naturaleza e historia, y parece que se inclinan hacia Toledo debido principalmente a algunas crónicas musulmanas medievales, pero es que de Jaén no aportan casi nada...
Como dije en la anterior parte, próximamente iré ampliando la información que se da en estos videos y expondré otros datos que consolidarían la teoría de la relación de Jaén con la Mesa.








viernes, 6 de noviembre de 2009

LA MESA DE SALOMÓN: ¿EN TOLEDO O EN JAÉN?

Sobre el apasionante tema de la Mesa de Salomón iré describiendo más adelante diversas investigaciones y opiniones. Sirva como de primera introducción el reportaje que Iker Jiménez incluyó en su programa "Cuarto Milenio" en el que Toledo es protagonista pero también Jaén es nombrada como la principal alternativa respecto a la ubicación y búsqueda de este objeto sagrado:

Lo siento, los videos han sido suprimidos. Si se vuelven a poner los colgaré de nuevo en este post. Los videos del siguiente post sobre la Mesa de Salomón también fueron suprimidos pero han sido de nuevo puestos por otro usuario, con lo que he podido restituirlos.