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jueves, 21 de mayo de 2026

UN NUEVO ESTUDIO DE GEOGRAFÍA SAGRADA: EL MERIDIANO TARTÉSICO Y EL EJE TARTÉSICO

Los pocos que investigamos de una manera u otra los considerados desde la antigüedad como lugares sagrados y la geografía sagrada, es decir, la distribución geográfica de esos lugares, sabemos que es común que existan alineaciones que unen diversos sitios especiales como cuevas con pinturas y/o grabados prehistóricos, megalitos, templos de diversas épocas y religiones, que en el caso cristiano van desde ermitas a catedrales, etc. Es decir, lugares con valor religioso, trascendente, desde tiempos inmemoriales que se relacionan formando lo que el pionero inglés de principios del siglo XX Alfred Watkins denominó como líneas ley. Una línea ley debe ser, por supuesto, recta y debe unir o pasar de forma exacta por al menos tres lugares destacados, cuestión de sentido común geométrico. Un territorio puede tener varias líneas ley, que se pueden entrecruzar, consecuencia de que es una zona rica en lugares especiales. Si esto ya es controvertido a pesar de que es comprobable, lo es más el motivo y naturaleza de estas alineaciones. Si, como consideramos la mayoría de investigadores, los lugares sagrados lo son porque tienen energías especiales de tipo telúrico o cosmotelúrico (que podrían ser de principio energías electromagnéticas naturales pero de mayor intensidad), entonces las líneas que los unen también podrían tener energías formando las conocidas como corrientes telúricas, eso que en tiempos pasados se decía que eran serpientes o dragones a través de un territorio. O quizá esas alineaciones solo son producto de elegir sitios para señalarlos por algún motivo simbólico y ritual, motivo que también tendrían si incluyera la línea una energía que los uniera. Entre esos motivos simbólicos y rituales estarían las orientaciones astronómicas que se han demostrado en diversos monumentos desde época prehistórica, pero aunque en algunas líneas ley sí puede haber un sentido astronómico más o menos claro, en otras muchas no se ha encontrado esa relación.

La cuestión es que las líneas ley, tengan o no energías y sea cual sea el motivo religioso, ritual o simbólico por el que unen lugares sagrados, se hacen evidentes en cuanto se estudian con cierta profundidad.

Otra pregunta que nos solemos hacer los que estudiamos las líneas ley es que hasta dónde pueden llegar, cuál puede ser su longitud a través de la topografía de la Tierra. Normalmente hablamos de unos cuantos kilómetros abarcando un municipio o varios cercanos, o una comarca, de tal forma que puede considerarse que su longitud es la que abarca la vista humana, aunque muchas veces, la mayoría, hay lugares de una línea que no se pueden ver desde cierta distancia por su situación en el relieve, lo que las hace aún más enigmáticas. Pero todavía más intrigante es que nos podemos encontrar alineaciones que sobrepasan esa medida visual, siendo imposible planearlas con medios normales. Alineaciones de cientos de kilómetros, incluso miles, que nos hacen plantearnos a otro nivel aquella antigua humanidad que pudo hacer y tener en cuenta esto. Ya con esas grandes distancias cuesta más pensar que se tratan de líneas ley con corrientes de energía, algo que parece más lógico para distancias menores, pero sí seguiría vigente pensar que unen lugares sagrados, que además serían muy destacados. Se habla entonces de grandes líneas o ejes, o de líneas geodésicas, de la antigüedad. Son parte de la geografía sagrada en mayúsculas.

Estudios destacados de geografía sagrada hay en el Reino Unido, Egipto, Perú, Francia o Grecia. Por lo general se les da poca difusión aunque otras veces sí han tenido eco, como algunas cosas de Inglaterra, pionera en este tema, y sobre todo de Egipto con sus pirámides y templos, que tienen un gran componente astronómico. El estudiar orientaciones y configuraciones astronómicas en sitios prehistóricos y antiguas construcciones (arqueoastronomía) es algo que empezaron los investigadores alternativos a la ciencia oficial y que fue visto por ésta con escepticismo e incluso desprecio, hasta que las evidencias hicieron que reconsiderara su postura y ahora incluyen estudios arqueoastronómicos como si fuera novedad y lo más normal. Quizá pase lo mismo con el paso del tiempo con el estudio de la geografía sagrada y lo que supone de alineaciones y configuraciones de lugares históricos especiales.

Las alineaciones a pequeña escala podrían ser aceptadas antes por la arqueología, pero las grandes alineaciones es más complicado por lo que suponen aún más sobre nuestra historia ancestral. Como mejor ejemplo de gran alineación, sorprendente y rompedora, tenemos el Eje Apolo – San Miguel, descubierto por los hermanos franceses Jean y Lucien Richer: desde el Monte Carmelo en Israel la línea cruza Grecia, Italia y Francia hasta el extremo sur de Inglaterra e Irlanda uniendo lugares muy destacados de cultos antiguos dedicados principalmente a Apolo en Grecia y en el resto a san Miguel arcángel.

Mi aportación al estudio de la geografía sagrada se centró primero en la ciudad de Jaén y empezó con la publicación del libro El Dragón de Jaén (2009), hasta que en mi último libro Jaén sagrado y misterioso (2024) incluyo de forma completa y actualizada mi investigación sobre las líneas ley que cruzan la ciudad y su entorno, y la plasmación en el casco histórico de la figura de la constelación del Dragón y en parte de la de Hércules en una correlación entre estrellas y templos, ayudando a explicar por qué es la ciudad del lagarto - dragón esta población con al menos cinco milenios de historia, una de las ciudades más antiguas de España y Europa, deduciéndose que tuvo que ser el gran centro sagrado del Alto Guadalquivir desde el calcolítico hasta la época ibera.

En cuanto a grandes alineaciones, mi investigación más completa, y que entonces decidí publicar en este blog, es El diseño sagrado del Camino de Santiago, que considero que le da un sentido completo a la geografía sagrada de este crucial camino religioso e iniciático, de tal modo que podría explicar por qué es así su ruta. Con centro en la basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza las alineaciones precisas unen las ciudades francesas de las primeras grandes catedrales góticas, inicio del Camino, y zonas megalíticas destacadas de Francia, con los hitos del Camino en España hasta Santiago de Compostela y Finisterre, final del Camino, pero además apuntando a que el inicio del diseño está en Jerusalén y Giza (Egipto). Un diseño y tema fascinantes y muy controvertidos por lo que implica algo así de esta magnitud y relacionado con la historia de tiempos antiguos considerados míticos. Como complemento realicé otro artículo: El diseño sagrado del Camino de Santiago. Unos apuntes e imágenes para la reflexión.

Hago esta introducción porque el tema de este artículo es presentar un nuevo estudio personal sobre dos grandes alineaciones con lugares destacados y/o sagrados considerados así desde tiempos muy antiguos, y esta vez implican mayormente al sur y centro oeste de la Península Ibérica. Los he bautizado como Meridiano Tartésico y Eje Tartésico, utilizando lo de Tartessos porque las líneas señalan al amplio territorio del suroeste peninsular donde se desarrolló esta civilización y porque es el nombre más antiguo que nos ha llegado de una gran cultura en Iberia, dado por los griegos quizá a partir de su nombre real autóctono, aunque los lugares incluidos no son solo de la cultura tartesia y la posterior ibera sino que muchos ya son sitios señalados de las edades del Bronce y del Cobre e incluso algunos de la Prehistoria más antigua.

No voy a explicar en detalle las dos líneas y todos los lugares por los que pasan, eso daría para un libro, solo doy unos breves apuntes sobre cuestiones imprescindibles y muy destacadas.

El estudio del Meridiano Tartésico surge de comprobar que el dolmen de La Pastora y El Turuñuelo tienen la misma longitud geográfica, es decir, son cruzados por el mismo meridiano, una línea perfecta norte – sur. Que tan destacado monumento megalítico del yacimiento calcolítico de Valencina de la Concepción comparta esto con el yacimiento tartésico ahora mismo más importante que se está excavando, separados por 170 km, no parece ser casualidad, y descubrir todos los sitios por donde pasa este meridiano fue toda una gratificante sorpresa. La línea es como el eje central del conjunto de dólmenes del yacimiento compartido entre Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán, pasando por el citado dolmen de La Pastora y al sur junto al de Ontiveros. Hacia el sur discurre por poblaciones como Coria del Río y La Puebla del Río (que junto a ellas desembocaba hace milenios el río Guadalquivir, el río Tartessos, al Golfo Tartésico), y Lebrija, la muy antigua Nebrissa, hasta llegar a las proximidades del gaditano cabo de Trafalgar, el Cabo Sagrado de Juno. Hacia el norte cruza por todo el territorio de la provincia de Badajoz que fue zona de expansión de la cultura tartesia, rica también en yacimientos de épocas anteriores, luego Monfragüe, Plasencia, llega con exactitud hasta Astorga, la romana Asturica Augusta fundada en un anterior castro astur, y termina en la costa asturiana pasando por sus montañas de mágicos lugares prehistóricos. Se puede deducir que este que he llamado Meridiano Tartésico pudiera ser el eje que sigue y sobre el que serpentea la ancestral Vía de la Plata, camino que se convirtió en jacobeo con inicio en Sevilla, muy cerca de Valencina, y final justo en Astorga.


MERIDIANO TARTÉSICO de norte a sur:

(– Lugar por donde pasa exacto o prácticamente. ~ Lugar por donde pasa significativamente cerca)

~ Cueva de la Peña de Candamo

~ Abrigos de Fresnedo

~ Castro Magaz de Cepeda

– Asturica Augusta (Astorga)

~ El Castro (Camarzana de Tera)

~ Castillo de Alba

~ Santiago (Villalcampo)

~ Bletisama (Ledesma)

~ Zafrón

~ Ermita de Nuestra Señora de la Peña del Castillo

~ Capara (Cáparra)

~ Santuario de Nuestra Señora del Puerto

~ Ambroz - Plasencia

~ Ermita de la Virgen de Monfragüe y Abrigo de Monfragüe

~ Tamusia (Villasviejas del Tamuja)

~ Dólmenes de Búrdalo

– El Turuñuelo

– El Santo de Valdetorres

– Fornacis (Hornachos)

~ Los Covachos (Almadén de la Plata)

– Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán:

    – Dolmen de La Pastora

    – Dolmen de Ontiveros

    ~ Dolmen de Matarrubilla

    ~ Dolmen de Montelirio

    ~ Dolmen del Señorío

~ Caura (Coria del Río)

– La Puebla del Río

– Nebrissa – Cerro de San Benito (Lebrija)

~ Monte Berrueco

~ Cabo Sagrado de Juno (Cabo de Trafalgar)

– La Aceitera (en el océano)




El Eje Tartésico ha sido más complicado de definir por la gran cantidad de lugares históricos de los territorios por los que pasa, y aunque la alineación la intuía desde hace años, poder discernir los sitios más sobresalientes y comprobar que efectivamente pueden seguir una línea ha llevado su tiempo. Este gran eje que propongo parece apuntar en su inicio al Cabo de Sagres, el Cabo Sagrado, recorre la costa de la región portuguesa del Algarve hasta la desembocadura del río Guadiana y luego llega con exactitud al casco antiguo de Huelva, la antiquísima Onuba. Pasa por Sanlúcar la Mayor, donde muy probablemente estuvo el santuario astronómico de Arae Hesperi, y llega hasta el yacimiento arqueológico de Valencina y Castilleja de Guzmán, donde se cruza con el Meridiano Tartésico prácticamente en el dolmen de Ontiveros, que se puede considerar el centro de este extenso conjunto dolménico clave de nuestra historia antigua. Al este también pasa de forma exacta por el vecino dolmen de Montelirio y luego a los pies del Cerro de Santa Brígida, el más señalado de los pequeños montes de esta zona del Aljarafe sevillano, con carácter sagrado desde hace milenios (al igual que el conjunto de Valencina al que seguramente perteneció) y del cual algunos sospechan que pudo tener intervención humana para modelar más su figura prominente en el paisaje. Continua este eje su recorrido por Andalucía pasando por ciudades tan antiguas y significativas como Carmona, Écija y Jaén, siendo esta, como dije, posiblemente centro sagrado desde la más remota antigüedad. Abandona la provincia de Jaén por la sierra de Cazorla, curiosamente cruzando cerca del nacimiento del Guadalquivir, para después llegar por sitios tan importantes como la ermita de la Encarnación y su yacimiento arqueológico (en el municipio de Caravaca de la Cruz), luego muy cerca de El Cigarralejo, y para acabar en las proximidades del antiguo Ilici, germen del actual Elche y capital del pueblo ibero de los contestanos, concretamente en lo que fue su puerto, Portus Ilicitanus, la actual Santa Pola.

Hay que remarcar de este Eje Tartésico el hecho de que alinea grandes ciudades del pasado, entre ellas cuatro que son consideradas por los últimos estudios arqueológicos las más antiguas habitadas de España y de Europa Occidental, que son Huelva, Valencina de la Concepción, Carmona y Jaén, con al menos 5.000 años de historia, es decir, fundadas entre el Neolítico y la Edad del Cobre. Y de esas parece ser que destacaban en la Edad del Cobre por su tamaño Valencina y Jaén.

La primera tiene en buena parte bajo sus actuales edificios la antigua ciudad calcolítica con fosos concéntricos irregulares y a las afueras, compartiendo con el municipio de Castilleja de Guzmán, un grandioso conjunto de dólmenes que hablan de la importancia de la ciudad a la que pertenecían, zona donde se cruzan las dos líneas que presento, dato muy significativo.

La segunda tiene en el norte de la ciudad, buena parte cubierto por los edificios y otras zonas al descubierto, el yacimiento arqueológico de Marroquíes Bajos, la ciudad de la Edad del Cobre mejor diseñada y ejecutada de las que se han encontrado del tipo recinto con fosos, pues sus fosos son perfectamente circulares y concéntricos, y algunos amurallados, conteniendo agua en un alarde de ingeniería y defendiendo a una gran población que tuvo unos 650 metros de diámetro, 1.100 en su máxima expansión.

Los yacimientos de Valencina y Jaén son considerados por la arqueología como macroaldeas o macrositios de la Edad del Cobre, los más grandes centros hallados hasta ahora de una cultura, la de los recintos de fosos, que se muestra como la primera establecida en la Península Ibérica y que parece que tuvo por la forma de su expansión por el suroeste peninsular un componente atlántico. Sería entonces una cultura atlántica, de ciudades de recintos de fosos concéntricos, de megalitos… todo bien diseñado y ejecutado, como las dos líneas que expongo, que parecen rutas de expansión sembrando poblaciones y marcando lugares sagrados. Es imposible entonces no acordarnos de la Atlántida, que no tuvo que ser otra cosa que lo que acabo de exponer, cuyo reino y capital descritos por Platón, con la información que le dio Solón de unos sacerdotes egipcios, encaja con el suroeste de Iberia, con sus costas abiertas al Atlántico y sus antiquísimas ciudades, algunas con diseño de fosos circulares amurallados, como Atlantis según expuso Platón, la capital junto al océano de aquella civilización que quieren aún hacernos creer que es mítica pero que seguro que es histórica y fundada, según el texto platónico, hacia el 9500 a.C., así que lo de la Edad del Cobre sería de la época final atlante, quizá la de su mayor expansión, y tras su decadencia y caída por un cataclismo su heredero sería Tartessos, cuya capital junto al océano Atlántico está tan desaparecida como la capital de la Atlántida.


EJE TARTÉSICO de oeste a este:

(– Lugar por donde pasa exacto o prácticamente. ~ Lugar por donde pasa significativamente cerca)

~ Cabo Sagrado (Cabo Sagres)

– Tavira

– Onuba (Huelva)

– Olontigi (Moguer)

~ Ermita de Nuestra Señora de las Mercedes (Bollullos Par del Condado)

– Arae Hesperi (Sanlúcar la Mayor)

– Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán:

    ~ Dolmen de Matarrubilla

    ~ Dolmen de La Pastora

    ~ Dolmen del Señorío

    – Dolmen de Ontiveros

    – Dolmen de Montelirio

– Cerro de Santa Brígida (Camas)

– Carmo (Carmona)

~ Obúlcula (Castillo de La Monclova)

~ Astigi (Écija)

~ La Minilla - La Rambla

~ Ucubi (Espejo)

~ Tucci (Martos)

– Aurgi (Jaén)

~ Cerro de los Castillejos

~ Tugia (Toya)

~ Bruñel

~ Piedra del Letrero (Huéscar)

– Ermita de la Encarnación (Caravaca de la Cruz)

~ Villa de Los Cantos (Bullas)

~ El Cigarralejo (Mula)

~ Cabezo del Tío Pío (Archena)

– Iglesia de la Virgen del Remedio (La Matanza, Orihuela)

~ Cox

~ Ilici (La Alcudia, Elche)

– Portus Ilicitanus (Santa Pola)



jueves, 30 de enero de 2025

LIBRO "JAÉN SAGRADO Y MISTERIOSO"

 


El día 18 de diciembre de 2024 se publicó mi tercer libro, también dedicado a la ciudad de Jaén, aunque también aparecen lugares de algunas poblaciones de la provincia por su relación con ella.

Esta obra recoge el testigo de "El Dragón de Jaén" y "Jaén paranormal" tomando la información más destacada que aparece en ellos pero actualizándola, ampliándola y mostrando temas y datos inéditos fruto de la investigación en estos últimos años, para así convertirse "Jaén sagrado y misterioso" en el libro más completo de los que se han realizado de estas temáticas. Es el libro de los enigmas de la ciudad de Jaén y sus lugares históricos y sagrados.

Líneas ley o corrientes de energías telúricas y los lugares históricos por donde pasan, las leyendas fundamentales y más significativas, correlaciones estelares en la ciudad, a destacar la del Dragón y la Virgen de la Capilla, la Mesa de Salomón, Jaén como centro sagrado ancestral desde al menos la época ibera, misterios y leyendas paranormales...

Como se dice en el texto de la contraportada:

Esta obra es una guía de los lugares sagrados de la ciudad de Jaén y de cómo se relacionan en conjunto en la geografía del municipio, que de esta manera se muestra con una sorprendente geografía sagrada que este libro plasma como si fuera un atlas.

Por sus páginas aparecen lugares muy conocidos y otros no tanto o nada, desde la catedral hasta yacimientos prehistóricos, pasando por iglesias o palacios, exponiéndose historia y leyendas, religión y mitos, santos y dioses, arte y símbolos, ortodoxia y heterodoxia, pues todo convive en un Jaén de origen pentamilenario, que es una de las ciudades más antiguas y enigmáticas de España, la ciudad del Lagarto - Dragón, y que pudo ser el centro sagrado ancestral de un amplio territorio.

En sus manos tiene amplia información basada en la documentación y la investigación, la cual ha dado como frutos nuevos datos y reveladores descubrimientos que hasta ahora no se habían publicado sobre la capital del Santo Reino.


Disponible en las librerías de Jaén: Escolar, Metrópolis, Delfos y Don Libro.

Compra online para España peninsular:
https://www.libreriadonlibro.com/libro/jaen-sagrado-y-misterioso_1418676

martes, 2 de octubre de 2018

CONFERENCIA "LA PRIMIGENIA JAÉN CALCOLÍTICA Y LA LEYENDA HISTÓRICA DE LA ATLÁNTIDA" DE GEORGEOS DÍAZ-MONTEXANO.

En la tarde del jueves 27 de septiembre de 2018 se celebró en Jaén con gran éxito de público la esperada conferencia del investigador hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano tras la emisión hace un año y medio del documental de National Geographic "El resurgir de la Atlántida", producido por James Cameron y dirigido y presentado por Simcha Jacobovici, en el que se incluye a Jaén como uno de los lugares significativos en su búsqueda de la historicidad de la Atlántida. Georgeos Díaz participó apareciendo en diversos momentos del documental trabajando como asesor y guionista de buena parte de este, concretamente en la correspondiente al sur de España, que es donde encuentran los indicios más claros de que la civilización atlante existió y que se trataría de la cultura de la Edad del Cobre y el Bronce que se desarrolló en el sur de la Península Ibérica. La capital debería estar en algún lugar del amplio Golfo de Cádiz, es decir, más allá de las Columnas de Hércules, que es el Estrecho de Gibraltar, y el yacimiento de Marroquies Bajos, en la ciudad de Jaén, sería una ciudad hermana de la capital atlante, es decir, perteneciente a esa cultura, pues por su datación y diseño encaja perfectamente en esta teoría. Como muchos ya sabrán, Marroquíes Bajos, la macroaldea o, mejor, ciudad de la Edad del Cobre con casi 5.000 años de antigüedad hallada en Jaén, tiene un diseño sorprendente y perfectamente ejecutado a base de círculos concéntricos de fosos junto a murallas con amplio espacio entre círculos para habitar, teniendo un diámetro total por su parte más extensa de unos 1.200 metros, lo que supone un trabajo de una gran dificultad técnica. Este diseño es lo más parecido que se ha encontrado hasta ahora a lo que Platón describió para la capital atlante, por eso la relación clara que se ha propuesto. Con todo esto empezó su conferencia Georgeos Díaz, que quiso explicar de forma sencilla y sin alargarse en exceso por la gran cantidad de público que tuvo que quedarse incómodamente de pie. También se contó en la charla con la presencia de la arqueóloga Estela Pérez, que en la parte del documental en la que se habla de Marroquíes Bajos es la que in situ explica brevemente el diseño de la ciudad calcolítica. Tanto Georgeos Díaz como Estela Pérez se mostraron sorprendidos y emocionados por la magnífica respuesta de la gente llenando el salón del hotel Xauen, que se quedó pequeño, lo que demuestra que hay muchas más personas interesadas en este tema y en que se proteja Marroquíes Bajos de lo que en ciertos círculos creen o les gustaría.


A Georgeos Díaz-Montexano hay que reconocer y agradecer que consiguiera que National Geographic se interesara e incluyera a Marroquíes Bajos como parte fundamental de su documental. También consiguió que se interesaran por otro paraje jiennense, pues en otro momento del documental van a la Cueva del Toril, en Otíñar, y Georgeos Díaz muestra a Simcha Jacobovici uno de los destacados petroglifos que allí hay, donde abundan los círculos concéntricos, dándole la interpretación de que se trata del símbolo ancestral que derivó en la Menorá judía, tratándose básicamente de unos círculos concéntricos partidos por la mitad. Pero en la conferencia Georgeos Díaz explicó además algo muy significativo que ya se publicó en el Diario Jaén el 19 de marzo de 2017. Se trata de que se percató de que en esta Cueva del Toril se encuentran junto a un pequeño símbolo de tres círculos concéntricos con un trazo radial (posible símbolo de la capital de Atlantis) tres signos que se hallan presentes en la escritura tartesia pero con un aspecto más arcaico y que se corresponderían con los signos que representan la vocal A, la sílaba TA y la consonante L, o sea, ATAL. Escritos de derecha a izquierda, como era habitual en ambos estilos. Al haber sido inscritos casi en espiral se pueden leer de manera continua (empezando siempre por el signo superior y a la derecha) lo mismo como ATAL que como ATALA. La inscripción está muy desgastada por la erosión debido al paso de mucho tiempo y presenta la misma pátina que cubre los cercanos círculos concéntricos. Comenta Georgeos Díaz que podría tratarse de la versión indígena ibera, Atal o Atl, del nombre de la isla Atlantis que en el Critias de Platón se dice había derivado del nombre del rey Atlas. Y parece mucha casualidad que justo encima se aprecie un símbolo de tres círculos concéntricos con un posible canal central, similar al diseño de la metrópolis de la Atlántida.
Y siguió explicando que también otros símbolos que se encuentran inscritos en uno de los abrigos del Cerro de la Llana, cercano a la ciudad, se traducen incluyendo otra referencia a ATAL o ATL junto a un círculo que parece tener otro concéntrico. Las pruebas se acumulan a favor de la teoría atlante y Georgeos Díaz pudo comentar alguna más durante la conferencia. Todos estos datos y evidencias junto a más interesantes informaciones relacionadas con la Atlántida conforman un libro que ha realizado Georgeos Díaz y que presentó y ofreció a Jaén en esta charla en formato pdf: “Jaén atlante. La primigenia Jaén y la leyenda histórica de la Atlántida”. http://atlantidahistorica.com/blog/jaen


Como muchos sabrán, el documental “El resurgir de la Atlántida” de National Geographic supuso un revuelo en buena parte de la sociedad y las administraciones jiennenses. Sirvió para que una cantidad importante de gente se diera cuenta de la gran importancia del yacimiento, de que lamentablemente se haya perdido un parte considerable y que hay que conservar lo que queda, que no es poco, y para comprobar que desde que se descubrió y se empezó a excavar y estudiar hace algo más de 20 años no se haya protegido debidamente por los intereses inmobiliarios de unos y la desidia de otros a pesar que se supo de su gran valor desde el principio. Georgeos Díaz también dio este tono reivindicativo a la charla, pues indudablemente era necesario y más viendo la magnífica respuesta con la gran asistencia de público al acto. Y si en su momento, hace más de un año, se abrió un debate en Jaén por estos motivos además de por el de la interpretación histórica del yacimiento, seguido y ampliado por los medios de comunicación locales, con opiniones y declaraciones muy acertadas de algunos pero también muy desafortunadas de otros, también en la segunda parte de la charla en que se pasó a las intervenciones del público se abrió un debate reivindicativo, algunas veces indignado pero siempre esperanzador para que pongamos en valor este magnífico yacimiento arqueológico que tenemos, hartos de la dejadez y la incompetencia durante tantos años de tantas instituciones. Un público que asistió ansioso por conocer y por apoyar un resurgimiento de Marroquíes Bajos y de Jaén cual ancestral Atlántida. Y, por supuesto, todos muy agradecidos a Georgeos Díaz-Montexano por su labor de investigación y en favor de nuestra tierra, y a los organizadores que han hecho posible este encuentro. Muchas gracias a todos.



Artículo compartido con el blog de Modesto Martínez:

viernes, 21 de abril de 2017

EL ANTIGUO JAÉN Y LA ATLÁNTIDA

El documental de National Geographic "El resurgir de la Atlántida", estrenado en España el 5 de marzo, producido por James Cameron y dirigido y presentado por Simcha Jacobovici, ha incluido a Jaén como uno de los lugares significativos en su búsqueda de la historicidad de la Atlántida. El documental llega pronto a centrarse en el sur de España donde ya encuentran los indicios más claros de que la civilización atlante existió y que se trataría de la cultura de la Edad del Cobre y el Bronce que se desarrolló en el sur de la Península Ibérica. La capital debería estar en algún lugar del amplio Golfo de Cádiz, es decir, más allá de las Columnas de Hércules, que es el Estrecho de Gibraltar, y el yacimiento de Marroquies Bajos, en la ciudad de Jaén, sería una ciudad hermana de la capital atlante, es decir, perteneciente a esa cultura, pues por su datación y diseño encaja perfectamente en esta teoría. Como muchos ya sabrán, Marroquíes Bajos, la macroaldea de la Edad del Cobre, es decir, con unos 5.000 años de antigüedad en su inicio, hallada en Jaén, tiene un diseño sorprendente y perfectamente ejecutado a base de círculos concéntricos de fosos junto a murallas con amplio espacio entre círculos para habitar, teniendo un diámetro total por su parte más extensa de unos 1.200 metros, lo que supone un trabajo de una gran dificultad técnica. Este diseño es lo más parecido que se ha encontrado hasta ahora a lo que Platón describió para la capital atlante, por eso la relación clara que se ha propuesto. En la parte en la que se habla de Marroquíes Bajos, que nombran como la antigua Jaén, se cuenta con la colaboración de la arqueóloga Estela Pérez para que explique brevemente el diseño de la ciudad, y con la presencia de Georgeos Díaz-Montexano, investigador y escritor, en cuya teoría sobre la Atlántida se basa principalmente el documental y que consiguió que National Geographic se interesara e incluyera a Jaén como parte fundamental de su reportaje. Luego hay otro pequeño trozo del documental en el que van a la Cueva del Toril, en el paraje de Otíñar de la Sierra Sur de Jaén, en el que Georgeos Díaz muestra a Simcha Jacobovici uno de los destacados petroglifos que allí hay, donde abundan los círculos concéntricos, dándole la interpretación de que se trata del símbolo ancestral que derivó en la Menorá judía, tratándose básicamente de unos círculos concéntricos partidos por la mitad.
Aquí tienen las partes del documental en donde aparece Jaén:




El documental ha supuesto cierto revuelo en la sociedad y las administraciones jiennenses. Ha servido para que mucha gente se diera cuenta de la gran importancia del yacimiento, de que lamentablemente se haya perdido un parte considerable y que hay que conservar lo que queda, que no es poco, y para comprobar que desde que se descubrió y se empezó a excavar y estudiar hace algo más de 20 años no se haya protegido debidamente por los intereses inmobiliarios de unos y la desidia de otros a pesar que se supo de su gran valor desde el principio. Se abrió un debate en Jaén por estos motivos además de por el de la interpretación histórica del yacimiento, seguido y ampliado por los medios de comunicación locales, con opiniones y declaraciones muy acertadas de algunos pero también muy desafortunadas de otros. Pero eso es otro tema que no procede para este artículo. Por ahora, por lo menos, se ha conseguido cierta concienciación ciudadana y la acción por parte del Ayuntamiento de la ciudad de paralizar por el momento los permisos de obras en la zona arqueológica y pedir a la Junta de Andalucía que se hagan parques arqueológicos, entre ellos uno prometido hace años que protegería lo que es el centro de la milenaria macroaldea.

Vista de buena parte del yacimiento de Marroquíes Bajos, que está en gran medida destruído o cubierto por edificaciones o parques modernos. La parte central de la antigua ciudad de la Edad del Cobre es el solar del fondo, que ahora ya está rodeado por su cuatro lados de edificios pues se ha construído delante un Centro de Salud. En primer plano el gran solar en donde rodó National Geographic, donde estaba prevista la construcción de la Ciudad de la Justicia y que ahora se ha abortado. Se puede observar cómo la avenida de delante tiene forma curvada, al igual que algunas otras de la zona, debido a que se han adaptado al terreno que originó la forma circular de los fosos y murallas de la antigua ciudad calcolítica.

Durante este tiempo tras el estreno del documental y con el debate originado, Georgeos Díaz-Montexano, el investigador que llamó la atención a National Geographic sobre Jaén, ha aparecido en algunos artículos de medios locales dando su opinión y aportando algunos datos adicionales de su estudio que no aparecieron en el documental. El más interesante fue el que se publicó por el Diario Jaén el 19 de marzo y que luego él amplió dándole difusión por las redes sociales.
Se trata de que Georgeos Díaz se percató de que en la Cueva del Toril, en donde como ya se sabe hay interesantes petroglifos, se encuentran, junto a un símbolo de tres círculos concéntricos con un trazo radial (posible símbolo de la capital de Atlantis), tres signos que se hallan presentes en las escrituras tartesia e ibérica meridional, pero con un aspecto más arcaico, y que se corresponderían con los signos que representan la vocal A, la sílaba TA y la consonante L, o sea, ATAL. Escritos de derecha a izquierda, como era habitual en ambos estilos. Al haber sido inscritos casi en espiral se pueden leer de manera continua (empezando siempre por el signo superior y a la derecha) lo mismo como ATAL que como ATALA.
La inscripción está muy desgastada por la erosión debido al paso de mucho tiempo y presenta la misma pátina que cubre  los cercanos círculos concéntricos. Los arqueólogos que han estudiado la cueva no han identificado los signos con algo conocido.
Quizás, comenta Georgeos Díaz, podría tratarse de la versión indígena ibera, Atal o Atl, del nombre de la isla Atlantis que en el Critias de Platón se dice había derivado del nombre del rey Atlas. ¿Es mera coincidencia fortuita que justo encima, con el mismo aspecto de erosión y pátina, se aprecie un símbolo de tres círculos concéntricos con un posible canal central, similar al diseño de la metrópolis de la Atlántida?

La inscripción comentada de la Cueva del Toril, 
Otíñar, Sierra Sur de Jaén. Fotografía: Scientific Atlantology International Society (SAIS).

Como se puede observar en la doble fotografía, la de la izquierda es la original y la de la derecha con la interpretación de Georgeos Díaz, hay lo que podría ser el símbolo simplificado de la ciudad de la Atlántida con sus tres canales o fosos circulares rodeando la isla central donde se hallaba la acrópolis sagrada y un posible trazo horizontal que parece representar el canal central que conectaba la acrópolis con el exterior de los canales y el puerto marítimo. Y justo debajo los tres signos de escritura lineal pretartésica, que he comprobado y considero que es cierto, que se corresponden con las letras A-TA-L, es decir, ATAL, o simplemente ATL, claramente la palabra o raiz que designa a aquella antigua y misteriosa civilización que los griegos denominaron Atlantis o Atlántida por el dios Atlas o Atlante.

El hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano, heterodoxo por su firme creencia en la Atlántida pero científico en sus métodos de estudio, que él denomina "Atlantología Científica", se basa en diversas fuentes antiguas, entre ellas los códices con los textos más antiguos conocidos de Platón y otros autores clásicos. Su estudio de las fuentes primarias lingüísticas y materiales le han llevado a interpretar algunos detalles importantes de una manera distinta a la conocida y aceptada. Su hipótesis es que la Atlántida fue un imperio entre Iberia y el norte de África occidental que se enfrentó con los griegos y que sufrió un cataclismo que hizo desaparecer su capital y buena parte de su territorio compuesto de islas frente al estrecho de Gibraltar, en el Océano Atlántico, junto a las costas gaditanas. Este desastre, posiblemente un terremoto y tsunami, ocurrió hacia el 1.550 a.C., en la Edad del Bronce, con lo que cronológicamente esta civilización podría encajar en la ortodoxia, pero el problema es que el origen de esta cultura lo sitúa en una época cercana al fin de la era glacial, teniendo en cuenta los textos platónicos basados en los egipcios, es decir, hacia el 9.500 a.C., con lo que aumenta la oposición y negación por lo general de la comunidad científica oficial, que ya tiene en contra de principio por la sencilla razón de nombrar a la Atlántida.

Esquema general de la capital de la Atlántida según Platón.

Se puede estar más o menos a favor o en contra de las teorías de Georgeos Díaz, pero es de valorar y reconocer su larga y constante investigación llevada con rigurosidad, y en cuanto a Jaén y los jiennenses, es de agradecer que haya conseguido que una institución como National Geographic haya puesto sus ojos en esta ciudad, en su importante y excepcional yacimiento de Marroquíes Bajos. Además, fue él el primero en publicar que esta ciudad calcolítica estaba diseñada de forma similar a la capital de la Atlántida que describió Platón.

Gráfico realizado por Georgeos Díaz-Montexano.

Sobre la relación de la Atlántida con Jaén, ya en este blog di mi opinión sobre este tema en dos artículos de 2009 y 2010:

¿Fue Jaén una ciudad de la Atlántida?

La exposición sobre las excavaciones arqueológicas de la Ciudad de la Justicia de Jaén

Pero anteriormente, en mi libro "El Dragón de Jaén" (febrero de 2009), en su último capítulo, "Un ancestral lugar de poder", hablo sobre el tema y propongo unas teorías. Hago unos extractos de ese capítulo:

El viejo Jaén parece agarrarse a las faldas del sagrado monte de Santa Catalina mientras que el nuevo se expande hacia el norte por los primeros llanos que anuncian el Valle del Guadalquivir, pero resulta que la zona más moderna es también el viejo Jaén, pues en todos esos terrenos, conocidos como Marroquíes Bajos, se ha descubierto inesperadamente, desde hace poco más de una década, la existencia de una macro aldea de la Edad del Cobre que empezó a poblarse como poco hace 5.000 años y que constituye uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa y el mundo por su gran tamaño, por lo que está aportando al conocimiento del pasado y por la única, por el momento, y sorprendente configuración con la que fue construida, consistente en una serie de seis grandes fosos circulares y concéntricos, de 1.200 metros de diámetro máximo, que recogían las aguas remanentes del Raudal de la Magdalena para surtir a la población en todas su necesidades incluidas las agrícolas, haciendo al mismo tiempo una labor defensiva; una obra de ingeniería impresionante para la época. Una ciudad que a partir del segundo milenio a.C. se fue despoblando y perdiendo su estructura concéntrica, que en época musulmana mantuvo una población más pequeña pero bien establecida junto a numerosas huertas y que en la Baja Edad Media se quedó solo como terrenos para la agricultura hasta nuestros días. Y ahora se está desenterrando ese asombroso pasado, encontrándose utensilios, viviendas, almazaras, enterramientos familiares y en necrópolis, etc. de diversas épocas, pero lo que no se han encontrado todavía son templos, y es que se sospecha que Marroquíes Bajos fue una zona para vivir, una zona donde se estableció el grueso de la población sobre todo en sus orígenes, mientras que a los pies del monte de Santa Catalina siempre estuvieron los templos, junto al sagrado nacimiento de las aguas de la Magdalena y al lado de otras aguas sacralizadas como el raudal de Santa María, espacio el del monte y sus faldas habitado quizás por la élite social y que cuando fue necesario, seguramente por motivos defensivos, tuvo que acoger al resto de la población, como se sabe que ocurrió en época ibérica. Quizás hubo alguna vez un templo en Marroquíes Bajos, con mayor probabilidad en las épocas romana y musulmana, para cubrir las necesidades religiosas cotidianas de la población residente en el lugar, pero, como he dicho, es más que una sospecha que los recintos sagrados importantes estuvieron arriba, junto al cerro, desde el principio, desde hace no se sabe cuantos milenios.

Dibujo de cómo fue la ciudad calcolítica de Marroquíes Bajos (III milenio a.C.), realizado por el arqueólogo Narciso Zafra.

Y hay un dato, molesto para la mayoría de los arqueólogos pero esperanzador para los investigadores más abiertos de mente, que abre un camino increíble: esta extensa ciudad calcolítica de Marroquíes Bajos con forma circular y compuesta por anillos concéntricos de tierra y fosos con agua se parece mucho a la ciudad principal de la Atlántida que el griego Platón describió en sus obras “Timeo” y “Critias”. Para los que creen que la Atlántida es un fantasioso mito o una alegoría filosófica de Platón esto no es más que una casualidad, pero para los que creemos en la posibilidad de que existió, este dato es algo que hace pensar en una relación entre ambas; eso no quiere decir que haya que creer directamente que Jaén fue la capital atlante, pues esta, según Platón, estaba en una isla o península junto al mar, y este no es el caso, pero sí se puede pensar que la ciudad de Marroquíes Bajos fue una de las poblaciones que siguió el modelo atlante porque estuvo bajo la influencia de aquella civilización milenios atrás o de alguna heredera, como las todavía poco conocidas turdetana y tartéssica, aunque estas se consideran oficialmente posteriores a la Edad del Cobre.
Es como poco curioso que esta ciudad de Marroquíes Bajos se hiciera, digamos, al estilo atlante, al modo de la capital de la Atlántida, la ciudad que fundó Atlas… el padre de las tres o siete Atlántides de Occidente, es decir, las Hespérides, las “ninfas del poniente”, con las cuales tanta relación esotérica tiene Jaén, como he demostrado a lo largo de esta obra: las tres morillas – Hespérides, las esferas – manzanas de oro, el lagarto – dragón, el héroe – Hércules… y la correlación con las constelaciones del mito, que son el Dragón, Hércules, Osa Mayor – manzano y Osa Menor – Hespérides. Este mito aparece tan insistentemente en el Jaén oculto y sagrado que no hay más remedio que pensar que esta ciudad andaluza es una seria candidata a que era o se le consideraba el Jardín de las Hespérides, fuera este lugar algo real o simbólico. Un jardín o paraíso, es lo mismo, a donde estaba prohibido entrar excepto para el padre de las ninfas que lo habitaban, Atlas, el cual fue engañado, según una versión, por Hércules para que entrara en el jardín y le consiguiera las tres manzanas de oro; en la otra versión Hércules penetró en el jardín y para conseguir los preciados frutos mató al dragón que los protegía. ¿No es fascinante que en Jaén, tan relacionado con el mito del Jardín de las Hespérides, hubiera una ciudad al estilo de Atlas, el padre de las Hespérides y el único que podía entrar en el jardín? Abajo la ciudad atlante surtiéndose de las sagradas aguas del monte y arriba el monte, sus nacimientos de aguas, los templos, el dragón, el Árbol de la Vida y sus frutos: abajo una ciudad de Atlas y arriba el sagrado Jardín de las Hespérides.

La ciudad al estilo atlante de Marroquíes Bajos y el sagrado Jardín de las Hespérides. Los fosos de Marroquíes Bajos se surtían de las aguas del Raudal de la Magdalena, cuyo curso coincide con la línea ley del Árbol de la Vida del Monte de Santa Catalina (a cuyos pies están el Dragón y la Cruz-Árbol que forman los templos de la ciudad), llegando hasta el penúltimo foso, quizás el principal porque tenía las murallas defensivas más sólidas.

Cuando se atiende a las breves descripciones clásicas que existen del Jardín de las Hespérides y su situación, solo hay un dato que podría contrariar a la hipótesis de su localización jiennense, el de que estaba cerca del océano, por lo que se suele pensar que estaría en la zona de Cádiz-Huelva, como la capital tartéssica y, según una conocida teoría, la capital de la Atlántida si esta hubiera existido. Pero esta no es más que una teoría también, basándose en la creencia griega de que los dos trabajos occidentales de Heracles, que fueron el robo de los rebaños de Gerión y el robo de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides, ocurrieron allí porque en esa parte de la actual Andalucía existía un importante culto a Melkart – Heracles – Hércules. [...] Solo el hecho de que se considere que su situación era cerca del océano contraría la teoría aurgitana, porque evidentemente lo de occidental, en Hesperia, lo cumple. Y, junto a esto último, los otros pocos datos existentes sobre el jardín de los dioses también los podría cumplir, pues el mito cuenta que pertenecía a Atlas, formando parte de un extenso territorio bajo su dominio en el que la ganadería destacaba, que estaba cercado por unos muros para protegerlo, que era de una gran frondosidad, por lo que se deduce que tenía abundantes aguas, y, lo más importante, que se situaba en las laderas o a los pies del monte Atlas, el monte que habitaba este titán y desde el que sostenía la bóveda celeste, el monte en el que los caballos del carro del Sol terminaban su viaje todos los días, es decir, por donde se ponía el Sol… (y monte y sierra destacados tiene Jaén al oeste). [...] De todas formas, lo más importante es saber que estamos hablando de un entorno habitado y seguramente sacralizado desde hace milenios, una zona que se extiende hacia el sur, siempre con impresionantes montes al oeste entre los que destaca Jabalcuz; una zona donde existen numerosos restos antiguos que incluyen asentamientos, dólmenes y pinturas rupestres interesantísimas, algunas ciertamente enigmáticas, constituyendo uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España, en donde subsiste todavía la actividad ganadera, como se sabe que existe desde muy antiguo, y en el que hay parajes bellísimos y frondosos con nombres tan sugerentes como Valparaíso, un valle muy próximo al casco urbano de Jaén, por lo que todo en conjunto hace pensar en el mítico Jardín de las Hespérides y el monte Atlas a cuyos pies se extendía, y más cuando se tiene en cuenta que muchos de los lugares más significativos de esta zona están prácticamente alineados a lo largo de 10 kilómetros partiendo desde la ciudad de Jaén en dirección sur sureste hasta Otíñar, otro lugar, sin duda, especial, constituyendo la línea ley de la Sierra de Jaén.
Todo esto, por supuesto, no quiere decir que Jaén fuera el Jardín de las Hespérides, porque lo que tenemos son indicios y no pruebas, y, además, ni siquiera sabemos si en realidad alguna vez existió este jardín sagrado. No me atrevería a decir que se trata de un lugar ficticio, porque aunque sobre lo real se impone claramente lo simbólico, lo que nos transmite esto último en esencia es que era un lugar o lugares donde se guardaba celosamente el preciado Conocimiento, ya que desde siempre ha habido sitios especiales relacionados con lo esotérico, los lugares de poder, y uno de ellos era Jaén.

Hasta aquí los extractos del libro "El Dragón de Jaén" que dejan clara mi opinión al respecto de la relación entre Jaén y la Atlántida, que no es otra que, básicamente, el antiguo Jaén y su entorno, quizás una especie de Jardín de las Hespérides, son herederos de la cultura de la Atlántida que desapareció antes, quizás muy anteriormente, con lo que Jaén no pudo ser, obviamente, la capital de aquella civilización, de la cual además Platón dijo que estaba junto a las costas oceánicas; pero, sin duda, el antiguo Jaén, cuyo nombre más antiguo conocido es Auringi y Orongi - Oringi, fue un lugar muy destacado, un lugar sagrado, fuera coetáneo o posterior a la Atlántida.

Plano de la ciudad de Marroquíes Bajos, Jaén.

Mi opinión, contrastando diversas informaciones de todo tipo, es que la Atlántida fue una civilización atlántica, valga la redundancia, próxima a Iberia y el norte de África, tanto que incluso estos dos territorios fueron parte de esa cultura, cuyo origen hay que remontarlo a una época indeterminada anterior al fin de la era glacial, es decir, anterior al 10.000 a.C., que posiblemente sucumbió en esa época de grandes cambios planetarios o muy extensos que ya la ciencia empieza a corroborar y cuyo recuerdo es el Diluvio presente en todas las tradiciones y mitos. Pero unos pueblos atlantes supervivientes hicieron que su memoria y parte de su legado se transmitiera a lo largo de los milenios durante el Neolítico hasta formar otra civilización propia y llegando hasta el principio de las civilizaciones históricas conocidas, como Egipto, Sumeria, Mesoamérica o Sudamérica, cuyos inicios fueron repentinos y con un nivel de conocimientos extrañamente muy alto y parecido, inicio que en Europa fue quizás, como poco, con la época dolménica y la denominada Edad del Cobre hace más de 5.000 años, con lo que ya, al menos, se empareja con las demás civilizaciones conocidas, y cuyo foco principal y más antiguo pudo ser Iberia, como podría demostrar hallazgos como la estructura atlante de la ciudad calcolítica de Jaén. Luego, Tartessos no sería más que el último florecimiento de la herencia atlante en lo que fue parte de su territorio.
Pero cabe la posibilidad que doy por muy aceptable de que la civilización atlante comenzara poco después del 10.000 a.C., justo tras el final de la era glacial, y que durante el Neolítico se desarrolló hasta que en la Edad del Cobre o en la del Bronce sufrió el cataclismo que acabó con su capital y núcleo principal.
Es significativo y hay que tener en cuenta que el historiador y geógrafo griego Estrabón escribió sobre los turdetanos, herederos inmediatos de los tartesios, que "son considerados los más cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y, según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años de antigüedad." Esto es algo que rompe esquemas y nos lleva a deducir que al menos deberíamos remontarnos al 6.000 a.C. para encontrar los orígenes de la civilización en Iberia, muy posiblemente relacionada de un modo u otro con la Atlántida, de lo cual cada vez tenemos más indicios arqueológicos que van mostrando estudios y documentales como el de National Geographic.


Esquema y dibujo de la Atlántida según la descripción de Platón.

viernes, 31 de enero de 2014

LOS TESOROS OCULTOS DE LOS TEMPLARIOS

Las grandes riquezas de la Orden de caballeros del Temple despertaron la codicia del rey de Francia Felipe IV el Hermoso y del papa Clemente V. La sede del Temple en París casi se había convertido en el centro monetario internacional, depósito del tesoro real francés, generando envidias, especulaciones y leyendas en torno a esta orden que parecía ya tan alejada de su lema "Non nobis, Domine, non nobis, sed nomine tuo da gloriam" (nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino para la gloria de tu nombre).



Entre las especulaciones y leyendas generadas destacaron sobremanera las referidas a la existencia y ubicación de un fabuloso tesoro una vez que la orden se disolvió en 1307, lo que motivó su búsqueda hasta incluso nuestros días. Poco antes de las detenciones, el gran maestre Jacques de Molay hizo quemar muchos libros y reglas de la orden. Hay datos que aseguran que un grupo de caballeros protagonizó una fuga organizada en la que pudieron llevarse el tesoro, sacado en secreto de la preceptoría de París, de noche, antes de las detenciones del 13 de octubre. Fue transportado hasta la costa atlántica, muy posiblemente hasta el puerto de La Rochelle, base naval de la orden, y cargado en dieciocho galeras.


Se habla de que los templarios pudieron custodiar no uno sino varios tesoros. Uno sería económico, otro de documentos y otro de reliquias, las más codiciadas de la cristiandad. A partir de aquí se ha dicho mucho de esta orden que se considera por algunos la primera banca de la historia: que estuvieron en América explotando minas de plata doscientos años antes del descubrimiento oficial; que dejaron sus secretos cifrados en el arte arquitectónico; que establecieron el culto a las vírgenes negras como símbolo de femenina sabiduría; que conservaron durante un siglo la Sábana Santa; que custodiaban el Santo Grial; que encontraron las Tablas de la Ley, el Arca de la Alianza y la Mesa de Salomón. En fin, tantas cosas que han hecho al Temple la orden más misteriosa de la historia.
Parece claro que el objetivo primordial de los nueve primeros hombres de la Orden de los Caballeros del Templo, cuando se asientan en 1118 en las caballerizas del antiguo templo de Salomón en Jerusalén, era la búsqueda de algo de capital importancia. Investigadores como Louis Charpentier creen que al cabo de nueve años de búsqueda, Hugo de Payens y sus ocho caballeros encontraron en Jerusalén el Arca junto a otras piezas de gran valor que llevaron a Francia, a la región del Languedoc, el último bastión de los cátaros antes de su exterminio a mediados del siglo XIII. Años después, tras la extinción de los templarios, una cúpula dirigente y clandestina se debió de instalar al otro lado de los Pirineos, en determinadas fortalezas templarias de los reinos de Aragón y de León, quizás con alguno de sus secretos tesoros. Desde hace muchos siglos, el Arca ha sido buscada en los subterráneos del antiguo templo de Salomón, en Aksum (norte de Etiopía), en alguna cámara secreta de las pirámides de Egipto, en la capilla de Rosslyn en Escocia, en alguna catedral gótica francesa o en castillos templarios como el de Ponferrada (León).
Para muchos, por tanto, el tesoro templario debió de ser la posesión del Arca de la Alianza durante un cierto tiempo. Arca que, además de contener las Tablas de la Ley, la vara de Aarón y el maná, podría ser un artefacto de un alto nivel tecnológico cuya existencia no podía ser revelada a nadie por la peligrosidad que confería su uso y hasta su mera posesión. Hay un relieve del Arca con una inscripción en el portal norte de la catedral de Chartres; la inscripción dice "Hic amittitur archa cederis" (Aquí queda depositada, obrarás según el Arca). ¿Una prueba de que el Arca fue encontrada por los templarios?


Para otros, el gran tesoro templario sería más bien el Santo Grial. Según la literatura griálica medieval, encabezada por el Pasifal (Parzival - Perceval) de Wolfram von Eschenbach, el brillante Grial era custodiado por un tipo de caballeros que hace pensar en los templarios. Además, el castillo donde se guardaba estaba, según los indicios, en el sur de Francia, en el Languedoc de los cátaros. Quizás estos junto a los templarios guardaron este tesoro. Se cuenta que del castillo de Montségur, uno de los últimos reductos cátaros que resistían, el día antes de caer en manos francesas en aquel tremendo asedio de 1244, escaparon por las escarpadas rocas un grupo de hombres con algo muy preciado, quizás el Santo Grial, que se llevó a las cuevas de Lombrives o más bien cruzó los Pirineos hacia otros cobijos en la península Ibérica; luego, a lo mejor, formó parte de ese tesoro templario que se trasladó a otras tierras incluso más allá del Atlántico. La leyenda o historia de los templarios como guardianes del Grial ha sido seguramente la que más literatura ha motivado, con personajes precursores como el nazi Otto Rahn, que con tanto ahínco investigó y buscó el Grial en las tierras pirenaicas.


Porque el tesoro oculto templario podría estar relacionado con sus viajes transoceánicos, lo que además explicaría otro de sus enigmas: el origen de sus inmensas riquezas que luego sirvieron para financiar la gran cantidad de templos góticos que presuntamente mandaron construir.
Y las claves podrían estar en la capilla de Rosslyn. La historia nos dice que el tercer conde de Saint Clair construyó en Rosslyn una capilla octogonal, de inspiración templaria y repleta de simbolismo esotérico, que es considerada por masones de todo el mundo como su lugar sagrado y en la que se dice enterraron los templarios sus tesoros, incluido el Santo Grial. En ella hay esculpidas mazorcas de maíz y otras plantas americanas. Esta es una de las evidencias que sustentan la autenticidad de una posible expedición realizada a América en 1398 por el noble Henry Saint Clair, con la ayuda de los hermanos Zeno, avezados navegantes venecianos. Su intención era fundar una nueva Jerusalén. En el caso de que fuera cierto este viaje se podría especular con la idea de que escondieran allí sus riquezas tanto materiales como religiosas. Uno de los indicios de la incursión templaria en América nace de una leyenda familiar en Escocia de la que tenemos datos gracias a la obra de uno de los descendientes de Saint Clair, Andrew Sinclair, titulada "La espada y el grial" (1992). Nos dice que el príncipe Henry Saint Clair partió en 1398 con trescientos colonos y doce embarcaciones. Su travesía  condujo a la expedición hasta la costa nordeste de los actuales Estados Unidos, que desembarcó en Nueva Escocia y dejó sus huellas en la costa de Massachusetts. Allí pasaron la primavera de 1399 para, después, regresar algunos de ellos a su lugar de origen. En una losa de la capilla de Rosslyn, construida en 1446 por un nieto de Henry, los miembros del clan Sinclair descubrieron la vinculación de sus antepasados con los templarios y comprobaron como, tras la disolución de la orden, un grupo de caballeros se refugió en las propiedades escocesas de los Sinclair, llevando consigo parte de sus documentos y riquezas. La familia Sinclair gastó, desde entonces, gran cantidad de dinero que, al parecer, procedían de América. Un secreto que ha quedado reflejado en un antiquísimo sello, datado en 1214, en el que puede leerse Secretum Templi al tiempo que muestra a un supuesto indio con plumas.




Y no es el único. En Francia, en el tímpano de la catedral de Vézelay, fechado alrededor de 1150, se halla representado otro amerindio con grandes orejas. O la presencia de indígenas americanos adornados con plumas en los conocidos graffitis de la catedral de Gisors.
Esta posibilidad de presencia templaria en América que muestran los Sinclair entronca con las investigaciones de Jacques de Mahieu, según el cual la flota templaria habría llegado a México en 1307 desde La Rochelle huyendo de la sabida persecución, a través de una ruta que los propios templarios ya habrían marcado desde tiempo antes, entre los años 1272 y 1294. Y el citado Charpentier cree que esas minas de plata estarían ubicadas en el Yucatán (México). Ahora bien, las islas Canarias podrían servirles de escala, vía América, y además como refugio y escondite del tesoro, ya que eran lugares seguros al no estar todavía conquistados, cosa que pasaría siglo y medio después por la corona castellana. De esta forma, el santuario de Nuestra Señora de la Candelaria contendría las claves de los tesoros materiales y espirituales que habrían sido puestos a salvo antes de la abolición de la orden. Esta tesis la mantienen investigadores españoles como Rafael Alarcón, Emiliano Bethencourt, Félix Rojas o José Antonio Hurtado, así como el noruego Thor Heyerdahl, quien afirmó en su día que Colón ya había viajado a América varios años antes de su descubrimiento oficial formando parte de una expedición danesa, pero parece más probable que más bien Colón sabía de las rutas hacia América por sus contactos, como proponen algunos, con personas que habían heredado el conocimiento templario a través de ciertas órdenes españolas y portuguesas fundadas tras la abolición de la orden del Temple.
Además, en los ropajes de la Virgen de la Candelaria original existían talladas unas extrañas letras cuyo significado aún se desconoce. La actual talla también lleva impresas estas letras. ¿Un mensaje cifrado relacionado con el Temple?



Si de las riquezas económicas poco se sabe, poco más se sabe de los tesoros religiosos o de conocimiento secreto. Ya he comentado la posibilidad del Arca de la Alianza y el Santo Grial. También estaría la Mesa de Salomón, que se cuenta no encontraron en Jerusalén sino más bien en Europa, siendo muchos los que opinan que estaba guardada en España, mayoritariamente se suele considerar que en Toledo o Jaén, ciudades a las que habría llegado de mano de los visigodos tras saquear Roma, que a su vez habría robado la Mesa del Templo de Salomón. La cuestión de si estaba en Toledo o en Jaén es fundamentalmente por el motivo de si hubo traslado de este importante objeto sagrado con la conquista árabe; hay quien cree que la Mesa no salió del mágico Toledo, en la enigmática Cueva de Hércules u otras poblaciones cercanas de la provincia, y otros piensan que sí fue trasladada por los árabes para llevársela fuera de España hasta Damasco pero que unos fieles guardianes consiguieron arrebatársela a tiempo por tierras de Jaén y allí se quedó en secreto. Luego, con el pasar de los siglos, el Temple se interesó por su paradero, quizás se quedó conforme sabiendo que estaba bien protegida, a lo mejor colaboraron, y en el tiempo de su persecución y abolición intentaron tomar la reliquia, con lo que se envió para ello desde París a un tal Petrus Verginus, o Pedro Bergino, pero parece ser que no se lo permitieron sus fieles guardianes en Jaén o Toledo. Fuera como fuese, de la Mesa de Salomón no sabemos nada seguro en nuestros días, solo leyendas y pistas que se pueden interpretar de distintas maneras.



Del gran tesoro de conocimiento y espiritual de los templarios tenemos como gran símbolo el Bafomet, esa extraña cabeza barbuda que tanto sirvió para acusarlos de herejía e idolatría. Unos dicen que sería la representación del rostro de Jesús de la Sábana Santa que ellos custodiaron durante un siglo, otros que era un ídolo de antiguos cultos oscuros, y otros que representaba el saber, la Sofía, que tanto anhelaban los caballeros templarios. ¿Conocimiento desde la oscuridad o desde la luz? El desconocimiento de lo que se traían en concreto entre manos los templarios hace que se nos muestren como ambiguos; lo que nos muestran precisamente sus supuestos tesoros, lo mismo amontonando riqueza material que espiritual, lo mismo del lado del mal que del bien, o eso parece...